miércoles, 31 de octubre de 2018

LOS 30 TIENEN PRECIO



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La Declaración Universal de los Derechos Humanos fue creada en el mes de Diciembre de 1948 en París. Esos derechos se recogieron en 30 Artículos.

Aquí el PDF.


La primera intentona fue justo después de la Primera Guerra Mundial, pero aquello se quedó en eso, en intentona, pues era un tanto incompleta, al contemplar aspectos como la esclavitud, los prisioneros de guerra, las relaciones de familia, la moral internacional o el Código de Moral Política. Y fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas creó la ahora llamada Declaración Universal de los Derechos Humanos, a fin y efecto de proteger a a las personas de los poderes públicos y de garantizar, a través de unas normas básicas y elementales, la seguridad de las personas con una base de derecho.

Desde aquella hasta los días que nos contemplan, no ha habido otra cosa que no fuera la desobediencia por parte de la mayor parte de los países que refrendaron aquella Declaración Universal. 
Esta Declaración recoge casi todos los aspectos sobre los Derechos de las personas. 
Pero creo que se olvidaron del más importante, que no es otro que el Derecho a tener Derechos y a que estos sean respetados y cumplidos. Ahí tuvieron un ligero despiste, pues el no haber contemplado ese matiz, es lo que provocó que a posteriori se incumplieran todos y cada uno de los derechos reconocidos en esa resolución. Todos. En unos países se incumplieron unos, en otros fueron otros, y en algunos fueron todos. Así de directo y de contundente. Así de real y auténtico, para desgracia de las personas de este planeta.

Y no hay más que ver los preámbulos de dicha Declaración para darnos cuenta de que aquello que firmaron 48 países, entre los que no se encontraba España (quizá por razones obvias) se convirtió en papel mojado desde el primer instante en que se firmó. A partir de ese momento, creo que se empezó a incumplir más los derechos de las personas, que antes de que se le diera para adelante a aquella ya famosa Declaración Universal de los Derechos Humanos. Es un decir, pero si después de aquella Declaración, se siguieron incumpliendo los Derechos Humanos, es como para considerar que el incumplimiento es más grave aún, que cuando no existían esos derechos y no estaban refrendados y firmados por aquellos 48 países. 

Pero la cosa no se quedó ahí, pues en Barcelona y Monterrey, se declaró y se firmó, la DUDHE (Declaración Universal de Derechos Humanos Emergentes), buscando con este instrumento el adaptar, y no sustituir ni tratar de menospreciar, a la anterior y todavía vigente DUDH. 
Pues ni con esas. Incluso fue al contrario, pues la DUDHE, tenía entre sus intenciones el dar voz a la ciudadanía, el contemplar a los pueblos y las ciudades, y el dar observación especial a las nuevas tecnologías y a la propia globalización. Y de momento, nada de eso está vigente, salvo raras y muy concretas excepciones. Además, fue también un instrumento que declaraba ampliación y mejora de la anterior Declaración, pues los nuevos retos obligaban a ello y suponían un antes y un después en la ejecución y buena praxis de la DUDH. 

Pues ni con esas. Es más. Sesenta años después, o sea, en el año 2008, la Asamblea General de las Naciones Unidas, decidió crear el Día Internacional del Aprendizaje de los Derechos Humanos, con el fin de fuera a través del aprendizaje y la educación, el que se concibiera mejor concepto y se trasladara a la población el conocimiento total, completo, sobre los derechos que les correspondían.

En Diciembre de 2018 se cumplirán los setenta años de la DUDH, y los diez de la DUDHE, y es a día de hoy el momento en el que esos derechos están siendo más vapuleados que nunca, España mediante. Por cierto, España es uno de los países más denunciados por la vulneración de esos derechos. Tomemos nota. El Derecho a la igualdad salarial, al paro, a la cultura y a la investigación. 
La Doctrina Parot, o la prisión permanente revisable, son otros incumplimientos, además de las tasas judiciales, la privatización de la Sanidad, la exclusión de la Educación, la práctica eliminación del derecho a la dependencia, los desahucios, los abusos policiales, los recortes sociales, y la gran manzana podrida, el mayor incumplimiento, la más flagrante agresión a los derechos humanos, como es la actual y maldita Ley Mordaza.
¿Qué os parece el panorama?

Pues así estamos, haciendo polvo la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y como si nada estuviera pasando, esperando a ver si a los que ahora gobiernan, le echan cojones y derogan de una puta vez esa maldita y rancia Ley que a todos nos tiene sin poder disfrutar y hacer uso, de aquellos derechos que nos corresponden,........... ¡por derecho!, además de dejarnos como el culo del mundo ante los demás países, sean o no firmante de aquel acuerdo, o cumplan o no con los preceptos básicos de aquella Declaración. 

Pero España va más allá aún en el incumplimiento de los Derechos Humanos, porque bien es cierto, que España se dedicó en los últimos años a incumplir más aún los Derechos Humanos, pues participó en guerras y vendió armamentos a otros países que hacían sus particulares guerras. Y eso es ya el colmo de los colmos. Eso ya raya en la más absoluta indecencia y en la más flagrante falta de respeto a las personas. A las de dentro, o sea, nosotros y nosotras, y a los de fuera, por si con los de dentro no fuera ya grave.  

