sábado, 28 de abril de 2018

PERSONAS MERCANCÍA

“Las personas no somos mercancía”. Lo dice el sindicalista de la CGT… y lo dice el redactor del Opus Dei en la Revista de Doctrina Social de la Archidiócesis. Mercancía, un objeto de compra y venta al mejor postor, quien paga más, se lo lleva. Todo tiene un precio, todo está a la venta. Las personas vendemos nuestro trabajo, de nuestro trabajo vivimos, nuestro trabajo tiene un precio, por lo tanto nuestra vida tiene un precio: la ecuación está servida. Sólo es cuestión de establecer el precio en cada caso, por supuesto en un mercado sujeto a la única ley de la oferta y la demanda, que es la ley de la selva, la ley del más fuerte en un mundo sin otra ley que esta.

Razonamiento lógico impecable, argumento sin fisuras, consenso social total de extrema izquierda a extrema derecha pasando por todo el espectro de la centralidad. Sólo nuestras malvadas élites políticas y económicas sostienen lo contrario, y se empeñan en sostener un sistema en el que las vidas humanas aparentan valer sólo los 5 euros por hora que el empresario desalmado está dispuesto a entregarle.  No es así, y paso a demostrarlo.

El trabajo tiene un precio básicamente porque cobramos en magnitudes numéricas, cuantificables. De Perogrullo pero con un sentido profundo que no siempre se aprecia. Lo cuantificable lo es en virtud de ser valor material, como materia expresada en un bien o servicio generado, y los valores materiales se expresan en números para conocer cual es el valor de esa cantidad de trabajo en relación a otras cantidades de trabajo. Intercambiar nuestro trabajo por un precio le da un valor intercambiable por otros bienes necesarios para nuestra subsistencia, un valor que no tendría o sería totalmente arbitrario de no tener un precio numérico;  en definitiva, de no ser así, nuestra subsistencia quedaría a merced de la arbitrariedad subjetiva de otros, que deciden que nuestro trabajo es equivalente a otra mercancía valiosa….o no.

En una sociedad donde el trabajo no se cuantifica en un valor numérico, podría darse la situación de un individuo trabajar hasta reventar obteniendo muy poco o nada a cambio, y cuando fueses a protestar, recibir esta respuesta: “has trabajado por el bien de todos, eso tiene un valor incalculable que no puede ser pagado con dinero, pero la recompensa que recibes es mayor: es la satisfacción de haber contribuido como el que más” ¿A alguien le puede parecer justo esto? Podrá alegarse que entre este injusto extremo y esos miserables 5 euros por hora que reciben la mayoría hoy, hay un ancho camino de justicia que recorrer, cobrar por ejemplo 12 euros la hora, o 15, o 20, pero entonces habrá que admitir que nuestro trabajo es en cualquier caso mercancía; mercancía a precio de oro, pero mercancía al fin y al cabo.

Vender tu trabajo o tus habilidades no es lo mismo que vender tu persona, por mucho que se intente asimilar ambas cosas. La prostitución está en la frontera de lo que diferencia ambas cosas, por eso suscita tanta polémica interminable, tantos ángulos de visión. Pero cualquier persona mínimamente instruida en el concepto de Derecho Humano sabe que entre vender un niño o una mujer  a vender voluntariamente 8 horas de tu tiempo y esfuerzo, hay un trecho moral de años luz. En la venta de una vida por un precio no hay diferentes ángulos de visión moral, en la venta voluntaria del tiempo de tu vida, la visión moral es que debe tener un precio, precisamente porque tiene un valor intercambiable por el tiempo que otro ha dedicado a crear otro valor, con otra habilidad. Valor por valor, no valor por la nada.


Mickdos

miércoles, 25 de abril de 2018

ESPAÑA ES UN SINSENTIDO

E
       S        P   
             A           Ñ         A 
                                                       ES
                                                                                                       UN
                                                             S
                                                                I
                                                                  N
                                                                      S
                                                                         E
                                                                      N
                                                                   T
                                                                 I
                                                                   D
                                                                      O.
¿Quién es capaz de explicar lo que ocurre en España?

¿Democracia? ¿Qué Democracia?

