“La tierra de los ratones” es una fábula política, inspirada en el discurso de Tommy Douglas (1904-1986), político socialdemócrata de Canadá, originalmente contada por su amigo Clare Gillis y que adaptaría, en forma de corto de animación, su nieto, el actor londinense Kiefer Sutherland.
Resumidamente, y basándome en el discurso de Tommy Douglas, es la historia de un país llamado Mouseland. Éste era un lugar donde todos los ratoncitos vivían. De la misma manera que tú y yo lo hacemos. Incluso tenían un parlamento y cada cuatro años hacían elecciones. Algunos hasta obtenían alguna ventaja, una ventaja que recibían cada cuatro años, como es lo normal cuando hay elecciones. Tal como nos pasa a ti y a mí.
Y elegían un Gobierno formado por enormes y gordos gatos negros. Si pensáis que es extraño el elegir gatos siendo ratones, solo hace falta mirar la historia de España (y de tantos países) en sus últimos 40 años, entonces te darás cuenta que ellos –los ratones– no son más estúpidos que nosotros. No estoy diciendo nada en contra de los gatos, ellos eran buenos compañeros, conducían el gobierno dignamente, elaboraban buenas leyes, es decir, leyes buenas para los gatos. Y estas leyes que eran buenas para los gatos, no eran muy favorables para los ratones.
Una de las leyes decía, que la entrada a la ratonera debía ser tan grande como para que un gato pudiera meter su pata en ella. Otra ley decía, que los ratones solo podían moverse a ciertas velocidades, para que el gato consiguiera el desayuno sin realizar mucho esfuerzo físico.
Todas estas leyes, eran buenas para los gatos, aunque para los ratones eran bastante duras. Y cuando los ratones lo tuvieron más y más difícil, y se cansaron de aguantar, dijeron de hacer algo al respecto. Entonces, fueron en masa a las urnas, votaron contra los gatos negros y eligieron gatos blancos.
Los gatos blancos lanzaron una campaña genial, dijeron: “todo lo que necesita Mouseland, es una visión de futuro”, y terminaron prometiendo “el problema de Mouseland, son las entradas redondas de las ratoneras, si ustedes nos eligen, las construiremos cuadradas”. Y lo hicieron, las entradas cuadradas eran el doble de las redondas, ahora el gato podía meter las dos patas y la vida para los ratones, se tornó más complicada.
Y cuando no pudieron soportarlo más, votaron contra los gatos blancos y pusieron a los negros de nuevo. Para luego regresar a los blancos y de ahí a los negros otra vez. Incluso trataron con gatos mitad negro, mitad blanco y lo llamaron coalición.
En su desesperación, intentaron dar el gobierno a gatos con manchas, eran gatos que intentaban aparecer como ratones pero comían como gatos. Verán, el problema no estaba en el color de los gatos, el problema estaba en que eran gatos. Y como son gatos, naturalmente miraban por sus intereses de gato y no de ratones.
Finalmente, habló un ratoncito que tuvo una idea. Amigos míos, tengan cuidado con quien tiene una idea. Y estas fueron sus palabras: “Miren, compañeros: ¿Por qué seguimos eligiendo un gobierno hecho por gatos?, ¿Por qué no elegimos un gobierno de ratones?”…
“¡OOOH!” dijeron… “¡Está pidiendo el derecho a decidir!”… “¡Es un COMUNISTA!”... ¡Enciérrenlo!”… Así que lo metieron en la cárcel.
Pero quiero recordarles que pueden encerrar a un ratón, o a un hombre, pero lo que nunca podrán será encerrar las ideas.
Una vez viajó a China Felipe González siendo presidente del gobierno y volvió encantado por una frase que le había dicho Deng Xiaoping: “No importa si el gato es blanco, o si el gato es negro. Lo que importa es que cace ratones”… Y lo claro que se lo dejó a Felipe…Y a todos los demás gatos…
Y continuamos igual, viéndolo todo, sin hacer NADA. Parece como si esperásemos a que pase el tiempo para reencontrarnos de nuevo con nuestros sentidos: El sentido común, el sentido crítico, el más difícil aún, el autocrítico. El sentido de la UTOPÍA, el sentido del movimiento, el sentido del “día a día”. El sentido que da sentido a toda una vida. El sentido de cada sentimiento.
Y cuando ven que te mueves te obligan a retroceder. En derechos, educación, sanidad, en suma, en justicia social, que tanto sorprende hasta a los mismos lacayos de los gatos. Y no son gatos, precisamente. Nos prefieren “quietos”, pues tenían miedo de que llegásemos demasiado lejos.