Así que, dejemos de alegrarnos de vivir en una Democracia, ya que vivir en Democracia, significa respetar a las personas y hacer cumplir sus derechos. Y eso en España, luce por su ausencia, pues lejos de haber avanzado en términos de justicia, más bien hemos retrocedido. Y eso no es progresar, aunque a algunos, pocos, les vaya ahora mejor que antes. Por cierto, otro incumplimiento, pues el reparto de la riqueza es totalmente injusto y atenta contra aquella Declaración.

Pero hay mucho más. Tan solo basta con echar un vistazo a la Declaración, y declarar que en España no se cumplen los derechos humanos. Claro que si solo fuera España...........
O sea, que mal de muchos, consuelo de tontos. Y ahí está parte de la mediocridad de este país, en creer que mal de muchos, no es un problema exclusivo de España. ¡Tócate los cojones!
Y ahora dime, ¿cuál es el precio que tienen para ti los 30? Porque para ellos, nuestros políticos, ya lo sabemos. ¿O no? Creo que les importamos una mierda. Toma nota.

Tititokokoki

jueves, 25 de octubre de 2018

¿NO QUERÉIS CALDO? PUES ENTONCES, SIETE TAZAS


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¿O eran lentejas? 

Da igual. En este país reina el ordeno y mando, y cuando se les niega algo, van y nos atizan con el brasero. No hay por donde coger a este país, y es por esto que la posibilidad de que esto acabe de una manera que no nos va a gustar, crece día a día enteros. Cada día se confirma más que el final no va a ser del agrado de nadie. Ni siquiera para aquellos y aquellas que provocaron que ese final sea desagradable y poco o nada recomendado.

Como siempre, hay que hablar de la clase política que hemos tenido, y que aún perduran sus perniciosos efectos. Pero no debemos bajar la guardia, pues los que ahora están, serán capaces de, a la mínima que puedan, volver a hacerlo. Pero no hay que olvidarse del resto de poderes del Estado. 

Jueces y Fiscales, Prensa escrita, Televisiones y Radios, periodistas, presentadores o voceros del Reino. Casa Real, Banca, Empresas y lobbies empresariales, IBEX 35 y demás grupos mafiosos. Sociedad aborregada que aspira a clase media pero que nunca lo van a conseguir, o sencillamente sociedad estulta y gravemente enferma que tan solo busca huir del mundanal ruido y se refugia en la programación basura o en la primera fiesta de barrio que les proponen. Y si no la tienen, la inventan.
El final va a ser por empacho. No queríamos caldo, y finalmente hemos tragado con siete tazas. 
Y nos quedan aún unas cuantas tazas más, por si las siete no son suficientes como para haber aprendido la lección y a quedarnos calladitos. 

Cada vez que hay un atisbo de esperanza de algo mejor, nos endiñan una nueva acometida por la parte que más nos duele. Cada vez que se intenta cambiar algo, atacan por el lado más traidor. 
Y si nos movemos un poco más de la cuenta, nos machacan con Leyes represoras y con recortes salvajes a nuestros bolsillos. Y mientras nos tomamos las siete tazas y nos empachamos, ellos no se hartan de llenarse los bolsillos. Eso sí, pagando todo nosotros, siete tazas incluidas en el menú, más los postres que ellos saborean, después de haber metido entre pecho y espalda los mejores chuletones, los solomillos más caros, o los entrecots más exquisitos. Y las putas, no nos olvidemos de pagarles las putas, con sus volquetes y sus sacos de cocaína, además de carretarles los votos y de dejarles marchar con sus fortunas a paraísos fiscales. Todo eso después de los postres, que la comida tiene que sentar bien, porque si no los señoritos se pueden encontrar indispuestos o insatisfechos.

Este país funciona solo a golpe de golpes, de porculamientos y de sadomasoquismo al más alto nivel de dureza y crudeza. Nos dejamos llevar y nos dejamos que nos la metan bien a fondo. Nos laceran y no decimos ni mu. Nos hostigan sin razón y sin justificar sus latigazos, y callamos porque tenemos la boca ocupado en las tazas de caldo. Y tragamos. De todo. Las gargantas profundas que se hicieron a base de ensancharlas de la manera más soez y violenta, durante tanto tiempo de felaciones y de mamandurrrias.
Fijaos si no. ¿Que queremos que el pueblo participe más para que la Democracia sea y esté? 

Pues tranquilos que nos darán siete tazas, pues nos endilgarán más represión, además de difundir el miedo y el caos. ¿Que queremos recuperar derechos, que queremos ser más libres, que queremos que la riqueza se reparta mejor, empezando por subir el Salario Mínimo Interprofesional? Pues subirá el paro, la nueva crisis acelera los plazos y se adelanta, y la amenaza de la ultra derecha se prodiga por todos los medios de comunicación.

¿Quién pretende que se cambie la Constitución, que se someta a votación si Monarquía si o no, o que se revise lo de la deuda? A esos siete tazas más. Hay que denigrarlos, hay que demostrar que van a acabar con España y hay que hacer ver que son un peligro para la buena marcha de este país. Y ahí van todos en tropel, en pos de la misma soflama apocalíptica. Medios de comunicación al unísono, Jueces y Fiscales en equipo infranqueable, políticos de la derecha, los otros neoliberales y una muchedumbre deseando darles el voto para que sigan porculeando al resto. Y eso sí, con bandera en ristre y en el balcón, no vaya a ser que España se desintegre en manos de estos rojazos peligrosos e impresentables. 