Derecho, Justicia, Bienestar, Libertad de expresión, es todo aquello de lo que carecemos. Y más.
Corrupción, saqueo descarado, impunidad para los malos, inmunidad consentida y promocionada, censura informativa, dependientes al carallo, a los enfermos que les den por culo, víctimas mortales por diversas causas, hipocresía a raudales, cinismo por un tubo, mentiras por doquier, falsedad, trilerismo descarado, presos políticos, ergo, hablemos de Venezuela, Másteres falsos, dimisiones que no se producen, Vagos y maleantes a punto de dictarse, de nuevo, fascismo declarado y denunciado, incapacidad gubernamental, imposición de la esclavitud, precariedad laboral, pensiones con su caja vacía y camino de su privatización, reparto injusto de la riqueza, reparto inexistente de la riqueza,...........

¿Democracia? ¿Qué Democracia?

Una Democracia que nació, presuntamente, hace cuarenta años, ¿no debería haber evolucionado? Pues involucionó, y a día de hoy se puede decir que es una prostituta al servicio de los putos amos, de los chulos de barrio, de los barriobajeros y de los asaltantes de los derechos, de los violadores con violencia incluida, de los otros prostitutos al servicio del capitalismo salvaje, de los putos neoliberales, de los repugnantes y los asquerosos que todo lo contaminan desde la derecha más reaccionaria y radical de Europa.

España necesita de una nueva transición. Hemos retrocedido años hasta llegar a eras que creíamos haber superado. No puede continuar así.

¿Quién nos gobierna?

¿En manos de quién estamos?

¿D    M     C     A       I
    E       O     R     C      A?
¿Q   U   É?


Tititokokoki

sábado, 21 de abril de 2018

EL SENTIDO COMÚN

En los tiempos que corren, el sentido común escasea, e incluso, en muchas de las ocasiones, está ausente. No vive entre nosotros el sentido común. Sobre todo desde que el mundo entero, en especial los países que están bajo el yugo del capitalismo voraz, se pasó a esta velocidad tan alocada y a esta vorágine tan atroz. Sin duda que el neoliberalismo también tiene culpa en la ausencia del sentido común y en la práctica del mismo.

Porque, ¿qué es el sentido común? 

En mi opinión, el sentido común es algo así como diferenciar entre aquello que está bien, y lo que está mal. Por ejemplo, la corrupción en todas sus vertientes. ¿Es buena la corrupción? Ya sea en su estado más puro, es decir, en el que la practica de manera directa, como el que la consiente, el que la apoya, o el que, sencillamente, calla ante casos de corrupción conocidos. Más allá están los que votan a los corruptos. ¿Gozan de sentido común todos estos? Yo creo que no, y aunque es muy común eso de robar, eso no significa que todos ellos tengo un sentido común universal. Lo que tienen es un sentimiento común particular, que en buena lógica está muy lejos de un sentido común limpio, sano, constructivo o humano.

Otro ejemplo es la práctica de la mentira. ¿Tienen los mentirosos el más mínimo gramo de sentido común? Volvemos otra vez a lo de los corruptos. Tienen el sentimiento de los mentirosos, que está muy alejado de lo que es un sentido común. Común al resto de lo humanos que repudian la mentira o que odian la corrupción.

¿Es de sentido común, por ejemplo, el capitalismo? Es evidente que tal como lo conocemos, y lo sufrimos en la actualidad, no. Carece de sentido común y de sentimientos humanos. Es voraz, atroz, salvaje, sanguinario, depredador y poco o nada democrático. Y hablando de Democracia. ¿Es la Democracia una manifestación del sentido común? Me refiero a la Democracia bien entendida, no a lo que ahora tenemos en España y en la mayoría de países occidentales. Y salvando excepciones, claro está, pues existen países en los que la simbiosis entre la Democracia, la sociedad, la justicia, la política, e incluso el capital, van de la mano sin problemas altisonantes, porque entienden que el bien común es de sentido común. 
 
Según algunos entendidos en la materia, el sentido común es aquel que se define por “una facultad natural de las personas para juzgar razonablemente las cosas”. Otras acepciones o definiciones van en la dirección de «el don provisto para saber distinguir todo lo que nos rodea: el bien, el mal, la razón y la ignorancia.». 
 
