viernes, 29 de enero de 2021

NADA para mis hijos, sólo Aquí y Ahora

 Es demoledor pero clarificador decir a tus hijos:

“He llegado a la conclusión de que No soy Nadie,

y Nada os puedo dejar como herencia, porque Nada poseo.

Mi existencia terminará, y también la vuestra.

Mi único legado sería liberaros de las mentiras:

Dios, el Dinero, el Poder, la Fama, el Control,

el Miedo, la Hipocresía, el Egoísmo.

Ser un modelo de Gratitud, Participación y Serenidad.”

Mi principal descubrimiento, como un testigo para el relevo:

el Silencio. “Menos es más”. Basta de correr,

de calcular, de competir, de sacrificarse.

No demostrar nada, sino optar desde la Serenidad.

No hay temor a equivocarse, sino valentía:

iniciar un  camino, honestamente, asumiendo

que puede ser que haya que cambiar el rumbo,

porque en todo uno aprende y aportar y disfruta.

El Sentido de cada vida se lo da uno:

satisfacer la propia curiosidad,

disfrutar de la amistad cómplice,

sentirse útil para algún prójimo.

Allá el que no desee comprender,

cuyas relaciones sean interesadas,

que sólo pretenda acumular posesiones:

el “Anillo de poder” será su ruina.


Sólo el Silencio permite intuir

la Armonía que rige el Universo.

Las palabras explican aspectos parciales:

se necesitan miles para cada idea,

y miles de ideas para construir la visión general

que cada ciencia, cada filosofía, cada arte o relato 

 ofrecen como interpretación a modo de escáner

de las diversas dimensiones de la realidad.

El Silencio requiere disciplina:

acallar los ruidos exteriores (pantallas)

y calmar los ruidos internos (mente)

para que sólo sea un murmullo de fondo.

Entonces uno oye los latidos del corazón

que bombea el oxígeno y los nutrientes,

inspira con gratitud y espira con calma

inmerso en el ciclo de la Vida.

Las preguntas son herramientas 

para entender lo que nos sucede

y para aportar lo que podemos,

nunca una carrera para controlar lo exterior.

Insaciable es nuestra mente: para desear,

acumular dinero, manipular a los demás 

y enredarse en enigmas y respuestas

que nos acaban paralizando como una telaraña.



Mis hijos no necesitan un profesor, y menos un gurú.

Necesitan un padre como referente claro

para decidir qué les gusta y qué no de ese modelo,

una persona que escuche y no juzgue.

En el siglo XXI no va a valer lo del anterior:

la superficialidad y la velocidad aturden,

pero quien sea capaz de mantener la calma

podrá fluir lúcido y sano en esa vorágine.

En una dinámica de máscaras y vídeos,

de depender de la opinión de otros, virtuales,

quien sea dueño de su propia mirada

y sea leal a sus amigos,  servirá como faro.

Sabemos que la Pandemia nos desnuda,

es una lástima que no sirva para Abrir los Ojos,

para construir algo nuevo de las ruinas;

sólo agrandará el abismo entre pobres y ricos.

Mi elección es la del lobo Estepario,

el outsider que contempla sereno

mientras aporta lo que buenamente puede

con la esperanza de que dé fruto.


Hace poco, un compañero de trabajo,

Alguien con quien sólo cruzo saludos corteses,

me suelta: “Tienes una mirada bondadosa,

Eres una buena persona”, y fue un hermoso regalo.

Pensé: “Y también tengo una mala hostia…”

pero eso no contradice, sino que complementa.

Ser generoso, colaborador, flexible, positivo

no evita que uno se encabrone con los egoísmos.

“El loco que decía Buen Día” es un relato

de Poldy Bird, lleno de ternura y determinación.


http://elixiresparaelalma.com.ar/blog/2010/11/28/cuento-de-poldy-bird-el-loco/


El rol de un “loco enamorado” como Francisco de Asís,

un loco enajenado de su Ego serio y egocéntrico.

Un bicho extraño, “el abogado de pleitos pobres”

en el colegio, el scout fiel y eterno,

el maestro soñador y hippie frustrado,

el político insumiso que no pilla cargo.

Una historia de la que he sido protagonista

que ha dado sentido a cinco décadas de búsqueda,

que no importa cómo termine porque no pretendo

vender mi película a nadie y menos a mis hijos.

He disfrutado y he aprendido, he luchado

Y discutido, en una vida intensa y plena.

Ahora y Aquí: fundirse en un Todo

en que participo con mi humilde candil.


Sentido Común

viernes, 22 de enero de 2021

INSIGNIFICANTES GRANJEROS IMAGINATIVOS

 Somos granjeros porque la Historia escrita empezó poco después de que nos asentáramos en poblados al desarrollar la agricultura y ganadería, Sólo entonces, con la barriga llena, se desarrolló la palabra abstracta, que organizó la vida social y sofisticó la artesanía (utilitaria) para convertirla en arte (estético).

Pero pretendimos controlarlo todo con las palabras: explicar el devenir de la Naturaleza a base de leyendas y dioses, hasta el punto de creer que obedecían nuestras oraciones y que se encargaban de cuidarnos y hasta de vencer a nuestros enemigos. Nuestra imaginación, tan poderosa y fascinante, se convirtió en mentiras al servicio del poder.

