lunes, 26 de diciembre de 2022

Como uno mas me dirijo a vosotros.

 Oyendo a un menda en la tele (esta mañana, soy incapaz de oírle en directo anoche) me dio por reafirmar mi tendencia republicana. Es un hecho que este individuo jamás contactará con el pueblo. 

!Y sabe que la corona que ostenta está siempre en juego! Chorrada tras chorrada me chupé las que el Telediario 24 horas entresacó.

No, no da más de sí este rey que no es tan de pacotilla por el sueldo que levanta y las pistolas que les Resguardan de los rojos cabrones.


Parece que mueren de frio muchos yankis; lo siento por que, son -como siempre los más inopes. Los de Miami tienen calor hasta sudar.(Putos dioses que tan mal hacen el reparto y que tanto odian a los humildes).

Uno sigue a veces queriendo, otras forzado, como pastillas de Trágala Perro a hacer o, a omitir secuencias varias en nuestro quehacer. Quizá la primera omisión sea la de permitir que un heredero de franco esté en el sillón que está, aprovechando ese sacrosanto silencio de los corderos en que unido a la rebelión de unos descontentos y otros comedores de migajas en la mesa del señor. Esto es lo que nos desune y al pichón lo mantiene chupando teta. Nuestro enorme desencuentro a nivel global y ceñido a lo ibérico ni te cuento. Es de locos.

La cantidad de medios de que disponemos hoy (muy por encima de la multitud de idiomas) para informarnos y entendernos y que sigamos sosteniendo a tanto parásito bastardo.

De un sólo empujón, de un día para otro, el 80 X % de nuestros problemas quedarían zanjados.

Nadie sin un plato de comida. Ni dios sin luz, ni calefacción, sin sus 30 días de conocer el mar o la montaña.

Que toda mujer mande libremente en su cuerpo y en todo lo que le ataña. Sin cortapisas ni miedos.

Que violadores y asesinos sean, unos castrados y ambos expuestos públicamente para su escarnio.

La medicina mundialmente repartida. Las medicinas o gratis o fabricadas por el estado.

Los jueces...! uy los jueces!; Con el mismo hierro que matan han de morir. Los fallos no bien vistos por todo votante ha de dirimirse con su inmediata expulsión del oficio de juzgar.

Empezando por el que tenga más de dos viviendas nadie debería de vivir o pagar un alquiler ruinoso.

Nadie debe de dormir en la calle ni en precario hay -ya construidas- viviendas para todos.

Los que quieran religión que se la pague de su bolsillo. Bajo ningún concepto se ha de dar un euro a ninguna creencia ¡que trabajen!. Los estudios tres cuartos de lo mismo; ni un céntimo ni a concertados ni a ninguna forma de privacidad.

!!!nadie sin comida; nadie sin necesidades básicas; nadie sin escuelas; nadie sin sanidad nadie desgraciado por carencias impuestas!!!.

Difícil panorama el que pinto, y todo o casi todo arrancando de las no sentidas palabras de un rey que ni  siente ni padece las carencias de un pueblo que lo sostiene en un trono contra la voluntad de ese pueblo.

Manzanas traía. por el camino me las comía.

¿Quién menoscaba mis bienes?

Desdenes!

¿Y quién aumenta mis duelos?

Los celos!

¿y quién prueba mi paciencia?

Ausencia!

De este modo en mi dolencia 

ningún remedio me alcanza,

pues me matan la esperanza,

desdenes, celos y ausencia.

M.de C. Saavedra.  Ovillejos.

Pasen buenas fiesta a los de aquí y a los de allá. Que también hay buena gente.

Olora.

sábado, 17 de diciembre de 2022

MI CASAAAAAA…


Hasta ET quería su casa.

Dicen que los españoles somos de los europeos que más interiorizado tenemos el afán de que la casa en que vivimos lo sea en propiedad. Dicen que los europeos tienen menos mentalidad de propietarios que nosotros, y que son muchos los que acaban sus días viviendo, tal como empezaron, de alquiler. 

Aquí, lo reconozcamos o no, consideramos a los jubilados o a los ancianos que no han alcanzado el estatus de propietarios llegados a la senectud poco menos que unos fracasados.