Acabarán por llenar las calles de violentos ultras para amedrentar a la población y que se confirme así lo de las mayorías silenciadas, como garantía de la buena marcha del país. Y si con los ultras que atizarán al que se mueva, con el palo de la bandera, no es suficiente para acojonar, llamarán al frente a las fuerzas de seguridad, tan prestas esta a dar mandobles y estocadas a diestro y siniestro, para garantizar la buena marcha y la mejor dirección que debe llevar este país. 
El cortijo hay que protegerlo, la hacienda hay que resguardarla y hay que poner a buen recaudo lo cosechado por los esclavos. Y que salgan también los esclavos, que después se les dará un saco de arroz extra por los servicios prestados. Los semovientes también cuentan. A no ser que quieran siete tazas, porque también se las darán.

Y con estos mimbres, ¿qué clase de país creéis que se construye? 

La solución a todo esto tan solo pasa por hacerles frente, pero no os creáis que saldrá gratis la contienda. Ni mucho menos. Pero habrá que hacerlo. Y la mejor manera, ¿sabéis cuál será? Devolverles, a modo de vómito, las tandadas de siete en siete tazas que hemos tenido que tragar durante cuarenta años de asedio, de acoso y de sitio. Es la única manera de quedar liberados y de que nos sintamos aliviados en nuestras entrañas. Empaparlos de vómito.
Estamos en nuestro derecho. Es de derecho.

¿No quieren caldo? Pues siete tazas, cojones. ¿O les damos lentejas?


Hay que cambiar los roles, dándole la vuelta a esto.

Tititokokoki

domingo, 21 de octubre de 2018

EL EDIFICIO Y LA CONVERSACIÓN


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EL EDIFICIO.

Para derribar un edificio, tan solo es preciso una detonación. Se cae en un instante.
Sin embargo, para construir un edificio de igual dimensión al anterior, hacen falta muchas manos y mucho tiempo. Un edificio se desmorona en un instante, pero para levantar otro, ladrillo a ladrillo, se precisa de más tiempo y de muchos recursos, además de planificación, proyecto, obra y ejecución de la obra. Y eso sin tener en cuenta el que durante la construcción nueva, no surjan inconvenientes, tales como sabotajes o rémoras que impidan la buena marcha de la construcción.

Una simple y certera detonación, es capaz de echar abajo a todo un edificio y dejar en un simple solar aquel lugar que antes ocupaba el mamotreto. Además, para destruirlo, tan solo hace falta una mano. Aquella mano que pulsa el botón.

Sin embargo, para levantar otro en el lugar que estaba el derribado, se precisa de mano de obra, de mucha mano de obra. Y eso lleva su tiempo.

Cuando apareció rajoy, m. rajoy, mariano rajoy, con su detonador en ristre, derribó en un plazo de tiempo muy corto, muchas edificaciones que estaban construidas. Unas a medio hacer.
Otras ya consolidadas. Incluso había proyectos para más edificaciones, aunque estos no contaban con licencias ni con los permisos necesarios, por los motivos o razones que todos conocemos.

Pero había proyectos. Eran unos planes que nacieron fruto de la ilusiones de muchos españoles de bien. Pues bueno, todo aquello se vino abajo en tiempo récord. Y ahora toca levantar de nuevo todo aquello que se destruyó. justo en el instante en que puso sus posaderas rajoy, m. rajoy, mariano rajoy en las poltronas del poder de este país. No dudó lo más mínimo en apretar el botón y hacer detonar todas las cargas que habían puesto durante la campaña electoral anterior a la entrada en el poder del pp de rajoy.

Pues ahora solo queda un camino. Construir, restituir, levantar, todo aquello que los del pp echaron abajo. Y hay que hacerlo ladrillo a ladrillo. Se precisa de la mano de obra de todos. Y lo más cruel de todo, es que no es una construcción al uso, si no que es una edificación que no estará exenta de dificultades, pues algunos se encargarán de frenar en lo posible, de chantajear lo máximo, de obstaculizar todo lo que puedan, e incluso en sabotear la obra. Y si pueden, volverán a colocar detonadores y cargas, haciéndolo con premeditación, alevosía y nocturnidad, tal como corresponde a las mafias. Contemos con eso, porque va a suceder. Pero habrá que seguir adelante.
No queda otra. Es todo un país el que está en construcción. O se tiene claro eso, o todo lo construido, sea el momento que sea de la obra, se vendrá de nuevo abajo.

Nota: no es una falta de ortografía, el haber puesto minúsculas. Es que considero una falta de respeto, el que ese señor, y todo su partido, merezcan ser tratados con mayúsculas, además de ser un desprecio personal hacia ese individuo del que les hablo y el partido al que pertenece. Perdone ustedes, si acaso, la falta de ortografía. No es un desliz. Es adrede.

¡Malditos sean!



LA CONVERSACIÓN.