Lo asombroso es que en este siglo XXI la Humanidad siga en ese delirio, alimentado por los líderes y concretado en el Dinero como convención que condena a la pobreza y a la escasez. Podíamos haber elegido el otro camino: hace 4.000 mil años el taoísmo y el budismo asumieron que el Todo era inabarcable, que cada persona desarrolla una imagen mental sumamente parcial, que el Ego zarandeado por las emociones nos aleja de la Serenidad. Pero la fuerza bruta de los pueblos que creían en los dioses sometió a los colectivos que vivían en armonía con la naturaleza sin ambicionar convertirse en imperios.

Hasta aquí ha llegado la Historia, a base de guerras y opresión. En el siglo XX nos libramos por los pelos de la hecatombe nuclear. En el siglo XXI tenemos como problemas incuestionables al cambio climático, la explosión demográfica y el colapso de la naturaleza. En otras palabras: contaminación, limitación de los recursos naturales y extinción de especies. Son los otros tres jinetes del Apocalipsis, que se unen al primero que es la Guerra, que sigue arrasando países.

Ante ello, una gran mayoría de los seres humanos debemos tomar conciencia y elegir la sobriedad como forma de vida, asumir que seguimos siendo “granjeros bastante imaginativos pero insignificantes”.

Insignificantes como los dinosaurios que se extinguieron por algo tan fortuito como un asteroide; es el pensamiento de cada uno quien atribuye Significado a las palabras que aprende y usa, ningún otro animal abstrae categorías, sino que responde a la situación presente, sin pretender explicar su pasado y menos prever el futuro que no pueden imaginar. “Granjeros” porque necesitamos comida y cobijo; un paso más supone ser “ciudadanos”, participantes de la polis, pero el individualismo y cierta ignorancia nos alejan de ese rol. “Imaginativos” porque la vida de cada persona se desarrolla dentro de su mente, y es allí donde reside su infelicidad o Serenidad. La imaginación es un elemento esencial de la persona: es la base de la creatividad y de los sueños reparadores, pero es frecuente que suponga un elemento de alienación, de aturdimiento tanto personal como colectivo.

El Sistema (Matrix) se sostiene en todo lo contrario: fomentar mentiras (dioses, bancos, progreso), en aturdir con Ruido permanente (pantallas, móviles, noticias sesgadas) y en fomentar el Miedo (a la escasez, al diferente, al futuro), con líderes que son títeres vocingleros.

Por mi parte, esta es mi aportación intelectual, por si es útil a alguien. Como granjero me ocuparé de mi hogar y de mi labor educativa como forma de participación en la sociedad. Como animal imaginativo disfrutaré de mis sueños y de los ajenos, de todas las artes. Como ente insignificante asumiré mi impermanencia, lo efímera que es mi vida y la paradoja de lo plena que puede ser cuando se vive cada instante serenamente en armonía con la naturaleza.

En resumen, mi “sabiduría” se resume en un acróstico conocido con otro sentido: G.P.S.:

Gratitud al respirar el oxígeno que nos dan las plantas, al pensar con palabras que hemos heredado de otras civilizaciones, al recibir el relevo de generaciones de humanos bondadosos.



Participación en una comunidad donde buscar compañeros para aportar y también denunciar que hay líderes mezquinos y una mayoría sumisa. Donde ganarme el pan honestamente sin ser un depredador.

Serenidad para vivir el momento Presente, con humildad, con sobriedad, en armonía con un planeta óptimo para la vida que es el único donde la evolución llegó hasta la Inteligencia.

El Lado Oscuro de la inteligencia es la Fantasía del Poder, el empeño en el control sobre los demás, la patética inmortalidad de los faraones. El Lado Luminoso de la inteligencia es la Lucidez de la humildad, el tratar a los demás con bondad y ternura durante los breves pero intensos años en que consistirá nuestra vida.

Hablar de “Insignificante Granjero Imaginativo” parece una simplificación pueril. Pero es una imagen mental muy poderosa que quiero compartir: visualizarse en una pequeña granja, pendiente de la huerta y de las gallinas para poder dar de comer a mi familia, y ofrecerles un hogar cálido de caricias en vez de sometido a la tecnología; reconocerme irrelevante en la Geopolítica que está en manos de cuatro chinos y cuatro yanquis pero capaz de colaborar con mis vecinos; con mi imaginación como herramienta para embellecer mi pequeño mundo y percibir la armonía que me rodea, sin caer en las fantasías de control sobre lo que me rodea.

Reconozco que mis frases son “dar vueltas a la noria”. Las palabras no alcanzan para expresar una Intución de que todo es más sencillo si acallamos el Ego y nos percibimos como parte del Todo.

Necesitaba publicar esto, por si sirve a alguien y para sentirme comprometido con lo que digo. No cambiaré el Planeta ni a los demás, pero sí mi mundo interior y mi actitud. Suficiente para dejar de criticar, de cargar con prejuicios y falsas expectativas, de hacerme mala sangre.

