miércoles, 21 de junio de 2017

La apatía

Antes de entrar en el por qué de este comentario, quiero hacer uso de la definición que da la RAE sobre la apatía.

Estado de desinterés y falta de motivación o entusiasmo en que se encuentra una persona y que comporta indiferencia ante cualquier estímulo externo”.

Pues bien, esa es el principal del comportamiento social a día de hoy en España. Es como si a los españoles nos hubieran sometido a una lenta cocción que nos produjo un enorme callo por el cual nos hemos vuelto inmunes a muchos padecimientos que, en circunstancias normales nos hubieran producido algún dolor o nos hubiera provocado algún tipo de reacción de rechazo o de enfrentamiento. Pero no es así. La sociedad española presenta signos preocupantes de dejadez, de abandono, de desidia, de indiferencia e indolencia ante todo lo que sucede en nuestro país.

La abulia y la pereza cunden, abaten a una buena parte de la sociedad. Ya no reaccionamos ante tanta barbaridad, ante los hechos que suceden día tras sí en este país. Y más allá de nuestra pasmosa pasividad ante todo lo que de malo sucede en éste país, la apatía repetitiva y constante, han terminado en un embrutecimiento de las personas, atroz y altamente maligno para una convivencia limpia y sana. Sí, la gente se ha vuelto arisca, lejana, intratable en algunos casos. La desconfianza es un modo de vida, el miedo la comparte. Nos estamos haciendo cada vez más insociables a causa de esa apatía por todo y con todo. La aspereza es un modo de relacionarnos, presentamos signos preocupantes de malhumor constante y se observa que la gente se ha vuelto más gruñona, más brusca y cerril, como más montaraz y bravía.

Y en ello están empecinados todos. Desde la clase política, quizá la principal artífice de esta maldad con la que convivimos, pero no les queda a la zaga los medios de comunicación con su programación basura y en ocasiones muy dañina para la gente, con esa transmisión de mediocridad y de estupidez a través de determinados programas, series, o periodismo poco o nada profesional.

En definitiva, que las relaciones sociales son cada vez menos asiduas y normales, y presentan un futuro nada benigno para los humanos, pues se está fomentando más el que las personas permanezcamos en esa apatía, que en formar a personas de carácter reivindicativo, social, en libertad y en integridad, en dignidad, responsabilidad, en lo respetuoso, lo participativo o lo solidario. Creo que este estado de ánimo basado en la apatía, les conviene a los poderosos para poder así manejarse más a sus anchas. Una desgracia para el país. Y para la humanidad.


Es otra de las modalidades del concepto “víctimas del sistema”.


Tititokokoki