No sé si esto es así porque en España se haya favorecido de algún modo el acceso a la vivienda (bueno… sí lo sé, jeje… esto es retórico) o bien porque, sea cual sea el panorama económico y los incentivos o palos en las ruedas que nos coloquen en nuestro camino hacia la ansiada condición de propietarios, nosotros nos enrocamos en ese empeño, y aunque suponga no volver a poder disponer de tres días de vacaciones, ni poder tomar una caña alegremente sin desestabilizar el presupuesto mensual, y nos garantice además vivir en una constante zozobra y estado de renuncia, la tierra prometida que nos espera al final de semejante vía crucis nos resulta tan deseable que no nos importa el calvario previo.

El mercado, la oferta y la demanda, rige el precio de venta y también el de alquiler. Puede darse, y prometo que se da, el hecho de que en algunas ciudades pequeñas, incluso en algunas capitales de provincia, un funcionario de la parte media del escalafón o un empleado de banca o de empresas solventes, que tienen un salario fijo y no del todo miserable, puede adquirir una buena vivienda, con el triple de metros cuadrados, mayor luz, más céntrico y con mejores acabados que los mismos ciudadanos, con idénticas condiciones salariales, en una gran ciudad como -paradigma de la locura inmobiliaria- Madrid. 

En caso de no entrar entre sus planes adquirir una vivienda, pueden permitirse sin problema alguno alquilar viviendas con las características que menciono, mientras en Madrid lo que pueden alquilar es un zulo húmedo y oscuro, sin ventilación, en el que la cama se tiende sobre una estructura que sobrevuela la nevera y el sofá está a medio metro de la línea del fregadero… o menos.




Una vivienda en propiedad no es un bien imprescindible para vivir; pero una vivienda, a secas, sí lo es. 

Que un joven de más de treinta años (por ejemplo, es un suponer) no pueda independizarse de sus padres salvo que acepte compartir piso con un extraño (o varios), no sé si puede ser considerado un contexto aceptable y ‘normal’ en la evolución sociofamiliar de la juventud de un país.

Puede o debe el Estado intervenir de algún modo en la regulación de los mercados, tanto de venta como de alquiler de viviendas para garantizar, o al menos acercarse un poco, al concepto de garantía que los derechos fundamentales contemplan??


La especulación y el pelotazo es una tentación difícil de rechazar cuando se está en situación de sacar tajada de vender por cantidades astronómicas algo que se heredó o que costó infinitamente menos. Aprovechar el rebufo de la demanda para alquilar a precio de palacete la cuadra en que se ponía a defecar al perro es algo humano y esperable… Pero alguien podría poner algo de orden en esta caótica situación?? Debería hacerse o es un intervencionismo que podría evitarse con alguna otra estrategia que a mí se me escapa??

Pues me lo cuente, quien pueda y quiera… porque comparo lo que mi hija podría permitirse en mi localidad y lo que le va a tocar penar y aguantar soltando mensualidades a fondo perdido para la agencia; largándose de la casa pese a haber firmado contrato prorrogable por 5 años porque el propietario se reserva la posibilidad de reclamarlo para sí o para familiar de primer grado justo cuando se cumple el primer año; … dejando que lo enseñen en su presencia o ausente, si se le ocurre al casero que quiere ponerlo a la venta y prefiere (el inquilino) aguantar eso que largarse directamente para que lo ocupe el dueño (que es la otra vía que se reserva)… aunque luego lo venda…

De verdad, qué selva de fieras rabiosas, hambrientas y capaces de cercenarte una mano de una dentellada mientras la alargas para saludar…

zim

PS: disculpas porque he escrito esto ahora mismo y del tirón, más que en caliente, en ardiendo… que estoy que echo humo. NI negritas, ni imágenes ni niño muerto. No he cuidado nada. Sorry.

viernes, 25 de noviembre de 2022

… NOS QUEDA LA PALABRA

Si he perdido la vida, el tiempo, todo

lo que tiré, como un anillo, al agua,

si he perdido la voz en la maleza,

me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo

lo que era mío y resultó ser nada,

si he segado las sombras en silencio,

me queda la palabra.


Blas de Otero




Somos lo que decimos; somos como hablamos. Esta es una afirmación que me permito a sabiendas de que estoy siendo inexacta, porque aquellos que no hablan, incluso aquellos incapaces de conocer o interiorizar un lenguaje hecho de términos verbales, también son, son alguien único y distinto de los demás.