Se jubiló hace ahora un año. Y podría dedicarse tranquilamente a disfrutar de su jugosa jubilación. Entre lo que le corresponde por haber trabajado toda su vida, más los ahorros y las herencias, bien podría dedicarse a vivir a lo grande y a no tener que preocuparse de nada. Pues bien; resultó que salió protestón.

Abel: “Cuando estaba trabajando, no tenía tiempo de preocuparme de nada. Todo iba sobre ruedas. Pero ahora que me jubilé, ya no aguanto tonterías. Me pongo frenético cada vez que veo y oigo a mucha gente hablar. Es que me ponen de los nervios. ¿Qué clase de país es este? ¿Por qué piensa la gente lo que piensa, y por qué hace la gente las cosas que hace, sobre todo con su voto, sin olvidar el comportamiento irracional del día a día?

Cuando voy a tomar los vinos con mis antiguos clientes, o con antiguos compañeros de trabajo, siempre salgo enfadado. Con algunos de ellos no tengo ya la paciencia que tenía antes.
 Ahora veo las cosas de manera diferente. Me crispan determinadas conductas, me enfurecen concretas opiniones. Ahora salto, cuando antes me callaba. Ahora no los tolero, cuando antes, mientras trabajaba, hasta tragaba con ciertas injusticias y ciertas falsedades.

Los medios de comunicación dan asco. Antes no tenía tiempo de ver telediarios ni leer la prensa. Pero ahora que tengo tiempo, de vez en cuando veo algún que otro noticiero o algún que otro debate, y en las más de las ocasiones, me dan ganas de romper la televisión y de plantar fuego al periódico de papel. Es asqueroso lo de este país. Es demencial. No lo soporto”.

Suso: “Bienvenido al club. Pero yo aún no me jubilé, y sigo pensando lo mismo que tu piensas ahora, y que yo siempre pensé, aún a pesar de estar trabajando. ¿Ahora me entiendes, verdad  Abel?, cuando antes siempre andábamos tu y yo a la gresca cuando nos tomábamos los vinitos. Me tachabas de exagerado, de impaciente e incluso me reprochabas que militara en el mismo partido que lo hace el coletas. Sí, aquel coletas que antes despreciabas, o que no entendías, y que ahora le das la razón, aunque sigas sin apuntarte, e incluso no tengas pensado votarle.

¿Recuerdas cuando antes te aburría hablar de política, de la realidad de España, y me cambiabas de tema de conversación? Ahora te tengo que aguantar yo a ti. Estás desatado, Abel.
Bienvenido al club.

Abel: “Tengo que reconocer que tenías y tienes muchas razones. Ahora entiendo muchas cosas”.

Suso: “¿Y qué te parece si codo con codo empezamos a construir...............?”

Abel. “Sí, es necesario. Pero intentarán destruirlo todo, ¿lo sabes? Me cago en la madre que los parió. Menudo país de mierda que dejaron”.

Suso: “Sí. A todo”.

Tititokokoki


miércoles, 17 de octubre de 2018

EL ANARQUISMO, UNA IDEOLOGÍA DEL FRACASO


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Tenía en mente 117 temas posibles para la entrada, la mayoría de ellos relacionados con la cultura,
el arte, el cinematógrafo, los barbitúricos, la caza, el mundo de los toros, la agricultura intensiva…,
sin embargo me ha parecido más apropiado  ya que este es un blog supuestamente político  optar por el del anarquismo. En principio lo iba a titular ‘Vigencia del anarquismo’ o ‘Actualidad del anarquismo’, pero me ha parecido más certero ‘El anarquismo, una ideología del fracaso’.
La verdad es que anarquismos hay muchos  anarco comunismo, anarco sindicalismo, anarco colectivismo, anarco individualismo, anarco pacifismo y hasta anarco capitalismo , y casi tantos como anarquistas. He utilizado intencionadamente una argumentación clara  y un lenguaje  sencillo para que me puedan entender también los votantes del PSOE y de Podemos.

La pregunta complementaria que propongo (y cuya selección dejo al libre albedrío de okupado) es: ¿Están condenados los anarquistas y los comunistas a entenderse? Como no voy a votar, respondo aquí mismo: no, no, y mil veces no.

Más que del anarquismo como idea en abstracto lo que de verdad me interesa es indagar en su realización práctica: ¿es posible que el anarquismo llegue a implantarse alguna vez en la sociedad de un modo significativo? (Como es un tema que no interesa a casi nadie, no me veré obligado a permanecer al pie del cañón defendiendo mi tesis, y si interesa ya encontraré alguna excusa para pirármelas).

Para quien lo ignore, es conveniente saber que el anarquismo viene a ser un tipo de estructura política sin ninguna clase de autoridad gobernante. Los anarquistas propugnan la abolición del Estado y la instauración de comunidades regidas por una autoridad que ellos mismos se imponen de forma voluntaria.

La idea es realmente sugerente: un mundo habitado por seres libres unidos por su amor a la libertad y el rechazo a cualquier tipo de opresión, un mundo donde no existan las desigualdades ni la explotación del hombre por el hombre. ¿No es acaso maravilloso?