En Mouseland los ratones también esperaban, como nos pasa a nosotros, que los gatos defendieran sus derechos, pero olvidaron que a los gatos no les gusta el queso. No sé hasta qué punto deberíamos extrañarnos, pues son eso, gatos. Unas veces visten de negro y otras lo hacen de blanco, pero, no lo olvidemos, son gatos al fin y al cabo. Ahora, eso sí, todas las decisiones que toman en nuestro nombre lo hacen “por nuestro bien”… ¡Ah!, y por “razones de Estado”. Por eso, todos sus eslóganes electorales acaban del mismo modo: “Os la daremos con queso”… Y muchos, a consecuencia de tanto maullido acaban convirtiéndose en gatos. O eso pretenden…
Flan Sinnata
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viernes, 5 de junio de 2020
viernes, 6 de marzo de 2020
23-F LOS TRES GOLPES
Aquel lunes 23 de febrero de 1981, a pesar de lo que posteriormente hayan dicho y dijeran Gobierno, fiscal militar y medios de comunicación, se entrecruzaron, zancadillearon, coaccionaron y descubrieron los hilos de tres golpes que se tejían hacía tiempo.
A lo largo de 1980 se fue haciendo evidente la debilidad e incapacidad del Gobierno Suárez. Además, las simbólicas y ridículas penas impuestas a los implicados de la “Operación Galaxia” produjeron entre los sectores más reaccionarios del Ejército un efecto de envalentonamiento y un sentimiento de impunidad. El 2 de octubre se empieza a realizar una serie de reuniones entre generales, pero sobre todo coroneles con mando en plaza de distintas Regiones Militares. Se empieza a perfilar el proyecto golpista. Este “Golpe de los Coroneles”, cuya fecha se fija para el 2 de mayo, tiene como objetivo fundamental deponer al presidente Suárez y situar al frente del país una Junta Militar que, sin nostalgias hacia el pasado franquista, ponga orden sacando a la economía adelante, frenando el proceso autonómico que para ellos representa la desintegración de España y que termine de una vez por todas con el “terrorismo separatista de ETA”. El golpe de Turquía constituye un ejemplo a seguir. Se trataba de imponer una dictadura militar hasta conseguir los principales objetivos propuestos.
Sin embargo, los miembros de la JUJEM que no están de acuerdo con estos planes, empiezan a organizar otra acción que, adelantándose a ellos, los haga inviables. Lo primero es buscar al hombre que lo encabece, y lo encuentran en el general de brigada Alfonso Armada, que en esos momentos es gobernador militar de Lérida. Armada ha sido siempre un hombre ligado a Juan Carlos y llegó a ser secretario de la Casa Real, puesto del que fue cesado tras un enfrentamiento con Suárez.
Muy resumidamente, por fuerza del formato, ofrezco una panorámica de los tres golpes:
“OPERACIÓN DE GAULLE”
Se trataba de realizar un golpe blando monárquico y atlantista apoyado en círculos conservadores que, aprovechando la crisis de UCD, culminase en un Gobierno de Gestión o de Salvación Nacional, basado en Coalición Democrática, UCD, PSOE y apoyado desde fuera por el PCE. Para llevar al general Armada a la presidencia de este Gobierno se establece una estrategia cuyos distintos pasos consisten, en primer lugar, en buscar el apoyo de estos partidos para dicha iniciativa y crear una cierta opinión en torno al tema; después, una vez conseguido esto, lograr la dimisión de Suárez en febrero, abriendo una crisis que se resuelva temporalmente con un gobierno transitorio de Calvo Sotelo, hasta que los partidos parlamentarios se pronuncien por un Gobierno de Salvación Nacional. Entonces se realizaría, dentro del marco constitucional, el golpe “blando” que llevaría a Armada al poder. La fecha que se establece para consumar este proyecto, al que se ha dado en llamar “Operación De Gaulle”, es la del 21 de marzo.
No parece pues que el PSOE, tras diversos contactos previos, le hiciera ascos a la oferta del general Armada, sino que, muy al contrario, se constituye, a partir de la entrevista de Lérida, en el centro de sus expectativas políticas y además a corto plazo. Felipe González no habla de negociar con la UCD para formar un Gobierno de Coalición, sino de que en una situación de deterioro grave, de emergencia, o dicho de otro modo, de golpe, estarían dispuestos a entrar en un Gobierno como ese.
El rey está al tanto de la “solución Armada” y en un contacto con Suárez en Baqueira le hace ver la necesidad de su dimisión, a lo que Suárez se niega pues no quiere dejar el Gobierno hasta las elecciones generales del 83. Acaba cediendo a las presiones pero dimite antes de lo previsto. Esta precipitación coge desprevenidos tanto a los coroneles golpistas de Mayo como a los partidarios de la “Operación De Gaulle” que inician una carrera contra reloj para ajustar sus planes y no perder la ocasión que el vacío de poder presenta. Pero la dimisión de Suárez viene sin embargo a solucionar un problema: daba luz verde al nombramiento de Armada como segundo jefe de Estado Mayor del Ejército.