En definitiva, se puede decir que el sentido común es una filosofía en si misma que las personas tratamos de poner en práctica todos los días, aunque la verdad no siempre con éxito. Y ese éxito no siempre depende de nuestra actitud a la hora de aplicar sentido común a las cosas, sino que en ocasiones el sentido común es derrotado por la barbarie y por los salvajes que no quieren que el sentido común triunfe o les afecta a sus repugnantes vidas, por ejemplo, los corruptos o los mentirosos. De hecho, considero que el sentido común tiene más de objetividad que de subjetividad, ya que bien empleado, en el momento justo, y en auténtica justicia, el sentido común es más útil a las personas de lo que nos creemos. Y ahí los que no quieren que el sentido común impere, harán lo que sea para imponer el sentido que ellos tienen de las cosas para tratar de conseguir que todo lo malo que ellos practican, al final sea lo que se quede como común. O sea, la selva y la barbarie. 
 
Así que, usemos más el sentido común. 
 
Creo que así los malos tendrán menos cobijo y menor cobertura. 

Tititokokoki 

martes, 17 de abril de 2018

EL CAPITALISMO ES UN PROSTITUTO

Mejor dicho, el capitalismo está prostituido. En realidad ya nació así, pero acabó por convertir todo lo que toca en un prostíbulo indecente y monumental.

El capitalismo tiene diferentes definiciones, pero ninguna obedece a la realidad. Queda muy bonito sobre el papel, pero en la práctica se diluye y se contradice. Se dispersa y se disipa. Y sobre todo cuando se topa con gentes que lo prostituyen hasta le punto de ser escatológica y criminal esa prostitución.

“Régimen económico basado en el predominio del capital como elemento de producción y creador de riqueza sin apenas intervención del Estado”. Esta es una, pero hay otras como esta: “Sistema económico y social basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la importancia del capital como generador de riqueza y en la asignación de los recursos a través del mecanismo del mercado”.

Y la pregunta es: ¿Y? Pues la realidad es otra bien distinta.

El capitalismo se rodea de todo lo malo para predominar. La corrupción es su principal insignia, pero no le quedan atrás otras guarradas que promociona el capitalismo. Por ejemplo, la mentira. Las evasiones y/o elusiones fiscales,  los paraísos fiscales o sencillamente tratar de no pagar impuestos. Y ya no digo nada sobre qué hace el capitalismo en manos de algunos, cuando se encuentran de frente con Gobiernos que no tragan con sus indecencias y sus sandeces. En ese caso, sencillamente se van con sus dineros a otro lado.

Además, el capitalismo también promociona el injusto reparto de la riqueza, y salvando excepciones, la mayoría de los países en los que el capitalismo predomina, ese reparto de la riqueza se hace injusto a todas luces, y aún pretenden hacerlo mayor. Pero no se queda la cosa ahí, pues el capitalismo también trae consigo otros archivos adjuntos. Archivos que podríamos calificar de mallware, virus destructores y malignos, troyanos que arrasan con todo, gusanos que lo contaminan todo, o keyloggers que destrozan cuanto encuentran a su paso o en aquellos lugares en los que penetran. Y encima se encuentra con gentes que le dan al enter sin ningún pudor y sin la más mínima crítica o cautela.

Otro de los archivos adjuntos que trae el capitalismo, es la violencia. Violencia que en algunos casos acaba en tragedia con víctimas inocentes incluidas. Y por supuesto, trae guerras, matanzas indiscriminadas, desigualdades y pobreza, a causa precisamente del injusto reparto de la riqueza que propone y que promociona con fruición. En un sistema capitalista que se precie, la pobreza no debería existir, a no ser que esa opción sea un opción personal.

El capitalismo se promociona con argumentos que demuestran lo malicioso que es. Alegan que en aquellos lugares en los que hasta antes de su llegada había pobreza y miseria, ahora hay riqueza y esta se tradujo en que hay más gente ganando dinero o disfrutando de bienes y propiedades. Pues ya jodería que no fuera así, porque esa es la parte fácil. Donde hay pobreza, por muy poco que se haga, surge algo de riqueza. Pero lo malo viene después, pues el capitalismo va a continuar por su senda destructora, y a cambio de esa riqueza, hay desastre o eso, destrucción de otras cosas. Un ejemplo lo tenemos en el medio ambiente, en el cambio climático, o en el trato con los animales. Ya no digo nada el trato sobre las personas. Esos son otros troyanos que trae adjunto el capitalismo en sus archivos malignos y perniciosos.