Casi todas las teorías son, en teoría, realizables, incluso las más descabelladas; lo malo es cuando llega el momento de llevarlas a la práctica. Pongamos un ejemplo: desde tiempo inmemorial el Hombre se ha interesado por una idea que no ha dejado de rondarle por la cabeza: el transplante de cabezas; no obstante, hasta la fecha no ha habido éxito en los transplantes de cabezas de seres humanos que se han intentado llevar a cabo. Y aunque doctores soviéticos del período estalinista lograron insertar una cabeza extra en varios perros (algunos lograron sobrevivir unos días), los experimentos acabaron fracasando. Por cierto, al perro de Stalin lo respetaron y no le insertaron ninguna cabeza.

Con el anarquismo ocurre algo similar: la teoría es en apariencia fantástica, pero ¿y la práctica? ¿Es posible practicar el anarquismo aquí y ahora?

Pero antes de nada veamos qué es un anarquista. Y nadie mejor que un genuino representante del anarquismo, Benjamín Tucker (sí, el mismo Benjamín Tucker que a veces tenía ideas un poco locas) para aclarárnoslo mediante una pregunta y dos respuestas posibles:
‘¿Crees o aceptas alguna forma de imposición por la fuerza sobre los humanos? Si aceptas alguna, no eres un anarquista. Si no aceptas ninguna, eres un anarquista’ Fácil, ¿no? (Incluso más fácil que resolver una ecuación de Euler Lagrange). El anarquista es, entonces, un tipo que no acepta ninguna clase de imposición por la fuerza.

Bien, una vez definido qué es un anarquista, la cuestión que realmente me interesa es, ¿por qué el anarquismo siempre ha fracasado cuando ha querido llevar a la práctica sus ideales? Muchos me dirán: eh, que eso no es cierto, y me recordarán la revolución cantonalista de 1873, la Semana roja en Italia en 1914, el Consejo de Turín en 1920, varios soviets en la revolución Rusa, la Patagonia rebelde en 1921 (hay una película de 1974 de Héctor Olivera que recomiendo), la Revolución de Asturias de 1934 (con importante participación anarquista) y, finalmente, la Joya de la Corona, la Revolución española y las colectividades. No vamos a hablar del anarquismo primitivo estilo neandertal ni del anarquismo de las comunas de los sucios jipis de los años 60 porque el primero cae demasiado lejos y el segundo nunca ha sido serio. Y en cuanto a los primeros casos mencionados, todos fueron flores de un día.

El anarquismo tuvo sus mayores logros en un país, la España, y dentro de ese país en Cataluña  y algunas zonas de Aragón, Andalucía, etc. En Cataluña no solo se crearon colectividades sino que lograron autogestionarse fábricas e infraestructuras importantes (siete hospitales de Barcelona, por ejemplo, y con gran éxito). Sin embargo, este logro del impulso libertario no fue posible tanto por méritos propios como por un hecho trágico: el golpe de Estado fascista y la Guerra Civil, que posibilitó que en algunos lugares la presencia del Estado quedara eclipsada o tan debilitada para permitir que los anarquistas, que ya tenían bastante fuerza, se hicieran definitivamente con el control.


Siempre he pensado que el anarquismo es un imposible. Una doctrina política cuya principal premisa es la libertad absoluta de cada persona está condenada al fracaso a menos que todas las personas compartan esa idea. Y la forma de llegar a ese estado pasa básicamente por dos caminos: o la lucha desde el anarcosindicalismo o una especie de creencia en que algún día todo el mundo se despertará convencido de que el anarquismo es la única y la mejor solución a los problemas de la Humanidad.

Y aunque los anarcosindicalistas ocuparan las fábricas y millones de personas se hicieran de la noche a la mañana anarquistas, ¿qué pasaría con los que no desean serlo? Pongamos un ejemplo: el movimiento anarquista renace de sus cenizas y convence a la mitad de la población de un lugar determinado, por ejemplo Cataluña, de que se adhiera a la causa. ¿Qué ocurriría entonces con la otra mitad que no quiere ser anarquista? ¿Se irían a vivir a otro lugar? ¿Serían reconvertidos? (los comunistas totalitarios no tendríamos ese problema, con darles matarile asunto arreglado)
¿Se dividirían las calles y los barrios? Este ejemplo, extremo y en apariencia absurdo tiene sin embargo cierto sentido, porque una sociedad formada por anarquistas debería permitir y tolerar  atendiendo al bien supremo para ellos que es la libertad  la presencia de no anarquistas, y en ese caso, ¿cuál sería la interacción entre sociedades tan antagónicas? Huelga decir que para que se diera tan hipotético caso la masa de anarquistas debería ser abrumadoramente mayor que la de no anarquistas. De no ser así los anarquistas serían finalmente derrotados y aplastados, como siempre les ha sucedido en su accidentada historia, por cualquier forma de Estado a la que se han enfrentado.

Toda esta apresurada digresión me sirve para hacer una pregunta clave: en la sociedad actual, ¿qué define a un anarquista de alguien que no lo es? (aparte de su declaración de principios).
Un trabajador que paga sus impuestos, recibe un salario, vota en las elecciones, depende del Estado para la Sanidad, la Educación, etc., posee propiedades (coche, casa…) y que se declara anarquista, ¿en qué se diferencia de otro en idéntica situación que no es anarquista? ¿Significa algo ser anarquista, aparte de defender ciertas ideas, generalmente en conversaciones de taberna, en clínicas psiquiátricas o en blogs?