La “solución Armada” empieza a filtrarse a la opinión pública ya desde principio del mes de febrero. Todo está preparado para el 21 de marzo. Pero algo va a trastocar todos los planes.
OPERACIÓN “LOS ALMENDROS”
Los sectores ultras, tanto civiles como militares, están perfectamente informados de todos estos movimientos y apoyan el golpe del 2 de mayo, pero a partir de un momento concreto empezarán a tener sus propios planes. Se fijan las medidas a tomar y los apoyos internacionales y económicos que hay que buscar. También se habla de formar una Junta Nacional de Defensa Civil, y además una Junta Cívico-Militar para las que se propondrían a las autoridades militares los nombres de Blas Piñar, Luís Peralta España y José Utrera Molina. El cuadro institucional se completaría con un Gobierno militar de ocho miembros.
Se trata de un grupo de franquistas que preparan un golpe franquista, o para ser más exactos, que tratan de escorar el golpe militar de mayo hacia posiciones más netamente fascistas al viejo estilo. No se trataba de recurrir a la vieja verborrea franquista, sino de crear un clima de estilo frío, calculado, con apariencias de racionalidad en sus análisis de la situación del país, lo que permitía además disimular sus orígenes (en los sectores más reaccionarios y fascistas) y ensanchar así la posible base social para estas ideas golpistas. El instrumento para ello “El Alcázar”, órgano de expresión de la Confederación Nacional de Combatientes, cuyo presidente era José Antonio Girón. El nombre, el ya conocido colectivo “ALMENDROS”, una conjunción de nostálgicos combatientes, de políticos reaccionarios de la derecha más integrista y, curiosamente, de personas, civiles o militares, relacionadas con los Servicios de Inteligencia de Presidencia del Gobierno creados por Carrero Blanco.
Antonio Tejero Molina ha entrado en contacto con el también teniente coronel Pedro Mas, ayudante de campo de Milans, y ha sido encargado de la preparación y ejecución práctica de todo lo referente a la ocupación del Congreso. El 23 de enero se reúnen en Madrid diecisiete generales y discuten la conveniencia de realizar un golpe de Estado. Quince se pronuncian a favor. Los otros dos no se oponen, pero piensan que si se emprende la acción golpista, ésta fracasará. A partir de la dimisión de Suárez el 29 de enero todo se precipita.
EL TERCER PROYECTO DE GOLPE: “DUQUE DE AHUMADA”
El teniente general Miláns del Bosch inicia una gira por las distintas Capitanías Generales con el fin de conseguir un compromiso para adelantar el golpe de mayo y hacerlo antes del 21 de marzo. Los capitanes generales dudan, pero al menos Miláns del Bosch obtiene el acuerdo de los más influyentes: Merry Gordon, Polanco, González del Yerro… de permanecer neutrales en caso de que se realice una acción minoritaria en ese sentido. Es a partir de aquí cuando los sectores más decididamente franquistas que participaban en la acción de mayo deciden lanzarse por su cuenta. Su objetivo primordial es adelantarse a la “Operación De Gaulle” del 21 de marzo, quemar a Armada y dejar el camino libre para el golpe de mayo, o incluso si las cosas salen bien, obligar al resto de los militares que están en el asunto de mayo, y que se niegan o tienen sus dudas sobre el adelantamiento de la acción, a sumarse a esta iniciativa, minoritaria en un principio pero que de obtener su apoyo puede resultar triunfante. La suerte está echada.
El lunes, 10 de febrero, el rey, tras las consultas con los distintos partidos parlamentarios, designa a Leopoldo Calvo-Sotelo como candidato a la Presidencia del Gobierno.
La JUJEM y Armada conocen lo que se cuece en torno al 2 de mayo. Asimismo la existencia de la “Operación De Gaulle” ha sido filtrada a los generales y coroneles. Los militares del movimiento de mayo saben pues que se prepara una acción previa a la suya encaminada a hacerla en gran medida inviable. Pero esto también lo saben el grupo de militares franquistas que, aún participando en el movimiento más general de mayo, preparan una operación, la que ya se ha dado en llamar “Duque de Ahumada”, que se adelantará al 21 de marzo. Es una carrera contra reloj para ver quién da el golpe antes.