Por último una cuestión final: ¿Se puede contemplar un sistema capitalista que sea más justo y que promueva más igualdades, menos injusticias, mayor y mejor reparto de la riqueza, o sencillamente que deje de hacer tanto daño y que pase a ser un sistema en el que todos puedan vivir en paz y armonía? Yo creo que no, pues el capitalismo contiene el malware más malicioso y pertinaz que pueda haber en la especie humana, y este no es otro que la avaricia que convierte a todo en un lodazal inmundo, y la codicia de algunos/muchos que convierten a este mundo en un barrizal insoportable. O sea, mucho para unos pocos y poco para el resto, las mayorías. ¡A tomar por culo!

O, ¡que se jodan!, que dijeron en su momento los capitalistas. Y que todavía lo dicen.
Entonces, ¿es justo el capitalismo? Tal como se concibe hoy en día, tajantemente NO.
Pero es que el capitalismo no va a cambiar, porque el capitalismo nación prostituido y lo prostituyeron aún más.

Y no va a cambiar. Una boñiga.

Tititokokoki


sábado, 14 de abril de 2018

REPARTO JUSTO DE LA RIQUEZA

No sé si alguna vez se oyó hablar sobre el asunto en cuestión, como es el reparto justo de la riqueza de un país, o de una comunidad. Pero por si nunca nadie habló del asunto, lo voy a tocar yo, con la esperanza de que se empiece a hablar de algo ahora, sobre lo que nunca se habló. 
¿O sí se habló, pero no hicieron ni puto caso? No sé, pero sea lo que sea, hoy toca reparto justo de la riqueza.

Y fíjate bien cómo estará el tema del reparto justo de la riqueza, que los españoles, muchos españoles, y muy españoles, se darían con un canto en los dientes si no les quitaran, o les mermaran las prestaciones del Estado de Bienestar, sobre todo en lo que se refiere a Sanidad, Educación, Dependencia, o Pensiones. ¡Fíjate cómo debe de estar el tema para que mucha gente se conforme con que no les toquen esos temas! ¡Peliagudo!, ¿verdad?

Pues empecemos por ahí. Estado de Bienestar en plenitud y con totales garantías de sostenimiento en plazos temporales concretos y bien marcados en el calendario político del país. Es decir, planes de seguridad en el sostenimiento y el mantenimiento del Estado de Bienestar, con duraciones garantizadas de, por ejemplo, 20/25 años. Y a la vez planes concretos para que esos plazos se prorroguen con totales garantías también. 

Eso ya sería un buen plan en el que concretar y certificar que el reparto de la riqueza es justo. Al menos en ese apartado. Pero habría más. El Estado de Bienestar también debería contemplar un SMV (Salario Mínimo Vital) garantizado para todas las personas del país, independientemente de su estado social o laboral. Eso es, aparte de mínimo, vital por su lógica necesidad actual, en la que, aún a pesar de un capitalismo que presume de enriquecer a la población, ese sistema capitalista no contempla las necesidades mínimas de las personas.

Por otro lado está el sistema impositivo. Todos los españoles debemos contribuir en la medida de nuestras posibilidades. Por lo tanto, el que más tiene, tendrá que pagar más también, ¿verdad? Y voy más allá; el que más tiene, es el que debe pagar más, pero si llevamos a situación a fraude, estafa, engaño o evasión de impuestos o de capitales, entonces lo que tendría que pagar ese mangante sería ciento cincuenta veces más, ¿no? Un ejemplo son los que evaden impuestos, escaquean capitales, o disfrutan de los beneficios de paraísos fiscales o de escondrijos en áticos o en casas de suegros. 

Para que se pudiera comprobar que la justicia reparte bien las riquezas, ¿no sería justo que aquel que niega su contribución, sufra un severo castigo? 

Otro asunto el de la relación existente entre beneficios empresariales y sueldos o nóminas de empleados. ¿No podría existir una Ley que obligara al empresario a repartir parte de sus beneficios en los empleados? Mejor dicho, ¿no sería más justo que no existiera una Ley y que eso fuera motu propio de los empresarios o de empleadores?