Un comunista puede militar en un partido político y votar en unas elecciones, tener como referencia los logros conseguidos en el siglo XX (con todas las críticas que se quiera), y aunque actualmente poco o nada pueda hacer para que sus ideales triunfen, todavía es capaz de conservar una pequeña esperanza de que algún día las cosas cambien, aunque para ello tenga que agarrarse a un clavo ardiendo. Sin embargo, un anarquista debería saber que sus sueños de libertad jamás se harán realidad, y que su indigencia intelectual va a ser utilizada por el Poder para asimilarlo, de tal forma que no va a ser difícil convencerlo para que vote, para que crea en la Democracia (que se supone que es rechazada por el anarquismo), para que, en definitiva, se integre. Los comunistas, en cambio, poseen un mayor bagaje cultural e intelectual (nada más hay que comparar los panfletos de Bakunin con una obra tan colosal como es ‘El Capital’ de Marx para darse cuenta), son más disciplinados, saben unirse cuando el interés general lo requiere y organizarse en partidos políticos, no en meros grupos de afinidad como los anarquistas.

En definitiva, en la sociedad actual, decir ‘soy anarquista’ es como decir ‘soy un elfo’.

Doctor Odio © Todos los derechos reservados

sábado, 13 de octubre de 2018

CAMBIAR TODO: ÚNICA SOLUCIÓN


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Perdón por la redundancia, pero es que el asunto de este país clama al cielo y es inevitable tenerlo en cuenta todos los días para que no se nos olvide y evitemos que vuelva a suceder.

España necesita de una revisión en profundidad. Urgente. Y esa revisión va en todos los frentes.

Desde la propia Democracia, hasta las empresas que se privatizaron en su momento, pasando por los impuestos, la reformulación de las pensiones, la educación ciudadana, la mentalidad empresarial, y la formación de los partidos. Y qué duda cabe, que la Constitución, la formación de la clase política, la revisión de la Monarquía, el espinoso asunto del Poder Judicial, las formas y maneras respecto de las Autonomías, la lucha ineficaz contra la corrupción, son también asuntos que requieren de su destrucción para comenzar de nuevo una sólida edificación que garantice la viabilidad y la buena marcha de todo lo que afecta a este país. La igualdad entre hombres y mujeres, entre mujeres y hombres, sería otro cambio que necesitaría España.

Hay que poner nuevos cimientos, hay que hacer las cosas bien desde el principio.
De nada vale seguir así y de nada vale darle pábulo a todo esto que ocurre a día de hoy en España.
De lo único que servirá todo esto, es para que el final se conozca, antes del propio final a todo esto.

O sea, trágico y patético. Ver venir de frente la desgracia que sabes que vas a vivir, no es más que una triste forma de acabar, una patética manera de terminar. Será cuando nos demos cuenta de que tuvimos muchas oportunidades para cambiar, pero que nunca hicimos caso a los avisos, que nunca nos percatamos de que siguiendo así, el malévolo final era ese que ahora tenemos enfrente.
Pero para que todo lo mencionado, y muchas cosas más, se cambien, habría que empezar por modificar, cambiar, modelar, la mentalidad de una buena parte de los ciudadanos de este país.
No puede haber cambio alguno en positivo, si no se comienza por erradicar la mala raíz que sostiene todo esto. Y ahí estará la mayor dificultad para que el cambio fructifique.
No se podrá llevar a cabo, si no es con graves, gravísimas consecuencias para el país entero, pues el cambiar la mentalidad hacia algo más constructivo, más vivible, más soportable, no va a ser una tarea fácil.

Yo diría que, tal como están las cosas, y tal como se enquistaron los males en este país, se hará misión imposible el eliminar la forma de pensar de muchos españoles para emprender un nuevo camino que conduzca a una convivencia más igualitaria, más pacífica y de mayores garantías de un futuro benigno para los ciudadanos de este país. Pero para todos, no para unos solos o unos cuantos.

De lo que se trata es de que todos los ciudadanos de este país acaben por recoger los frutos de una vida más sana, más llevadera, y de mejor disfrute y gozo. No se trata de que sea solo para unos cuantos, aún cuando esos cuantos serían, quizá, una mayoría, si no que se trata de que el bien que se recoja de lo que se comience a sembrar, sea beneficio para todos, ganando en calidad de vida, y obteniendo réditos importantes en la viabilidad de este país y de todo su contenido, personas, empresas, clase política, etc, incluidas en el mismo lote de mejora.