Se produce el “tejerazo”. Casi un mes más tarde de esta fecha, el 17 de marzo, el ministro de Defensa, Alberto Oliart, suministra al Congreso la versión “oficial” de los hechos. Hay una tendencia en él a restringir el número de conspiradores, sólo se habla de aquellos cuya participación es demasiado evidente y difícil de ocultar. Se disculpa a los Servicios de Información el que no advirtieran del golpe de Tejero porque sus autores, “anteponiendo la seguridad a la eficacia”, buscaron la participación de “muy pocas personas”. Se insiste, sin embargo, a pesar del complot general de los estamentos armados, que una de las razones del fracaso del golpe fue la de “la lealtad y obediencia a la Constitución y al rey de la práctica totalidad de las Fuerzas Armadas y de Seguridad del Estado”, en fin, se ignora todo lo relacionado con la “Operación De Gaulle” y los numerosos militares implicados en ella.
Tejero tiene secuestrado al Congreso. Miláns ha sacado los tanques a la calle en Valencia. Una buena parte de los capitanes generales están indecisos. Ni el rey ni el más alto mando militar están dispuestos a plegarse a un golpe militar, puro y duro, que no dominan completamente y que pretende ir mucho más lejos en lo político y en lo represivo de lo que pretenden la Corona y la JUJEM con el “plan de Marzo”. La propia corona estaría en peligro… No hay otra alternativa que adelantar los planes de marzo.
Armada se presta a ir a las Cortes a proponer un Gobierno presidido por él. Su intento: frenar el “tejerazo” y poner en práctica su “Operación De Gaulle” con el consentimiento de la JUJEM y de la Corona. En efecto, Armada entrará en el Congreso con el general Prieto para negociar con Tejero al filo de la media noche. Armada le plantea a Tejero que quiere salir al hemiciclo para obtener de los diputados la investidura como presidente del Gobierno. Tejero no está de acuerdo.
Del mismo modo que el rey no está dispuesto a conciliar con la operación “Duque de Ahumada”, Tejero no está tampoco dispuesto a conciliar con la “solución Armada”. Y no sólo eso, sino que hace todo lo posible para eliminarla, y para ello hay que dejar la acción de marzo sin la persona que la tiene que encabezar. ¿Cómo? Desprestigiándola, filtrando a la prensa la conversación que ha mantenido con Armada.
Los generales Gabeiras y Quintana han sentenciado el “tejerazo” al impedir la toma de Madrid por la “Brunete”. Tejero, impidiendo la entrada de Armada al hemiciclo ha desarticulado la “Operación De Gaulle”. La situación crítica creada por el asalto al Congreso está entrando en vías de solución, Armada será sacrificado. Las dudas se acaban, y el rey enviará a Miláns un télex que empieza así: “Confirmando la conversación teléfonica que acabamos de tener, te hago saber con toda claridad lo siguiente: 1º Acabo de dar un mensaje por televisión, afirmando mi rotunda decisión de mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Después de este mensaje ya no puedo volverme atrás.” 2º Cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el rey. Es contra el rey…
Flan Sinnata
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viernes, 13 de julio de 2018
DESPOJOS, DESPERDICIOS Y PODREDUMBRE
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A lo largo de cuarenta y dos años desde la Transición hasta los días que nos contemplan, hemos ido acumulando una cantidad de desperdicios y de despojos, que a día de hoy ya no tenemos hueco entre tanta podredumbre instalada en este país. Se dejó que se acumulara tanta basura, que no hay contenedores suficientes como para acoger a tanta morralla acumulada.
Y en esa acumulación, hemos tenido la culpa todos. Lo único que podremos sacar en limpio de tanta piltrafa y tanto residuo inservible y de tan poca utilidad, es que tenemos ya por certero, lo que no debemos hacer. Por no servir ni siquiera sirven de abono, pues aún que se extrajera una lección con algo de carga positiva, como puede ser el que ya sabemos qué es lo que no debemos hacer, no serviría de nada, pues toda la basura acumulada podría suponer tan solo un envenenamientos del sustrato y un empobrecimiento del suelo. Ni siquiera podríamos contar con que las aguas freáticas se pudieran encargar de reciclar o de eliminar tanta suciedad acumulada durante tanto tiempo, pues habría que contar con la alta sensibilidad de las aguas subterráneas a la hora de poder ser contaminadas y que esa contaminación volviera a los hogares y a las personas, lo que supondría volver a recoger la inmundicia que hemos dejado ir por las cloacas y por los retretes.
Y eso no sería buena señal ni ningún buen consejo para la salud, tanto a nivel físico, como mental.
Es evidente que hablo de la clase política, de la clase empresarial, de la otra clase judicial, además de organizaciones de carácter social o laboral, así como de una parte de la sociedad que siempre secundó y apoyó a todos aquellos que se dedicaron a saquear al país entero durante tanto tiempo.