Entonces, concluyendo. ¿Tenemos en España un estado de bienestar capaz de garantizar que el reparto de la riqueza es justo y equitativo? Creo que no, ¿verdad? Entonces, ¿por dónde podríamos empezar a trabajar para que el reparto de la riqueza sea justo, o que al menos se pueda percibir que es justo ese reparto? Frentes tenemos de sobra, pues ese reparto no existe en justicia en este país. 

No se le ve por ninguna parte, ya sea desde la iniciativa institucional, con el Estado de Bienestar al frente de todo, incluso por delante de la Reforma Laboral-bandera sin igual del injusto reparto de la riqueza-, como de la privada, en la que la esclavitud, la precariedad o la desigualdad de género son las practicas más habituales y a las que más se agarran quienes se aprovechan sin pudor y si rubor alguno de ese injusto reparto de la riqueza actual en España. 

En definitiva, que en España existe una riqueza que está mal repartida, y el el que niegue tal aseveración, tiene dos nombres: o es ciego, o es semoviente ignorante, estulto, y además, también ciego.

El ejemplo más claro del reparto injusto de la riqueza, lo tenemos actualmente en España, es decir, que los que más tienen, tienen ahora más, y que lo que menos tienen, ahora tienen menos áun, pues se va perdiendo poder adquisitivo a cada mes que pasa por delante de nuestras narices, en especial delos más necesitados. Y sino, que se lo pregunten a los pensionistas. Por ejemplo.

Tititokokoki

miércoles, 11 de abril de 2018

LOS HOMBRES LIBRES


Por adelanto va que, cuando me expreso en el término “hombres libres”, pretendo agrupar a los seres humanos. No se trata de ninguna forma de expresarse machista. Nada más lejos de mi intención. Es una manera de simplificar lo que pretendo explicar.

¿Qué es para ti un hombre libre? ¿Aquel que puede ir a donde quiera, hacer lo que quiera y vivir como quiera?

 Está bien, quizá no te equivoques al enfocar el concepto de “hombres libres” en esa magnitud y esa dimensión. Pero el concepto de “hombres libres” que hoy quiero tocar, va más allá, tiene otras vertientes y otras variantes. El concepto “hombres libres”, deseo llevarlo a términos que a día de hoy están muy alejados de las entendederas de muchos y de muchas. El concepto “hombres libres” se ha desnortado tanto que ha llegado a desaparecer de las espectativas y de las aspiraciones de muchas personas de este país. Incluso del planeta en su totalidad, salvo raras pero gratificantes excepciones. Excepciones entre las que no está España, evidentemente.

En mi opinión, los “hombres libres” son aquellos que disfrutan de la vida sin preocupaciones, efectivamente libres. Y una de esas preocupaciones, ¿sabéis cuál es? 
En mi opinión, es aquella situación en la que las personas de un país se siente libres porque no tienen que preocuparse de sus políticos, de lo que hacen o de lo que deciden. 

El concepto “hombres libres” lo entiendo desde la perspectiva de aquellas personas que sabe que sus derechos están siendo preservados. Aquellas personas que saben que no van a ser atacados en sus derechos porque saben de antemano que los políticos no se los van a arrebatar. Ese si que es un “hombre libre”, una persona libre. Puede ir a trabajar relajado, tranquilo. Puede vivir su vida sin preocupaciones, sin sobresaltos ni alteraciones en su rutina diaria, en su forma de vida familiar, en su relación con los demás ciudadanos.

Y alguien podrá decir que cuando un político toma una decisión, siempre habrá alguien que se sienta perjudicado. Pues bien, desde esa perspectiva, también caben los argumentos a favor de los “hombres libres”, pues cuando un político toma una decisión, desde su postura de preservar los derechos de las personas, tan solo perjudicará a aquellos que desean que otros no sean “hombres libres” para que ellos, los que protestan por las decisiones que no les gustan, puedan hacer algo en contra de los “hombres libres”, por ejemplo, la esclavitud, la precariedad, la miseria o las desigualdades. Son los buitres de los “hombres libres”, son las alimañas de los “hombres libres”.

