viernes, 25 de junio de 2021

EL MISTERIO

 Hemos nacido y aquí estamos, sin que sepamos si hemos tenido algo que ver o no.

Podremos siempre agarrarnos a lo físico, a lo metafísico, a lo religioso, a las rendijas o a la puta casualidad, el caso es que aquí estamos y lo que más nos perturba es intentar comprender el motivo de tal cosa.

¿Somos producto del azar?, ¿una broma cósmica?, ¿una irrealidad?, ¿un experimento de los dioses?,  ¿la evolución de un pez que se aburrió de nadar?...en fin.

Tuvimos en el colegio de los curitas un profesor laico que nos daba historia y que tenía unas teorías de la vida alucinantes, estaba obsesionado con la pirámide de Ghiza, nos decía que en su interior aún sin explorar, se encontraban la solución a todos los enigmas de la humanidad. También nos explicaba que esta vida era como un castigo, que algo habíamos hecho muy mal antes y que por eso estábamos aquí….penando… y que al morir y dependiendo de si nos había servido como lección, pasaríamos a una fase superior o tendríamos que repetir curso en este planeta, solía ilustrarlo con la imagen de que vivíamos en alcantarillas y que la muerte nos supondría un asomar la cabeza a la realidad. Le adoraba, por chalao, como decía el Búnbury, “Siempre he sentido una simpatía natural y espontanea hacia las cosas extraordinarias”.

El caso es que aquí estamos, más perdidos y asustados que otra cosa, montándonoslo de puta pena, en pudiendo ponernos todos de acuerdo pa pasar las vacaciones que son al vida al sol y disfrutando como enanos, nos la pasamos puteándonos, matándonos, pasando calamidades, devastando el planeta…..estas cosas tan japi flower y en apariencia fáciles de conseguir, debieran ser el leitmotiv de la humidad……si realmente el planeta da pa que vivamos todos de puta madre….¿qué coño nos pasa?

No me lo pregunto esperando una respuesta política al sinsentido, la política es el mayor de los sinsentidos y lo que nos tiene comiendo mierda desde el principio de los tiempos….¿qué coño nos pasa como especie?....al parecer las hormigas (por decir algo), colaboran todas por el bien de la comunidad……luego ya te explican que si, pero que si una colonia de hormigas se ve amenazada por otra, su principal misión será destruir a la colonia vecina.


¿Tendrá que ser así?, ¿es imposible el acuerdo global?, ¿siempre habrá una puta colonia de hormigas que se tengan que ver en la necesidad de acabar con los vecinos porque consideran que están demasiado cerca??

Somos un misterio, nosotros y la vida en general, intentamos buscar un sentido a la vida y la verdad es que no lo tiene….no se puede racionalizar, personalmente he llegado a la conclusión de que el único factor que rige nuestro destino es el de la suerte…..suerte de haber nacido aquí o allí, suerte de tener buena salud, suerte de poder comer todos los días, suerte de poder quererte…..bueno, que me desvío del tema….

Salud y buena suerte a todos.

Pajarrako

viernes, 18 de junio de 2021

EL ORGULLO

 De todas las emociones o sentimientos humanos, tal vez sea el que menos he frecuentado, cuando era elegido por todas las clases de sexto de EGB para jugar el partido de fin de año con los mayores, no sentía especial orgullo, era el mejor con diferencia y cualquier otra cosa hubiese sido un disparate….en séptimo volvió a suceder lo mismo. Cuando de cuatro mil (por poner una cifra) que nos presentamos a un trabajo en Bilbao, me escogieron a mi….tampoco me supuso un especial orgullo, hubiese sido rarísimo que en un examen de cultura general hubiese aparecido algún otro a mi altura. Cuando enamoraba a la más guapa de la comarca y los de mi equipo de fútbol no podían dejar de frotarse los ojos y envidiar mi suerte….tampoco sentía especial orgullo, todas estas cosas a mi me parecían normales.


Viene todo esto a cuanto de que hoy el pecho me ha explotado de orgullo, incluso se me han caído dos lagrimones, será la lenta pero irreversible retirada de la testosterona.

Esta misiva ha llegado a nuestras manos.

 “Egunon Andrea:

Soy Gemma, amatxu de un niño de 4D primaria. Me gustaría mediante este Mail trasladar mis más sinceras felicitaciones a Gaizka B. Durante todo el curso mi hijo ha estado incentivado, con ganas de aprender y participar en clase. Ha tomado a su tutor como referencia gracias a la motivación que este ha despertado en él. Considero de suma importancia que un niño acuda a clase motivado, cosa que hasta ahora nos estaba costando lograr.

Gaizka ha sido un educador que ha sabido poner en equilibrio la enseñanza y la escucha de las necesidades de los alumnos, consiguiendo al mismo tiempo una implicación que se ha traducido en saber llevar adelante y de manera satisfactoria la clase de nuestro hijo.

Me gustaría poder aprovechar este correo para tomarme la licencia de expresar mi deseo de que se necesitan más “Gaizkas” en la enseñanza. Traslado al colegio mi más sincera enhorabuena por contar con el, por el buen trabajo desarrollado y por ser como es.