Desde Suárez a Rajoy, desde Felipe González a Aznar, sin dejar de lado a la Casa Real y a todo el entramado del que se rodearon, como fueron jueces y fiscales, empresarios y organizaciones empresariales, Sindicatos, ONG´s, Fundaciones, etc., todos fueron artífices principales de acumulación de mierda, de basura, de indecencia y de corrupción al más alto nivel.
Ya fuera porque pergeñaron para aprovecharse de ciertos vacíos legales, ya fuera porque contaron con que entre ellos se tapaban unos a otros en actos infames de corrupción y de malversación, lo cierto es que supieron, quisieron y pudieron, hacer todo lo que se les puso en los cojones para desvalijar a todo el país, haciendo sucumbir siempre a aquellos para los que tan solo contaron a la hora de ir a urnas a decidir quiénes gobernarían durante el tiempo estipulado legalmente.
Y si algún día descubrimos que hubo marañas en actos electorales, que hubo pucherazos y carretaje de votos, entonces la mierda que se amontonará encima de la mierda que ya está en demasía amontonada, va a ser de dimensiones imposibles de asumir por la inteligencia y la dignidad de las personas de bien de este país. Del hueco o espacio que nos quede, ya no digo nada, pues no habrá sitio suficiente como para albergar a tanta putrefacción.
No han sabido, ni han querido, hacer las cosas bien. Tan solo se quisieron aprovechar de río revuelto y de la confianza, de las ilusiones y de las esperanzas de todos los españoles que se creyeron y se tragaron aquella patraña de Transición, además de la ingenuidad de los españoles. Aquella maniobra que nadie supo ver a tiempo y que deglutimos en la misma cantidad y proporción a nuestra ingenuidad. Nunca existió una Transición como tal, sino que lo único que hubo, fue una voluntad manifiesta para saquear, robar y esquilmar a todo un país, con el único fin de engordar y de llenar los bolsillos, las carteras y las cuentas de unos pocos.
Unos pocos que carecieron de escrúpulos mientras sabían que estaban cometiendo delito, y que siguen sin mostrar el más mínimo pudor al mantenerse ahí a cara descubierta, día tras día, acto tras acto. Y con mayor delito, si cabe, que cabe, cuando siguen defendiendo obstinada, terca y fanáticamente, que lo que hicieron los hicieron bien. Inconcebible, intolerable e infumable la caradura de todos aquellos que desde aquella hasta hoy, tan solo hicieron del saqueo su modo de vivir, y su modo de gestionar a todo el país.
Desde Ayuntamientos, hasta Diputaciones, desde los diferentes Gobiernos de la nación hasta las Autonomías, todo se fue convirtiendo en parcelas repartidas al estilo feudal, en la que inculcaron a todos y cada uno de ellos la mentalidad de cuidadores del cortijo que les habían encargado cuidar, para que el rancho general tuviera garantías de supervivencia y estuviera protegido por todos lados. Hicieron de este país una finca inmensa en la que los villanos surtirían a los dueños de la alquería de todo lo que los señores feudales precisaran.
Pues bien, llegados a este punto, y teniendo delante de nuestras narices toda esa cantidad de inmundicias y de carroña, ¿qué otra cosa cabe, además de haber aprendido lo que no se debe hacer? ¿Qué otra lección se puede extraer y qué hacemos ahora con tanta bazofia, tanta impureza e inmundicia, tanta cochambre y excremento, tanta porquería y tanta suciedad?
¿Tan solo borrón y cuenta nueva, o nos empezamos a poner exigentes para que se empiecen a depurar responsabilidades, además de que eso sirva de aviso a navegantes, advirtiendo de que estaremos más atentos a partir de ahora y de que ya no vamos a dejar pasar ni una más?
¿Ya está bien, no?
Pues a ver si hemos aprendido algo, además de saber ya, qué es lo que no debemos hacer. A ver.
¿O nos tenemos que hacer de nuevo las preguntas de rigor?
¿Cuándo aprenderemos y cuánto?
¿Cuándo cambiaremos y cuánto?
Los despojos acumulados, los desperdicios amontonados y la podredumbre apilada, ya nos indican que el cambio es ahora más necesario y urgente que nunca. O nos comerá la mierda. Aviso.
Tititokokoki
A lo largo de cuarenta y dos años desde la Transición hasta los días que nos contemplan, hemos ido acumulando una cantidad de desperdicios y de despojos, que a día de hoy ya no tenemos hueco entre tanta podredumbre instalada en este país. Se dejó que se acumulara tanta basura, que no hay contenedores suficientes como para acoger a tanta morralla acumulada.