Pero fíjate bien en la paradoja. Cuando en un Estado se promueve la libertad de “los hombres libres”, desde una política igualitaria, justa y equitativa, con la preservación de los derechos, la igualdad en la justicia, o el reparto justo de la riqueza, lo que produce, lo que provoca, es que todos los “hombres sean libres”, pues permite que a aquellos a los que no les gustan las decisiones que se toman para favorecer a los “hombres libres”, el que también tengan la libertad de expresar sus creencias y sus querencias. Y de ahí se puede extraer una lectura más, pues se identifica claramente a aquellos que nos desean que los “hombres sean libres” porque prefieren otro estado de cosas en la que no existan los “hombres libres”, para que ellos, los que protestan porque los políticos preservan los derechos de los “hombres libres”, puedan hacer lo que se les ponga en los cojones enriqueciéndose gracias a que no existan “hombres libres”.

¿De verdad creéis que, en efecto, de facto, somos “hombres libres”?

Una persona jamás será libre si tiene encima el yugo de la mentira, si se deja llevar por la mentira, o si consiente ser gobernado con la mentira. Jamás.

Tititokokoki

sábado, 7 de abril de 2018

BUSCANDO SIGNIFICADOS

Yo creo que los españoles, todos, todas, deberíamos pararnos un poco a pensar y tratar de encontrar respuestas a algunas cuestiones que deberíamos plantearnos. Solo así podríamos alcanzar a entender muchas cosas, al mismo tiempo que podríamos encontrar también soluciones a muchos de nuestros problemas.

Hacernos preguntas e intentar encontrar las respuestas acertadas, podría darnos una visión diferente, muy diferente, a lo que ahora vivimos, y como consecuencia de ello, hacer cambiar muchas cosas.

Y una de esas cosas que nos podría dar una visión muy diferente y más acertada, sería que podríamos conseguir ser más críticos, más constructivos y a la vez de eso, ser más exigentes, más serios y más rigurosos.

De la misma forma que nos han preguntado aquello de “¿qué es para ti un Rey?”, también podríamos hacer otro ejercicio de reflexión y hacernos más preguntas.
Por ejemplo, ¿qué es para ti una Democracia?

Otra pregunta: ¿Qué significa para ti el ejercicio de la represión en una Democracia?

¿Y la censura? ¿Qué te parece que en un régimen que se dice que es Democracia, co-exista esta con la censura?

Y dime, ¿qué te parece que en un país en el que se dice que hay Democracia, se atente contra tus derechos, e incluso que se llegue a cortarlos, quitarlos?

Por otro lado, ¿qué opinión te merece el hecho de que no exista la libertad de expresión o que por ejercerla puedas ser castigado, enjuiciado, e incluso encarcelado?

Pero hay más. ¿Crees que la corrupción puede existir en un país democrático? ¿Qué estarías dispuesto a hacer contra la corrupción? Por ejemplo, ¿serías capaz de rechazarla, hasta el punto de no darle tu voto a los partidos que están inmersos en casos de corrupción?

¿Y qué te parece que la mentira sea una herramienta de uso muy común, que sirva para que algunos políticos mientan para hacerse con el poder, y que incluso sigan mintiendo en el ejercicio de ese poder?

¿Te parece que las promesas electorales están bien, o piensas que están mal? Piensa sobre todo en que esas promesas que se hicieron, nunca se llegaron a cumplir. ¿Qué estarías dispuesto a hacer contra esa lacra, si es que te parece a ti una lacra?

¿Qué opinión te merece la actual Ley Mordaza? ¿Crees que solo es la aplicación del Código Penal?
Y si es así, ¿crees que eso está bien o que se debería reformar para adaptarlo a las circunstancias actuales?

Lo vivieras o no, ¿qué opinión tienes de la famosa Transición que se produjo en España el siglo pasado, allá por los años 70? ¿Crees que es insuficiente, crees que es maravillosa, o sencillamente crees que se debería producir una nueva Transición, ya que hay en estos instantes muchas generaciones que merecen eso?

¿Y la Constitución? ¿Requiere cambios urgentes, o no? ¿Te sirve así tal cual está?

Dime, ¿qué te parece lo de M. Rajoy, los papeles de Bárcenas, la Gürtell, la Púnica, Urdangarín, los paraísos fiscales, las SICAV, las amnistías fiscales, las desigualdades, la Sanidad, la Educación, la Ley de Dependencia y los Presupuestos que a ella se dedican, la Reforma Laboral y sus consecuencias, el rescate bancario, el robo constante de la eléctricas, las autopistas,........?