Pero el tema de la entrada pretendo que sea la palabra, ese constructo tan específicamente humano, ese genial ‘invento’ de nuestra especie, que da cuenta de hasta qué punto somos seres vivos distintos a todos los demás que hasta hoy han sido.

La palabra, continente más o menos eufónico que retiene, perfila y precisa un contenido que todos los que usamos la misma lengua identificamos de igual o parecida manera, y que ha facilitado desde los albores de la evolución la transmisión de la experiencia, la acumulación de conocimiento, la expresión de sensaciones, la elaboración del pensamiento y el curso de los razonamientos que, siglo sobre siglo, como sillares de una magnífica construcción, han conformado el cerebro humano como un artefacto dúctil y capaz de superarse y crecer en todas las acepciones del término.







Mi desconocimiento científico, o digamos específico del tema, me hace no alcanzar a imaginar de qué modo ‘piensan’ aquellos que carecen de palabra para poder hacerlo, aquellos que no es que no la pronuncien, sino que no han asumido los rudimentos esenciales de esa herramienta, interiorizando la relación significante/significado de una serie encadenada de sonidos (o incluso de signos solamente, para aquellos no dotados para la emisión de sonidos) que, tomados en su conjunto, aluden a una categoría (comida, mano, piedra…). No soy capaz de deslindar lenguaje de pensamiento y desconozco si alguna vez he sido o soy capaz de pensar algo sin que medie la palabra, como representante de una realidad tangible o intangible,

En cualquier caso, me temo que he empezado esta entrada en un tono algo ampuloso para lo que en realidad va a venir a quedar; que no es la parte científica del lenguaje lo que me impulsó a tomar el ordenador y encadenar esta ristra que estáis leyendo, sino el carácter eufónico de muchos vocablos o la predilección que hacia algunos ellos me mueve, sabiendo o sin saber a veces ni en qué se funda.

Si me paro a pensar por qué algunos de ellos tienen un lugar especial en el sitio en que los almaceno, es posible que la música que destilan sea uno de los motivos (marina, ribera, Burundi, Zimbabwe); pero no siempre. Otros llegaron a destacarse tal vez porque cuando los descubrí (o cuando conocí de verdad su significado) me ayudaran a decir con más economía lo que antes tenía que nombrar con una expresión más larga (alcorque, dintel, alféizar, hastial).

Los hay que se convirtieron en singulares por lo que evocan, en sí mismos (dices ultramarinos y de inmediato aspiras el olor del bacalao en salazón, de los arenques; el aroma del café y el cacao; el de los garbanzos cocidos; la visión multicolor de los sacos con legumbres, frutos secos y cajones que escondían especias o estanterías repletas de conservas… todo llegado en un barco de allende los mares, suponía el observador).

O porque evocan una época y una gente que ya no vive y que los tenía a menudo en la boca (acémila, barbián, celemín, escaño, costal).

Hay otros por fin que ocupan su propio espacio en mi almacén porque lo que contienen parece avenirse de la mejor manera a la sucesión de sonidos que les tocó en suerte (bonhomía, rémora, efímero, drástico), como si fueran parejas hechas el uno para el otro.

Los hay, para no mentir, que se destacan por la manía que se han ganado con causa o sin ella, y que sufren arresto, como tapete o, sobre todo, quizás -con ese- e inclusive.

Manías tenemos todos.

Y aquí creo que termina lo que había pensado compartir con vosotros. Podría haberlo escrito sencillamente en el cajetín de los comentarios, porque un simple comentario es.

Pero puede que escrito arriba lo lea más gente y sirva de punto de partida para que se desencadenen otros que no hubieran surgido de ser una simple réplica a la mía.

zim


PS1: La verdad es que hace algún tiempo que pienso es el único lugar del blog donde puede que tenga algún sentido que escriba -si no es molestia que no sea una reflexión política-. Saludos a todos.

PS2: Hoy, día 23 de noviembre me puse a escribir esta entrada, antes de saber que se celebra el día internacional de la palabra. Supongo que esto es lo que llaman una serendipia (y un añadido, cuando ya estaba escrita).