Y en esa acumulación, hemos tenido la culpa todos. Lo único que podremos sacar en limpio de tanta piltrafa y tanto residuo inservible y de tan poca utilidad, es que tenemos ya por certero, lo que no debemos hacer. Por no servir ni siquiera sirven de abono, pues aún que se extrajera una lección con algo de carga positiva, como puede ser el que ya sabemos qué es lo que no debemos hacer, no serviría de nada, pues toda la basura acumulada podría suponer tan solo un envenenamientos del sustrato y un empobrecimiento del suelo. Ni siquiera podríamos contar con que las aguas freáticas se pudieran encargar de reciclar o de eliminar tanta suciedad acumulada durante tanto tiempo, pues habría que contar con la alta sensibilidad de las aguas subterráneas a la hora de poder ser contaminadas y que esa contaminación volviera a los hogares y a las personas, lo que supondría volver a recoger la inmundicia que hemos dejado ir por las cloacas y por los retretes.
Y eso no sería buena señal ni ningún buen consejo para la salud, tanto a nivel físico, como mental.
Es evidente que hablo de la clase política, de la clase empresarial, de la otra clase judicial, además de organizaciones de carácter social o laboral, así como de una parte de la sociedad que siempre secundó y apoyó a todos aquellos que se dedicaron a saquear al país entero durante tanto tiempo.
Desde Suárez a Rajoy, desde Felipe González a Aznar, sin dejar de lado a la Casa Real y a todo el entramado del que se rodearon, como fueron jueces y fiscales, empresarios y organizaciones empresariales, Sindicatos, ONG´s, Fundaciones, etc., todos fueron artífices principales de acumulación de mierda, de basura, de indecencia y de corrupción al más alto nivel.
Ya fuera porque pergeñaron para aprovecharse de ciertos vacíos legales, ya fuera porque contaron con que entre ellos se tapaban unos a otros en actos infames de corrupción y de malversación, lo cierto es que supieron, quisieron y pudieron, hacer todo lo que se les puso en los cojones para desvalijar a todo el país, haciendo sucumbir siempre a aquellos para los que tan solo contaron a la hora de ir a urnas a decidir quiénes gobernarían durante el tiempo estipulado legalmente.
Y si algún día descubrimos que hubo marañas en actos electorales, que hubo pucherazos y carretaje de votos, entonces la mierda que se amontonará encima de la mierda que ya está en demasía amontonada, va a ser de dimensiones imposibles de asumir por la inteligencia y la dignidad de las personas de bien de este país. Del hueco o espacio que nos quede, ya no digo nada, pues no habrá sitio suficiente como para albergar a tanta putrefacción.
No han sabido, ni han querido, hacer las cosas bien. Tan solo se quisieron aprovechar de río revuelto y de la confianza, de las ilusiones y de las esperanzas de todos los españoles que se creyeron y se tragaron aquella patraña de Transición, además de la ingenuidad de los españoles. Aquella maniobra que nadie supo ver a tiempo y que deglutimos en la misma cantidad y proporción a nuestra ingenuidad. Nunca existió una Transición como tal, sino que lo único que hubo, fue una voluntad manifiesta para saquear, robar y esquilmar a todo un país, con el único fin de engordar y de llenar los bolsillos, las carteras y las cuentas de unos pocos.
Unos pocos que carecieron de escrúpulos mientras sabían que estaban cometiendo delito, y que siguen sin mostrar el más mínimo pudor al mantenerse ahí a cara descubierta, día tras día, acto tras acto. Y con mayor delito, si cabe, que cabe, cuando siguen defendiendo obstinada, terca y fanáticamente, que lo que hicieron los hicieron bien. Inconcebible, intolerable e infumable la caradura de todos aquellos que desde aquella hasta hoy, tan solo hicieron del saqueo su modo de vivir, y su modo de gestionar a todo el país.
Desde Ayuntamientos, hasta Diputaciones, desde los diferentes Gobiernos de la nación hasta las Autonomías, todo se fue convirtiendo en parcelas repartidas al estilo feudal, en la que inculcaron a todos y cada uno de ellos la mentalidad de cuidadores del cortijo que les habían encargado cuidar, para que el rancho general tuviera garantías de supervivencia y estuviera protegido por todos lados. Hicieron de este país una finca inmensa en la que los villanos surtirían a los dueños de la alquería de todo lo que los señores feudales precisaran.
Pues bien, llegados a este punto, y teniendo delante de nuestras narices toda esa cantidad de inmundicias y de carroña, ¿qué otra cosa cabe, además de haber aprendido lo que no se debe hacer? ¿Qué otra lección se puede extraer y qué hacemos ahora con tanta bazofia, tanta impureza e inmundicia, tanta cochambre y excremento, tanta porquería y tanta suciedad?