Me basta con ser positivo para mirar con bondad y ayudar en lo que está en mis manos. Ojalá la Sobriedad y Lucidez fueran tan contagiosas como lo ha sido la SubNormalidad que trajo el virus. Lo que tenga que suceder, lo veré con la serenidad de un granjero que se sabe mortal.

Muchas gracias por vuestra atención y paciencia. Ha sido muy enriquecedor “desaprender” con vosotros, con vuestras experiencias, reflexiones e incluso vuestras objeciones. 

Sentido Común

viernes, 15 de enero de 2021

¿ GUERRA? ¿QUÉ GUERRA?

 Los extraños atentados del 11-S del 2001 en Estados Unidos –considerados por algunos “conspiranoicos” como atentados de falsa bandera-  iniciaron una dinámica nueva dentro de la OTAN aparte de inaugurar la llamada “guerra contra el terror”. De manera casi inmediata, el gobierno de los Estados Unidos ideó un plan de campaña a escala mundial,  ya que el propio secretario de defensa, Donald Rumsfeld, dijo a los pocos días del atentado que el frente de batalla podría abarcar incluso 60 países . Y por supuesto, dentro de esos 60 países estaban incluidos los países del llamado “Axis of Evil”: Iraq, Irán y Corea del Norte. Incluían asimismo a los siete países que tenían regímenes que, según el general Wesley Clark, antiguo comandante supremo de la OTAN, era necesario derribar para asegurar el cumplimiento del PNAC (Plan for a New American Century): Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán. (https://hippie.wikia.org/wiki/Seven_Countries_in_Five_Years)

Las primeras y más visibles consecuencias de esos atentados para la población civil fue la introducción de unas medidas de seguridad en los aeropuertos que de alguna manera prefiguraban las de la paranoia que casi veinte años traería aparejada la pandemia del Covid-19, y un generalizado recorte de las libertades –sobre todo en Estados Unidos- que se cristalizó en la famosísima Patriot Act, que permitía un control casi absoluto de las comunicaciones privadas en los Estados Unidos además de otras muchas intromisiones en la libertad individual. En el plano exterior, y aunque la gran mayoría de los presuntos autores de los atentados del 11-S eran de nacionalidad saudí, la primera campaña militar seria fue la invasión de Afganistán, ese país montañoso y arisco  que a través de los siglos había resistido los intentos de invasión británica, la ocupación militar de la URSS y ahora se enfrentaba a los ejércitos de la OTAN, que por primera vez en su historia actuaba fuera del teatro de operaciones europeo, en el que se había estrenado con motivo de la guerra multiétnica de Yugoslavia. El pretexto para el ataque a Afganistán fue la supuesta presencia en el país de Osama Bin Laden, quién habría sido el urdidor de los atentados. Veinte años después, las tropas estadounidenses todavía se encuentran allí. 

En realidad, lo raro es encontrar un país en el mundo en el que Estados Unidos no tenga alguna presencia militar. El imperio americano posee más de 800 bases en el extranjero, distribuidas en 150 países. En contraste, China sólo posee una en Djibouti, en el cuerno de África, y Rusia sólo unas pocas en todo el mundo, la mayoría de ellas en países de la extinta URSS, más una en Siria. Quien sigue a Estados Unidos en este ranking es el Reino Unido, que aún hoy en día tiene 145 bases militares en 42 países, según “Declassified UK”. https://en.wikipedia.org/wiki/Overseas_military_bases_of_the_United_Kingdom. Parece que el Imperio Británico no se ha extinguido de todo, porque a este poderío militar cabría añadir el poderío económico que proporcionan los paraísos fiscales del tipo de las Bermudas que el Reino Unido tiene esparcidos por todo el mundo. 

Como era de esperar, esa nueva guerra contra el terror contribuyó a inflar todavía más el presupuesto militar de los Estados Unidos. Ya no se hablaba del “peace dividend” que supuestamente tenía que proporcionar el triunfo sobre la Unión Soviética y sus aliados en la Guerra Fría, porque ahora urgía confrontar la amenaza terrorista. Y la segunda pieza cobrada por la administración Bush en esa guerra fue el Iraq del dictador baasista Sadam Hussein con el famoso prolegómeno de las “WMD”, siglas de “armas de destrucción masiva” en inglés que , según se dijo en su día en las mismísimas Naciones Unidas, Sadam poseía. La charada del Triángulo de las Azores, con participación española por parte del inefable presidente del gobierno Aznar, fue la teatralización definitiva de toda esta campaña cuya culminación llevo a la destrucción de la nación iraquí con un balance de un millón de muertos entre los masacrados en la guerra por las tropas aliadas y el medio millón de iraquíes muertos a causa de las sanciones económicas en vigor contra Iraq desde la década de los 90 y la primera guerra del Golfo. 