¿Y qué piensas sobre la Casa Real, de lo que nos cuesta, del papel que hacen, del papel que no hacen.......? ¿Y qué opinas sobre los medios de comunicación? ¿Y de los que nos gobiernan?

Dime, ¿tú piensas, estás dispuesto a pensar, o sencillamente te conformas con que todo exista en un Estado que dice que es democrático, y ya no te molestas en pensar?

¿De verdad crees que no debes ser más exigente? ¿De verdad?

Tititokokoki

domingo, 1 de abril de 2018

ELLOS Y NOSOTROS


Ellos los malos, nosotros los buenos, como no podía ser de otra forma. El pueblo español está dividido al 50% entre izquierda y derecha, progresismo y conservadurismo, rojos y azules. Es una división que viene de largo y que a medio plazo no se atisba vaya a cambiar significativamente. Cuando un español emite una opinión política del nosotros, como máximo puede englobar en la misma al 50%: “nosotros, la mitad del Pueblo, opinamos…”.

Que el Pueblo como sujeto político sea el 50% al que uno pertenece, es sectarismo puro y duro, y conduce a 1936. Pero no es de este maniqueísmo sectario infantiloide de lo que quiero hablar en el artículo, sino del equívoco dialéctico de la pluralidad / singularidad de las opiniones políticas que está detrás de aquello.

Cuando uno se refiere a sí mismo en primera persona del plural, “Nosotros”, hay dos opciones: que se trate de un plural mayestático, cosa que por estar anticuada es descartable, o que la opinión que emite como propia y particular la asimile de manera automática como un parecer común a un conjunto de personas. Ante esto último la pregunta por puro ejercicio lógico es: ¿Quiénes forman ese conjunto? Si la asimilación de una opinión singular a una plural es automática, cabría pensar que la respuesta también debe serlo, es decir, respondo de inmediato:  el conjunto lo formamos Menganito, Fulanito, Pascualito y un servidor.

Pero no. Para los entusiastas de la 1ª persona del plural, dicho conjunto es el “Pueblo”, sin más especificaciones. En el caso de España, cuarenta y pico millones de personas en sentido estricto. Evidentemente, es imposible hacer la lista uno por uno del “nosotros”, y menos de manera automática. Como mínimo, tardamos 15 minutos en confeccionarla… sólo de la parte infinitesimal del Pueblo que conocemos: familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo. Y aún así nos equivocaremos con algunos de ellos, porque oh sorpresa, ¡a lo peor discrepan de la opinión que les habíamos dado por supuesto!

Todo esto es antiguo pero cobró nuevo impulso con el movimiento del 15M. En ese momento se articuló el discurso del “ellos”, la clase política y la empresarial que cohabitan en provechosa y vergonzosa relación clientelar, y el “nosotros”, el resto. La cosa estaba clara: si el 99% está unido en un objetivo común, ese objetivo se tiene que lograr necesariamente, por aplastamiento numérico. La previsión falló, no porque el 1% sea invulnerable a todo ataque a sus privilegios, sino porque el 99% no era el monolito político que se quiso imaginar. En esos excitantes días muchos observaron que en la muchedumbre del 15M había gentes de talante reaccionario,  e inventaron lo de la “transversalidad” y el fin de las ideologías clásicas para cuadrar sus análisis del Nosotros y Ellos, presumiendo incluso de gran agudeza visual por avistar reaccionarios en el 99% de 40 millones … ¡un premio para los caballeros!

El Pueblo es el conjunto de todos los ciudadanos sin excepción, y si hay excepción, ya no es Pueblo, sino una parte del mismo, de donde por cierto proviene la palabra “Partido”. Y seguirá siendo Parte o Partido, y no el Todo, por muy abrumadora en número que sea la parte. Por lo tanto, dos opciones: “Nosotros” soy yo y quien me haya nombrado su portavoz; o somos todos incluidos “Ellos”, la odiosa clase privilegiada, más el 50% de la trinchera de enfrente que parece sostenerlos. Y  fuera de esto, la opinión política de un ciudadano no tiene más valor representativo que ser la voz de él mismo. Una voz singular, que no es poco.

Mickdos