¿Tan solo borrón y cuenta nueva, o nos empezamos a poner exigentes para que se empiecen a depurar responsabilidades, además de que eso sirva de aviso a navegantes, advirtiendo de que estaremos más atentos a partir de ahora y de que ya no vamos a dejar pasar ni una más?
¿Ya está bien, no?
Pues a ver si hemos aprendido algo, además de saber ya, qué es lo que no debemos hacer. A ver.
¿O nos tenemos que hacer de nuevo las preguntas de rigor?
¿Cuándo aprenderemos y cuánto?
¿Cuándo cambiaremos y cuánto?
Los despojos acumulados, los desperdicios amontonados y la podredumbre apilada, ya nos indican que el cambio es ahora más necesario y urgente que nunca. O nos comerá la mierda. Aviso.
Tititokokoki
jueves, 2 de marzo de 2017
Las apariencias no engañan. Y Parte 3ª
Pero bien podríamos hacer escrito tras escrito denunciando las atrocidades que se cometen con la Constitución, los palos que recibe a causa de su nula consistencia y la debilidad que presenta frente a los que la agreden constantemente porque conocen la debilidad y la fragmentación social, porque se saben protegidos por los medios de comunicación nada independientes, y porque forman un paredón entre todos ellos de difícil traspaso y denuncia. Por lo tanto, vamos dejarlo en esta tercera parte.
No obstante, el asunto de la Constitución actual, daría para mucho más. Sobre todo si vamos artículo por Artículo analizando su literalidad, escudriñando en las posibles intenciones que tenían quienes la redactaron, y concluyendo que la reforma y actualización, son más que urgentes y necesarias.
Y no es que este sea un experto en el que se pueda depositar tal calificativo, pero a la hora de tener en cuenta voces que coinciden en que la Constitución debe ser cambiada y reformada, nos encontramos con Felipe González quien dijo, hace ya algún tiempo, “si no se reforma la Constitución, puede que se derrumbe todo lo conseguido”. Pues no le falta razón.
Porque, además de los que creemos que se debe modificar de arriba abajo, de izquierda a derecha y de dentro hacia afuera, también están aquellos otros expertos que claman la antigüedad, e incluso la falsedad de la Constitución actual.
Por otro lado, la Constitución recibe el nombre de Carta Magna. Curioso el dato, ya que, también aquí, en la literalidad de su nombre, desobedece el buen fin que representa ese apelativo. Según el origen de la palabra Carta Magna, significa Magna Charta Libertatum, o sea, Carta Magna de las Libertades. No se encuentra ese significado por ninguna parte. Es decir, que desde su composición, hasta su denominación, nuestra Constitución hace aguas por todos lados y presenta grietas en cada rincón y en cada página. ¿Habrá sido otra premeditación de quienes se les conoce por los Padres de la Constitución el eliminar “libertatum”? Si es así, el cómputo de premeditaciones alcanzaría a la casi totalidad de la Constitución, lo que le resta vigencia y validez.
Podemos estar de acuerdo que aquella Constitución era obligado hacerla para facilitar el cambio político de aquella época, pero a día de hoy ya carece de validez e incluso de vigencia.
No parece serio que se nieguen de plano a reformarla. Es por esto que solo cabe pensar en que estamos ante una situación de feudo del siglo XIX, más que en una Democracia del siglo XXI. Si es así, entonces la idea de que la Constitución necesita readaptación y adecuación, sobre todo si de lo que se trata es de recuperarnos del secuestro al que nos tienen sometidos, escudándose vilmente en una Constitución que no quieren modificar y adaptar a los tiempos que corren y las necesidades actuales. Por eso quiero pensar en que tenemos a unos poderes públicos, en especial el apartado político que, además de ser enormemente egoístas, son unos irresponsables, aparte de necios, ignorantes, incompetentes y torpes.
Insisto como final a este escrito: Las apariencias, no engañan. Ahí tenemos a nuestros poderes.
Y sino, observad con qué algarabía se celebra todos los años el Día 6 de Diciembre.
Es lo más diáfano que podemos tener a la hora de saber por qué la protegen tanto y por qué no la cambian.
Tititokokoki
No obstante, el asunto de la Constitución actual, daría para mucho más. Sobre todo si vamos artículo por Artículo analizando su literalidad, escudriñando en las posibles intenciones que tenían quienes la redactaron, y concluyendo que la reforma y actualización, son más que urgentes y necesarias.