Ahora, casi dos décadas después, arguyen los estrategas del Pentágono que hay que volver a cambiar de paradigma estratégico. La llamada guerra contra el terror no ha dado, o al menos así parece, los resultados esperados y es el momento de volver a las doctrinas clásicas de carrera de armamentos contra las supuestas grandes potencias enemigas, vg., China y Rusia. Por supuesto, lo que nunca se recuerda es que el complejo militar-industrial que verdaderamente gobierna los Estados Unidos, y que es una de las innumerables fuentes de riqueza del célebre 1%, NECESITA  la existencia de enemigos constantes para justificar su propia existencia. Da igual que Estados Unidos gaste más en sus fuerzas armadas que los diez países del mundo que le siguen juntos; que se gaste más en defensa que en educación, vivienda y sanidad juntos; el gasto jamás es suficiente para satisfacer las necesidades que el Pentágono y los órganos de inteligencia como la CIA afirman necesitar. Y la pandemia del Covid no ha hecho sino agudizar esta situación: con 30 millones de norteamericanos en el paro y otros catorce millones en riesgo de desahucio, la extrema desigualdad y el exiguo gasto en temas sociales de la sociedad norteamericana se han vuelto más evidentes que nunca. Por todos los Estados Unidos se ven líneas interminables de personas esperando conseguir algunos alimentos en los establecimientos de la beneficencia pública, que a algunos les recuerdan lo que ocurría en la URSS cuando en ese país el mantener la carrera armamentística con los Estados Unidos obligaba a restricciones de todo tipo. De hecho, la esperanza apenas disimulada de los arquitectos de la política exterior norteamericana es repetir la misma jugada con el nuevo oponente chino; obligar al gobierno de Pekín a frenar su crecimiento económico distrayendo una parte esencial de sus  recursos al gasto armamentístico. Aunque algunos economistas norteamericanos consideran que es muy posible que esta estrategia no funcione contra el gigante asiático y que incluso podría salir el tiro por la culata dado que es muy probable que el PIB real de China haya superado ya al norteamericano. 


 



¿Pero cuál es la naturaleza real de las guerras que se están librando en la actualidad, dado que el enfrentamiento nuclear, ahora lo mismo que hace cincuenta años, parece impensable? En primer lugar, no todos han descartado la idea de la apocalipsis nuclear, sólo que se trataría, en su visión, de una apocalipsis nuclear “limitada”, con armas nucleares “estratégicas”, de un alcance restringido, que podrían alterar la naturaleza de un nuevo conflicto mundial. Esta idea demencial floreció en la época de la presidencia Reagan, y determinados dr. Strangeloves del Pentágono aún no la han desechado por completo. Pero las guerras que se están librando en la actualidad, son multiformes, y no todas reportadas por el muy manipulado MSM (main stream media) occidental. Está la obvia guerra económica y de presión diplomática y militar constante contra países como Venezuela o Cuba, sin olvidar los golpes de estado en Honduras y Paraguay de la era Obama; y luego hay conflictos de los que apenas se informa, como el genocidio llevado a cabo por Arabia Saudí en Yemen, la violencia gubernamental extrema en Haití contra la población por parte del gobierno apoyado allí por Trump https://www.counterpunch.org/2021/01/01/canada-haiti-and-venezuela/ , y la reciente derrota  del  llamado Frente de Liberación del Pueblo de Tigray –apoyado por los Estados Unidos- en  Etiopía a manos de los militares leales al gobierno, algo también ignorado por los medios occidentales. https://www.dw.com/es/etiop%C3%ADa-primer-ministro-ahmed-reemplaza-a-jefe-del-ej%C3%A9rcito-en-medio-de-ofensiva-militar/a-55536511, y, por supuesto, el interminable conflicto sirio, con esos supuestos “freedom fighters” islamistas financiados por Occidente.  En resumen, son unos frentes muy parecidos a los de la Guerra Fría, con sus numerosas aplicaciones del llamado “Jakarta Method”, es decir, el genocidio de masas populares como el producido en Indonesia en los años sesenta, cuando el régimen del general Suharto exterminó a un millón de comunistas y simpatizantes izquierdistas. Pero quizá la más paradójica de estas guerras de baja y no tan baja intensidad sea la que se libra contra los habitantes del mismo corazón del imperio capitalista, los Estados Unidos, en ciudades tales como Seattle, Portland o Chicago, pero podría ser cualquiera de ellas. Allí , la policía, armada con tanquetas y armas de guerra que son “surplus”, excedente de las guerras del Golfo, y con policías entrenados en técnicas de represión por oficiales del ejército israelí, a su vez forjados en innumerables operaciones de represión contra los palestinos, convierte determinados barrios en auténticos teatros de operación militar. Se estima que la policía de los Estados Unidos ejecuta de manera injustificada a unas mil personas al año, en un alto porcentaje negras –alrededor del 40%, cuando la población afroamericana en los Estados Unidos apenas llega al 14%-. 