¿Y cómo se llega a esta conclusión? Después de haber pasado cuarenta años desde la Transición, no se observan mejoras en cuanto a Democracia. Más bien hemos perdido, cuando deberíamos ir ganando. Y ocurre lo mismo desde que se comenzó con la privatización de determinadas empresas que estaban en manos del Estado. Cuando todo eso de las privatizaciones comenzó, hace ahora aproximadamente 30 y pico de años, con Felipe González al frente del Gobierno, también comenzó la esclavitud para los españoles, llegando al culmen de la desgracia, cuando Aznar consolidó el “mercado” de las privatizaciones, cuyos estandartes fueron Endesa, Repsol, Argentaria  y Telefónica, allá por los últimos años del siglo anterior, y los primeros años de este nuevo siglo. 
Después vino Zapatero, pero no se sabe bien si no quiso, o no pudo. Y por supuesto que Rajoy, M. Rajoy, Mariano Rajoy, acabó por rematar la faena al privatizar buena parte de los servicios sociales y buena parte del Estado de Bienestar. Eso fue la puntilla, la puñalada final, el certero golpe de muerte a todas las aspiraciones de Democracia en España, el mandoble rotundo a las esperanzas de los españoles, de sus derechos y de sus libertades. Entre todos ellos, acabaron por destrozar todo, dejando en manos privadas insaciables, no solo los derechos consolidados de los españoles, si no también sus propias vidas y las vidas de sus hijos y nietos. Diría que esto va para tataranietos, o más allá incluso, pues esta raíz heredada no será fácil de erradicar.

Pues ocurre con todo igual. Se hizo mal desde el principio, y ahora tan solo queda lamentarse, tirarse de los pelos y rasgarse las vestiduras, en clara muestra de desesperación y de desconsuelo, ante tanta inoperancia y tanta permisividad con todos aquellos que distrajeron a la sociedad con promesas y con grandilocuencias, mientras estaban pergeñando y fabricando sus verdaderos planes. O sea, traición, vileza y crueldad premeditadas. Y eso hace más grave el asunto, pues no solo se han vulnerado derechos, justicia, libertad o Democracia, si no que se atacó vilmente a la dignidad de las personas, se machacó la buena voluntad de muchos españoles, se sacrificó de manera sucia y soez la buena fe y las buenas esperanzas de mucha gente de bien de este país.

Y eso hace más grave aún el terrorismo de Estado que hemos sufrido los españoles. Eso agrava la situación hasta límites insoportables, lo que hará que, de seguir las cosas así, esto acabe mal, tenga un final fatal, trágico, desgraciado. Cosa que muchos españoles de bien no merecen.
Pero esto es lo que hay. ¿O no? ¿Acaso se atisba en el horizonte alguna solución, o al menos alguna voluntad por solucionar los problemas que sufrimos? Pocas son las opciones, y menos aún las esperanzas, pero algo habrá que seguir alimentando, pues si ya damos por válido y definitivo todo esto, entonces la desgracia también se enquistará en este país, llevándolo a la miseria y a la más patética tristeza.

Por no ver, ni se ve el horizonte. Así que, imagina ahora las intenciones.

Tititokokoki

lunes, 8 de octubre de 2018

NO ES NO,.......... Y .


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Así de claro lo deberían tener en todas aquellas fuerzas políticas opuestas al régimen del 78, a sus generaciones y a los herederos de esas generaciones. Así de claro lo deberían tener todas aquellas fuerzas políticas que se oponen, al menos en apariencia, a aquellos y aquellas que desean mantener por encima de todo el legado maldito de la transición.

Han quedado demasiadas reminiscencias del pasado franquista, han enraizado muchas de las semillas que se sembraron cuando se hizo aquel cambio que de nada, o de muy poco, sirvió a los intereses generales, a los intereses de la ciudadanía. Si durante el franquismo hubo unos cuantos que se enriquecieron de manera ilícita, ilegal y totalmente injusta, en esta época que vino después ocurrió tres cuartos de lo mismo, o incluso se podría decir que cinco partes de cuatro, pues el enriquecimiento del que se lucraron en este régimen, a base de expoliación y estafa, es directamente proporcional a la cantidad de gente que supo aprovecharse para llenarse los bolsillos a costa de la inocencia y la ingenuidad de muchos. A costa de la buena voluntad de las personas de bien de este país.

Y para enriquecerse, unos y otros, han optado por el mismo camino: la puta represión, las putas leyes que crearon, las malas artes a la hora de gobernar, y el saqueo como misión principal, mientras duraran en el puesto. E incluso después, porque las puertas giratorias de aquellas empresas que se vieron beneficiadas gracias a las leyes que crearon, se abrieron de par en par para dar cobijo de lujo y sustento, a aquellos y aquellas que legislaron para beneficiar a unos pocos.

También se dieron a conocer a través de la mentira y la demagogia. Igual que el régimen anterior. También crearon víctimas, y de aquellas que creó el régimen anterior, nadie quiso saber nada. Igual que ahora ocurre con las víctimas que produce este régimen.
¿En qué cambió esto? Tan solo cambió en que cada cuatro años se vota. Nada más. Y para eso aún existe la sospecha del pucherazo, del tocomocho y del trile electoral, por si no fuera poco el nivel de la estafa cometida.

¿Quién se traga hoy día el que se nos diga constantemente que estamos viviendo en Democracia y que ellos y ellas son demócratas? ¿Quién? ¿Hay alguien, aparte de la semoviencia, la estupidez, la ignorancia y la estulticia, que sea capaz de deglutir semejante patraña?
Para que este sistema bajo el que decimos convivir, tenga sustento y credibilidad, se debería empezar por poner en práctica el NO ES NO sistemático. O se para todo esto, o España va a acabar mal.
¿Por qué no se les dice NO es NO a las eléctricas? Por ejemplo, creando un empresa nacional, del Estado. Otro ejemplo: regular el mercado poniendo límites y cotos a la especulación energética.