Y no es que este sea un experto en el que se pueda depositar tal calificativo, pero a la hora de tener en cuenta voces que coinciden en que la Constitución debe ser cambiada y reformada, nos encontramos con Felipe González quien dijo, hace ya algún tiempo, “si no se reforma la Constitución, puede que se derrumbe todo lo conseguido”. Pues no le falta razón.
Porque, además de los que creemos que se debe modificar de arriba abajo, de izquierda a derecha y de dentro hacia afuera, también están aquellos otros expertos que claman la antigüedad, e incluso la falsedad de la Constitución actual.
Por otro lado, la Constitución recibe el nombre de Carta Magna. Curioso el dato, ya que, también aquí, en la literalidad de su nombre, desobedece el buen fin que representa ese apelativo. Según el origen de la palabra Carta Magna, significa Magna Charta Libertatum, o sea, Carta Magna de las Libertades. No se encuentra ese significado por ninguna parte. Es decir, que desde su composición, hasta su denominación, nuestra Constitución hace aguas por todos lados y presenta grietas en cada rincón y en cada página. ¿Habrá sido otra premeditación de quienes se les conoce por los Padres de la Constitución el eliminar “libertatum”? Si es así, el cómputo de premeditaciones alcanzaría a la casi totalidad de la Constitución, lo que le resta vigencia y validez.
Podemos estar de acuerdo que aquella Constitución era obligado hacerla para facilitar el cambio político de aquella época, pero a día de hoy ya carece de validez e incluso de vigencia.
No parece serio que se nieguen de plano a reformarla. Es por esto que solo cabe pensar en que estamos ante una situación de feudo del siglo XIX, más que en una Democracia del siglo XXI. Si es así, entonces la idea de que la Constitución necesita readaptación y adecuación, sobre todo si de lo que se trata es de recuperarnos del secuestro al que nos tienen sometidos, escudándose vilmente en una Constitución que no quieren modificar y adaptar a los tiempos que corren y las necesidades actuales. Por eso quiero pensar en que tenemos a unos poderes públicos, en especial el apartado político que, además de ser enormemente egoístas, son unos irresponsables, aparte de necios, ignorantes, incompetentes y torpes.
Insisto como final a este escrito: Las apariencias, no engañan. Ahí tenemos a nuestros poderes.
Y sino, observad con qué algarabía se celebra todos los años el Día 6 de Diciembre.
Es lo más diáfano que podemos tener a la hora de saber por qué la protegen tanto y por qué no la cambian.
Tititokokoki
miércoles, 19 de octubre de 2016
A PROPÓSITO DEL BOICOT UNIVERSITARIO A FELIPE GONZÁLEZ
En términos laclaudianos (si se me permite la expresión) la palabra “fascista”, a día de hoy, se revela como un significante flotante; solo así se puede explicar cómo todo el mundo considera malo ser fascista y, a la vez, todos somos fascistas según para quien.
Los estudiantes acusan a Felipe González de ser fascista por haber utilizado el terrorismo de Estado en la lucha contra el terrorismo de ETA, por haber engañado a su electorado en múltiples ocasiones y por haber dirigido la conjura que apartó a Pedro Sánchez de la secretaría general del PSOE. La decana, sin embargo, ha acusado a los estudiantes de ser fascistas por haber boicoteado la conferencia que pretendía Felipe González llevar a cabo en la Universidad Autónoma.
En fin, que todo depende de los lacanianos points de capiton de cada cual.
La cuestión, por consiguiente, no es tanto buscarle un significado consensuado por todo el mundo a la palabra “fascista” como vencer en la batalla por la hegemonía.
El que gane esta batalla podrá imponer en lo que llamamos “sentido común” el significado que para él tiene la palabra “fascista”. Está claro que, hoy por hoy, se “piensa” que fascista es todo aquel que está en contra de la propiedad privada (significante que totaliza y engloba los elementos libertad de mercado, competencia, individualismo, etc), pues la ideología neo-liberal es hegemónica. Como afirma Jacques Lacan, hay una primacía del significante sobre el significado.
En esta sociedad en la que, como digo, la ideología neo-liberal es hegemónica, los términos más controvertidos utilizados en el debate político (fascismo, democracia, bienestar, terrorismo, libertad, etc.) son, todos ellos, significantes flotantes. El significante, por tanto, es (como todo lo demás) una mercancía cuyo valor depende de la hegemonía. Y, como toda mercancía, también es susceptible de ser adquirida por medio del capital.
Un ejemplo práctico: el diario El País, principal creador de opinión a nivel nacional al servicio de las oligarquías, con sus titulares y editoriales, crea y destruye hegemonías, gracias a su fuerte presencia pública, a su capital privado, de acuerdo con sus patrocinadores, sin dificultad alguna. Y esto es lo que hay.
Croniamental
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