Cuando un país llega al extremo de emplear tácticas y armamentos militares contra sus propios subditos– y ya se sabe que las armas empleadas condicionan las tácticas-, se puede decir que el país en cuestión está ya muy cerca del fascismo. Y quizá este sea el único desenlace posible de un sistema capitalista aplicado en todo su salvajismo. Entretanto, y con tanto presupuesto dedicado a promocionar la guerra, se está descuidando la lección que sí podemos aprender de esta pandemia; justamente que eso que llamamos “naturaleza”, no busca “advertirnos” de nada, sino que , simplemente, con su atemporal indiferencia, nos ha lanzado una de sus infinitas armas de destrucción masiva –mucho más reales que las de Saddam Hussein-, y que en vez de acumular tanto armamento nuclear y de todo tipo se haría mejor en acumular equipos de protección personal en los hospitales y otros centros sanitarios y, sobre todo, en investigar y proyectar vacunas sobre todos los virus que potencialmente puedan atacar al ser humano .Y por cierto, hablando de “avisos” de la naturaleza, ¿de qué quería “advertir” la naturaleza a los murciélagos cuando les afligió con esos al parecer de más de treinta virus que eventualmente podrían transitar a la especie humana? Hay cosas que jamás entenderé. Pero eso sería el tema para otra entrada. 

Veletri

viernes, 8 de enero de 2021

CRISIS? WHAT CRISIS?



En los últimos meses del año 1973 ocurrieron dos acontecimientos, en apariencia sin la menor relación entre sí, cuyas consecuencias se prolongarían hasta nuestros días. El primero fue el sangriento golpe de estado de Pinochet en Chile el 11 de septiembre de ese año, y el segundo la guerra del Yom Kipur, que se prolongó del 6 al 25 de octubre. El primero significó la primera implantación de la supuestamente nueva doctrina neoliberal de los Chicago Boys de Milton Friedman y compañía, el segundo el inicio de una serie de fenómenos político- económicos que proporcionarían la justificación o excusa para que el neoliberalismo se expandiera por los demás países del mundo. 


A consecuencia de la constitución impuesta a sangre y fuego por Pinochet-muy recientemente derogada en referéndum por el pueblo chileno-, Chile sigue siendo una de las naciones con mayor desigualdad social de toda América Latina. La guerra del Yom Kipur , por su parte, tuvo como colofón, tras una nueva victoria militar israelí, un espectacular aumento del precio de venta del petróleo por parte de los países árabes de la OPEP a los países de Occidente, supuestamente como sanción al apoyo que estos daban al estado de Israel en su ocupación de Palestina. Todo lo cual fue, según se dijo, el origen de un proceso inflacionario y una supuesta pérdida de productividad en los diversos países occidentales.
Y aquí fue cuando el neoliberalismo encontró su coartada. 


Inmediatamente los más sesudos y apoltronados economistas de Occidente empezaron a buscar soluciones a estos problemas que se presentaban con la nueva coyuntura. Y la respuesta de estos varones hipercapacitados y sapientísimos fue casi unánime: había que acabar con la economía de consenso que había surgido después de la Segunda Guerra Mundial y del New Deal estadounidense y sustituirlo por otra economía que potenciase la cultura del esfuerzo, el valor del individuo por encima de la comunidad, y la competitividad. 

A los asesores de Mrs. Thatcher , canonizada y subida a los altares del capitalismo, les faltó tiempo para encontrar los slogans que debían promocionar la nueva cultura: “Society doesn’t exist” y “TINA” (There is no alternative). La victoria electoral de Thatcher, que se basó en gran medida en una feroz campaña contra los sindicatos de trabajadores, fue la muestra de que el neoliberalismo podía llegar al poder a través de unas elecciones sin necesidad de un golpe militar. Su congénere del otro lado del Atlántico, Ronald Reagan, contaba, por otra parte, con un aparato de propaganda igual o mayor. El magnate australiano de los medios de comunicación Rupert Murdoch todavía no había inaugurado Fox News, pero ya había echado sus tentáculos tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos, a favor de la causa de la expansión de la misma propaganda. 

No podía ser que los márgenes de beneficios empresariales fueran tan pequeños, que tanta gente viviera –decían- de la sopa boba, de que la población se beneficiara de subsidios para casi todo, o , en países como Estados Unidos, que la matriculación en las universidades fuera casi gratuita, cuando , se decía, la solución estaba en la enseñanza privada. 

Pronto el neoliberalismo desató una intensa e incansable labor evangelizadora más allá de los países anglosajones, y gurus económicos y políticos de todo el mundo lo incorporaron a sus programas electorales. En sus países de origen, el neoliberalismo no acabó con los mandatos de los políticos que lo habían traído, Thatcher y Reagan, sino todo lo contrario. La teoría del “trickle-down” de la riqueza (goteo hacia abajo) fue implícitamente asumida por Tony Blair en Gran Bretaña y Bill Clinton en Estados Unidos. De hecho, quien había dado los primeros pasos hacia el neoliberalismo en USA había sido el presidente Jimmy Carter de la mano de su director de la Federal Reserve, Paul Volcker, quienes habían seguido una política monetarista muy a tono con los dogmas neoliberales para atajar la inflación de los años 70. 

Así que Clinton no hizo sino redoblar la apuesta: suprimió el welfare (una especie de renta básica universal instaurada en tiempos del New Deal) y, junto con Joe Biden, el actual presidente de los Estados Unidos, sacó adelante la Crime Bill de 1994, cuyas consecuencias últimas fueron que la población carcelaria de los Estados Unidos alcanzase las proporciones de la de la URSS de Stalin (ver “The Caging of America, Adam Gopnick, enero del 2012, The New Yorker https://www.newyorker.com/magazine/2012/01/30/the-caging-of-america ). 