O lo que sería más drástico por necesario, que es la nacionalización directa y total, para a continuación soltar de nuevo en manos privadas al sector, pero con condiciones que garanticen que no vuelva a ocurrir lo que todos conocemos.
Los combustibles es otro sector de actividad empresarial que es digno de ser revisado. Poner gasolineras del Estado por todo el territorio nacional, o regular los precios, serían una decisión urgente a tomar, para evitar que la estada continúe y para controlar los pactos en precios.

¿Por qué internet aún le sigue costando dinero a los españoles, cuando debería ser gratuito para todos? Telefonías, Fundaciones, Seguros, Banca, Autopistas, Inmobiliarias, tanto en la venta como en el alquiler, Empresas de la Construcción, sobre todo aquellas que gozan de concesiones estatales, autonómicas o locales, empresas del sector de la Sanidad, sobre todo aquellas que hicieron un expolio de la Sanidad Pública, Universidades, tanto públicas como privadas, Dependencia, Educación privada, concertada o semi-concertada,..................¡gasísticas! Son muchos los sectores de actividad empresarial que exprimen y ahogan a la ciudadanía, mientras se llenan los bolsillos a base de engaño, de estafa y de mala calidad y mala praxis.

Es inmenso el caudal de empresas que se están aprovechando vilmente de todos los españoles. Los españoles nos hemos acostumbrado a rescatar a todo cristo, bien sea a golpe de decreto, bien a golpe de pagar precios desmesurados y fuera de toda lógica y justicia. Y no puede seguir esto así.
Por lo tanto, insisto en el encabezamiento:

NO ES NO, Y .

Claro que, para conseguir eso, haría falta cambiar muchas cosas más. Una sería la clase política, la otra, la mentalidad empresarial, y por supuesto, como cambio más principal e importante, habría que cambiar la mentalidad de aquellos españolitos, y mucho españolitos, que se creen todo lo que les dicen, y que hacen un daño enorme al resto, sin darse cuenta de que ellos mismos salen perjudicados. Es evidente que la estulticia, la ignorancia y la maldita semoviencia, son la gran lacra de este país. Pues para ellos, también habría que decirles aquello de..........

NO ES NO, MALDITOS, ….......Y .
NO ES NO, IMBÉCILES,............Y .

Tititokokoki

martes, 2 de octubre de 2018

MERCADO (IM)PERFECTO


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Antes de nada vamos a aclarar cosillas sobre la supuesta perfección del mercado que defienden los liberales: el mercado falla en la medida que fallan las decisiones que las personas toman cuando actúan, libremente, en él. Y fallan mucho, porque somos personas.
En lo que no falla el mercado es en asignar las pérdidas derivadas de las malas decisiones: carga con ellas el agente decisor.

Esto es simplemente la responsabilidad elevada a principio rector del juego económico.
No se me escandalize el personal porque califique de juego la economía, algo muy serio por ser vital para la supervivencia, por descontado. En todo caso, no niego que es la apariencia del capitalismo con sus Bolsas y sus movimientos de cifras astronómicas bailando veloces en brillantes pantallas, que asemeja a un Casino. Pero ¿deja de ser un juego si alguien decide que la seriedad del tema requiere cerrar el salón donde se reúnen todos los codiciosos del mundo?

Pensemos en las personas que fallan al tomar sus decisiones, de inversión, de formación profesional, de elección de empleo y empresa, de compra de vivienda, etc, en un entorno de libre mercado.
Y ahora pensemos en las pocas personas que sentadas en un despacho enmoquetado, los estadistas bienintencionados, los burócratas abnegados servidores del bien público, toman decisiones que han dejado de pertenecer a quienes lo hacían en el "Casino", porque la economía era una cuestión demasiada seria para dejarla en manos de "jugadores" ¿de verdad debemos suponer que estas segundas personas no se equivocarán por el hecho de pisar moquetas muy serias? ¿de verdad son menos falibles por concentrar sobre su altruista buena intención esa grave carga de atinar sobre cuestión tan vital para tantos?

Claro que se equivocan. Con todo, lo grave no es que se equivoquen al tomar decisiones incorrectas: lo grave es que también tienen en sus manos la decisión de quien carga con las consecuencias del error. Y esto es ni más ni menos que la irresponsabilidad elevada a principio rector de la economía y de la vida, que tampoco es un juego, pero que el Poder las maneja como si lo fuera al pretender su infabilidad en el establecimiento de normas y más normas que regulen al voraz insensible y fallón mercado.

El mercado libre es un juego con perdedores y ganadores, pero un juego honesto si se siguen sus reglas de responsabilidad. Y muy justo socialmente, puesto que quien menos tiene, menos arriesga, y por tanto menos pierde. Un trabajador sencillo pierde su empleo si él mismo o su empleador se equivoca, pero siempre tiene la opción, al día siguiente, de presentarse ante otro empleador.

Un empleador que le ofrece otro puesto similar o puede que mejor, porque junto con la equivocación convive el acierto; es más, de aquella nace este, en el seno de un mercado plagado de tantas imperfecciones como humanos imperfectos hay.

Mickdos