Pero todo esto se daba por bueno, en aras de pagar menos impuestos y de limitar, se decía, la interferencia del estado en los asuntos de los ciudadanos. Además, el hecho de que una altísima proporción de los reclusos fueran negros –alrededor de un 40% cuando los negros constituyen sólo un 14% de la población de los Estados Unidos-, tampoco estorbaba en absoluto. Paralelamente, se fue obligando a los estudiantes a que se hipotecaran con los bancos si querían cursar una carrera universitaria, lo que es el origen de la enorme deuda estudiantil actual en los Estados Unidos.
Claro está que hubo países recalcitrantes que no mostraban el mismo entusiasmo hacia la adopción de estas políticas. Los países escandinavos y Francia figuraban entre ellos. 

Pero muy pronto los adalides y profetas de la buena nueva, desde la ya mencionada prensa de Murdoch hasta esa biblia del neoliberalismo que es The Economist , pasando por infinidad de otros medios informativos presentes en cada país, presionaron de manera incesante a los respectivos gobiernos y a la opinión pública en el sentido de la conveniencia de bajar los impuestos sobre la renta, de la “insostenibilidad de las pensiones”, la privatización de la sanidad y delicias semejantes que antes eran sólo típicas de la disfuncional sociedad norteamericana. 

Los gobiernos que no se ajustaban a los nuevos tiempos eran acusados de estar anclados en el pasado e incluso de “reaccionarios”, y , por supuesto, cada país tenía sus “reformistas”, bien reforzados por los respectivos poderes fácticos, y que aplicaron con alegría los viejos dogmas de la famosa “destrucción creativa” del economista Joseph Schumpeter bajo el nuevo envoltorio neoliberal. Esta se presentaba además bajo un disfraz de inconformismo y rebeldía contra “el sistema”. Una broma similar a la de que la reina de Inglaterra, por ejemplo, se declarase republicana de repente). En España los grandes profetas de todas estas contrarreformas disfrazadas de efectividad económica fueron los politicastros del PP, pero la gran tarea de desguazar la industria española durante la famosa reconversión industrial correspondió al gobierno del PSOE de Felipe González.


¿Sirvió todo este arsenal doctrinal para revitalizar la economía? La de las clases dirigentes, por supuesto. Hacía un siglo que los ricos no eran tan ricos. Durante la presidencia de Bill Clinton, la riqueza del famoso 1% de la población creció en un 87% . Durante la de George W. Bush, creció un 77%. Y porcentajes similares se han producido durante las presidencias de Obama y Trump. 

A nivel de ejecutivos, si un alto ejecutivo ganaba 21 veces lo que un empleado medio de su misma empresa en 1970, en la época Reagan pasó a ganar unas 60 veces más, y en la actualidad son unas 250 veces más. Pero las crisis económicas ni se hicieron más raras ni menos agudas. Más bien todo lo contrario. 

A la crisis del dot.com del año 2000 le siguió la mucho más grave de las sub-prime en el 2008, con sus millones de personas desahuciadas tanto en Estados Unidos como en España, los países con mayores déficits sociales y que con más euforia habían abrazado el evangelio neoliberal. Pero esta enorme crisis a su vez ha terminado cediendo en importancia a la del coronavirus, con todo su coste no sólo en vidas humanas sino en cientos de miles de vidas arruinadas.




¿Y cuál es la reacción del sistema ante esto? Se diría más bien que consiste en que nos acostumbremos a la idea de la crisis permanente, en una especie de versión capitalista enloquecida y vuelta del revés de la “revolución permanente” de Trostky. Da igual que las crisis económicas descomunales se produzcan en ciclos cada vez más frecuentes y acelerados porque, claro está, las alternativas serían mucho peores. Y algunos episodios recientes bastan para mostrar la mentalidad de las mentes preclaras que rigen hoy en día los destinos de los mayores países de Occidente. Por ejemplo, la mentalidad del presidente del senado de los Estados Unidos, Mitch Mc Connell, oponiéndose a un subsidio de 2.000 dólares por cabeza a los ciudadanos norteamericanos porque una medida semejante sería : “socialism for the rich”. Eso con decenas de millones de norteamericanos en el desempleo o trabajando a tiempo parcial, y cuando, dado el nivel de vida y la carestía de los precios en Estados Unidos, 2.000 dólares apenas dan para cubrir los gastos de tres semanas de un solo individuo. 

Y como si el mismo plan CARES, supuestamente diseñado para proteger a la población de los estragos de la pandemia pero cuyos mayores beneficiarios fueron una vez más las grandes compañías y fondos financieros, no hubiera sido en sí mismo la mayor muestra imaginable de “socialismo para los ricos”. Por no hablar del rescate financiero masivo de toda la banca, incluyendo a la famosísima J P Morgan, de la crisis del 2008 acometida bajo la presidencia de Barack Obama, quien prefirió endosar el coste de la crisis al grueso de la población antes que a los fondos financieros cuyas prácticas la habían provocado. Pero por cierto que Mc Connell no está sólo en su opinión. Incluso columnistas del The New York Times, como el célebre Thomas Friedman, le han dado la razón en esto. 

Aunque bien mirado ¿ qué otra cosa puede ocurrir en un país en el que diversos políticos del Partido Republicano llegan a comparar a la sanidad gratuita universal –según las encuestas, deseada por un 70% de los norteamericanos- con los campos de la muerte de Pol-Pot? ¿ O en el que en su día un presentador de televisión de la Fox News llegó a situar al fallecido presidente francés Jacques Chirac en la misma familia ideológica que Stalin porque “ambos están a favor de la estatalización de la economía”? 


No cabe duda de que, en el terreno propagandístico, el triunfo de la demencia es universal.


Veletri


viernes, 1 de enero de 2021

¿TE VAS A VACUNAR?

¿Cómo funcionan las vacunas?

Al inyectarnos un virus, bacteria o porciones de ellos atenuados, llamados antígenos, estos generan en nuestro cuerpo, una respuesta inmunitaria que es la formación de anticuerpos, como defensa ante posibles contagios o inoculaciones, que podríamos padecer o no. Lo que nos lleva a deducir que esta técnica medicinal no es curativa, sino preventiva. Y es bueno recordar que, dependiendo del tipo de vacuna, esos anticuerpos, se mantienen al menos un año por nuestro torrente circulatorio. Otros se quedan permanentemente como por ej., la vacuna de las paperas o el sarampión. En el caso de la gripe hay que revacunar cada año debido a las mutaciones que sufre el virus.

Yo me imagino el sistema sanguíneo como una gran carretera asfaltada de plasma que recorre todo el organismo, con muchas curvas, válvulas y estrechamientos. Por ella circulan coches rojos (hematíes) pequeños coches redondos (plaquetas) y coches blancos (leucocitos): neutrófilos, monocitos y linfocitos (células B y T), entre otras sustancias. Estos últimos son los guardianes o defensores de la salud ante cualquier invasión vírica o bacteriológica.

Por cada vacuna que nos pongamos, circulan por esta carretera los anticuerpos, que son las sustancias generadas por los glóbulos blancos (linfocitos) como respuesta ante cualquier contagio o vacunación. Yo los llamo autocares o camiones que si circulan en gran número lo que hacen es ralentizar el tráfico. Así, si nos hemos vacunado del sarampión, varicela, rubeola, tos ferina, hepatitis, tuberculosis, gripe; malaria y dengue (en Sudamérica), el tráfico se satura. Y si ahora, nos invitan además a vacunarnos de la gripe, de la neumonía y por fin, de la Covid19, habrá atascos y retenciones.

Si a toda esta densidad de circulación vial, le añadimos el exceso de antibióticos que nos recetan o que recibimos de la leche o carne que ingerimos, los medicamentos varios que tomamos como somníferos, analgésicos y sedantes, el coctel está servido. Y si luego le ponemos la guinda con café, chocolate, alcohol y otras drogas, más la contaminación ambiental y del agua y  los alimentos, nuestra salud apenas tiene escapatoria.

El resultado final de toda esta polintoxicación es que el sistema de defensa del cuerpo se satura, se vuelve loco y al final se ataca a sí mismo, provocando el aumento de síndromes y enfermedades raras y/o autoinmunes como es mi caso que es lo que actualmente está proliferando.

Sucinta evolución de la Covid19:

Durante esta pandemia, ante la ignorancia y el desconcierto inicial de la OMS y de los llamados grupo de expertos o científico, los distintos Gobiernos empezaron a dar palos de ciego y ante la que se nos venía encima, el Gobierno español optó por declarar el Estado de alarma con confinamiento total de la población, durante 98 días (del 14 marzo al 20 junio), con duras sanciones a los infractores.

Como no había remedio temporal ni tratamiento y ante el previsible colapso de las UCIS, por la gravedad de algunos pacientes la respuesta fue ¡¡Reclusión y sanciones!!

Las medidas fueron: Confinamiento total de la población en sus casas, vigilancia policial y salidas individuales para trabajos esenciales, comprar alimentos, médicos, farmacias, guardando 1mt. de distancia y vuelta a casa. Y cierre de todo lo demás: colegios, deportes, hostelería, fiestas, manteniendo las actividades esenciales laborales y docentes “on line”.



Los sanitarios apenas tuvieron medios de protección (EPIS y mascarillas quirúrgicas), las UCIS estaban a rebosar y aún no disponían de vacunas, ni de test de antígenos.

Tras dudas y más dudas, sobre lo que era útil y lo que no, el 20 de mayo el Gobierno publicó en una orden, la obligatoriedad de la mascarilla a toda la población cuando no se pudiera mantener la distancia interpersonal de 2 mts.

En todo este baile confuso de obligaciones, las medidas fueron las tres emes:

- Mascarillas que pasaron de no ser útil a ser aconsejables, a ser obligatorias y sancionables su no uso.

- Metros de distancia, que empezó siendo 1 mt., y pasó a 1,5 y a 2 mts.

- y Manos, empezó con lavado de jabón luego con gel hidroalcohólico y guantes.

Posteriormente se descubrió que lo que contagiaba eran los aerosoles, partículas aéreas producidas al hablar cantar, toser, en locales cerrados y como medida añadida se propuso la ventilación de estos, la reducción de aforos y el mantenimiento de la distancia de seguridad. Por lo que las mascarillas fueron y son obligatorias en cualquier situación y penadas con multa.

Llegó la desescalada y era ridículo ver a 4 personas bebiendo y fumando sentados en una mesa en una terraza y yo pasando a su lado con una mascarilla protectora.

El 10 de junio Pedro Sánchez dijo eufórico: “Hemos vencido al virus y controlado la pandemia”.


El 9 de octubre debido a los múltiples rebrotes, el Gobierno prorrogó el Estado de Alarma durante seis meses, tras la experiencia de la primera alarma, esta vez, le traspasó a las Comunidades la responsabilidad de aplicar las normas de confinamiento y circulación que considerasen oportunas y que cada palo aguantase su vela.

En este segundo estado, los confinamientos han sido perimetrales: sectoriales, locales, provinciales y por último autonómicos.

Al final, cada Comunidad ha confinado a su criterio en función de la virulencia, ha dictado el horario de cierre y el número de personas reunidas, y asumido el desgaste político de ello.

Salvador Illa: "Lo he hecho lo mejor que he podido".

Y por fin hace unos días ¡¡Llegaron las primeras vacunas!! Y vuelven las peleas con el protagonismo de los presidentes de las comunidades que ahora quieren hacer una cartilla a los vacunados y una lista negra a los no vacunados.

Conclusión:

Me pareció improvisado y esperpéntico que, cuando el Gobierno decidió la obligatoriedad de llevar mascarillas so pena de sanción, no proveyese a la población de ellas gratis y esta tuviese que comprarlas en las farmacias a precio abusivo y con el 21% de IVA. Lo que hizo que la mayoría, comprasen las quirúrgicas que tenían una efectividad durante 4-6 horas y un precio de 1€. Eso provocó que las familias usasen la misma durante días y semanas, sabiendo todo el mundo, incluido el Gobierno que tras esas 4-6 horas, estas eran ya inútiles. Porque gastar en mascarillas una familia de 4 personas, 350 € al mes, suponía un gasto prohibitivo.

Daba la impresión que estábamos abocados a una inmunidad de rebaño a dolor y con un elevado coste de vidas.

A eso hubo que añadirle el gasto en gel hidroalcohólico.

Posteriormente con los test de diagnósticos (PCR) sucedió otro tanto para desplazarse de comunidades o de país, la población se los tenía que hacer en centros privados a 100€.

Hoy mismo el Gobierno Central ha autorizado a las Comunidades Autónomas para que sus farmacias puedan hacer test de antígenos, pero aconseja que solo se haga para cribados selectivos y nunca a demanda de los ciudadanos. ¿¿. Y cuestan 4€.

Hace una semana han autorizado tres tipos de vacunas, de las que sabemos bien poco de la duración de la inmunidad adquirida y si esta es  permanente o temporal. Y según dice la prensa dada la rapidez de los ensayos, los laboratorios han consensuado con los diferentes países receptores, además de inyecciones de capital para acelerar los tiempos, la exención de responsabilidades jurídicas por accidentes graves, tras la vacunación de la población.

Y el show de vacunar delante de la TV a personas mayores de las Residencia de los Horrores y a sanitarios, más bien parece un desagravio por el maltrato sufrido por ambos colectivos en pérdidas humanas y efectos permanentes en los afectados del primer estado de alarma.

Otros científicos dicen que el hecho de vacunarse no garantiza la inmunidad. Se sabe que los vacunados pueden volver a contagiarse, aunque los síntomas serán más benignos. Y también pueden contagiar a los demás.

Acabo de oír en la TV a un inmunólogo decir que la inmunidad de rebaño (70%) favorece a los que tengan enfermedades raras, porque como no es aconsejable que se vacunen, el que lo hagan los demás, les sirve como una barrera de protección.

Ustedes hagan lo que consideren oportuno, pero apelar a la solidaridad para vacunarse, y que curiosamente ahora esta sea gratis para toda la población, con las muestras de insolidaridad consentida que son el paro, la pobreza, el hambre, los desahucios y las desigualdades que persisten en nuestra sociedad, me parece un tanto hipócrita.

Seguro que cada uno de Uds. se vacunarán para protegerse a sí mismo y proteger a su burbuja o familia. Y yo no me vacunaré por lo mismo, porque padezco una enfermedad rara autoinmune y pertenezco al colectivo que queda exento de ello, igualmente como dicen las autoridades sanitarias que, de momento, no hay que vacunar a los niños y a los adolescentes.

Eso sí, practicaré todos los medios externos de protección como mascarillas, distancia, lavado y aireación y, es más, mi burbuja actual se circunscribe a tres personas y solo salgo a pasear por el campo una o dos horas, momento en el que a ratos puedo quitarme la mascarilla.

Y ahora cuidado con la tercera ola de mismo mar Pandémico.

Ivanjoe