Por último, me gustaría que esto fuese trasladado a la dirección y a el especialmente.

Un cordial saludo.


Gaizka es mi hijo….coño!, otros dos lagrimones.

De todas las cosas de la vida, no creo que exista una de la que podamos llegar a sentirnos más orgullosos que de ver que hemos conseguido educar a personas tan fenomenales… y no hablo ya del éxito que puedan llegar a alcanzar sino de saber que has criado a buenas personas, a personas que son queridas, apreciadas y valoradas por los demás, el saber que tu paso por el planeta ha servido por lo menos para dejar un relevo mejor.

Bote de gnutella


Mi mujer, evidentemente, se ha encargado de enviar esta cosa a mi ama que también emocionada me ha llamado para felicitarme…(el orgullo de aguela también debe ser algo emocionante, espero sentirlo algún día) bueno, me ha llamado para comentar también lo de siempre….que menuda suerte que tengo….que como es posible que de semejante macarra (palabras textuales) haya salido esta joya…..quitándome importancia le replico que es todo mérito de la madre.

-“Si, ya” …me responde dejando entrever lo orgullosa que también se siente ella de su macarra.

Felicitaciones a todos aquello de ustedes que hayan tenido la suerte de sentir lo que nosotros hemos sentido hoy…convendrán conmigo que pocas satisfacciones nos puede dar la vida que se comparen a esta.


Un saludo.

Pajarrako

viernes, 11 de junio de 2021

La caja del mundo

 Las tardes de verano de mi infancia en el patio familiar, cuando el calor apretaba, buscábamos modos de entretener las horas. Mi preferencia eran los libros, pero también la caja de postales, mapas y cartas donde se habían ido guardando las enviadas por amigos y familiares en los viajes o en los años de emigración, mi familia ha sido emigrante y viajera desde los primeros años del siglo XX.

La caja de latón había contenido dulce de membrillo, y para nombrarla decíamos “Voy a coger la caja del mundo”. Recuerdo que extendía en una mesa grande aquella cartografía y aquellas imágenes de ciudades, paisajes y monumentos y viajaba mentalmente, colocándolas cada una en el sitio que le correspondía sobre los mapas, visionando a la persona que nos la había enviado y lo que nos relataba en el reverso de la postal o en las hojas manuscritas. Me parecía mágico que una caja de latón tan pequeña contuviera un mundo tan inmenso.

Sirva este recuerdo personal como preámbulo de entrada al tema del eurocentrismo sobre el que quiero esbozar algunas líneas.

El primer error que contenían mis mapas era la posición de las islas Canarias en el mapa de España, que se situaban en un recuadro bajo las islas Baleares, como si pertenecieran al Mediterráneo y estuviesen circundadas por un gran muro. Aún muchos guardamos la foto típica de la escuela ante el mapa de la península ibérica, y allí está el archipiélago canario enmarcado.

Otra deformación cartográfica a la que hemos sido sometidos los escolares de gran parte del mundo ha sido la orientación del globo terráqueo y de los mapas, de modo que el Norte siempre aparece arriba, según los mapas de Mercator del siglo XVI.

No es accidental que los europeos eligieran esa cartografía donde el tamaño de Europa está exagerado, tanto que parece más grande que todo el continente africano, pues se trataba de reseñar la superioridad de una cultura que presenta al Norte como poseedor único de atributos tal que democracia, racionalidad, derechos humanos, modernidad, construyendo el mito de Grecia como ancestro de Occidente y apropiándose de su democracia como paradigmática forma de gobierno del pueblo (democracia que no fue tal pues no participaba de los pocos privilegios de los ciudadanos más que un tercio de la población, siendo excluidas las mujeres, los esclavos y los metecos o extranjeros), dándole a Platón y Aristóteles el título de principio del saber (error etnocéntrico que ignora a Egipto como origen de la filosofía griega) y omite que Europa ocupa una ínfima parte en el planisferio de la tierra y que no fue hasta el siglo XIX cuando comenzó a considerarse a sí misma como centro mundial del desarrollo.


El mismo cristianismo, doctrina de la que presume Occidente haber difundido por todo el mundo, fue una copia de la mitología egipcia y de próximo oriente, transformándola al cabo del tiempo en una religión de muerte y violencia y añadiéndole los rasgos más perturbadores del pensamiento humano: el pecado y la culpa.

Europa presume de centro de la cultura universal pero durante la Edad Media no fue más que una cultura aislada por la gran cultura árabe que se extendía del Atlántico hasta el Índico. Desde el siglo VII los árabes controlaron las principales rutas terrestres de África y Asia, así como las del Mediterráneo y del Océano Índico, Mar Rojo y golfo Pérsico, generando una cultura inmensa que introdujo en los países del Mediterráneo pensamientos orientales (persas, indios, chinos) y valores clásico-helenísticos. Asímismo los árabes aportaron novedosas técnicas de regadío y un floreciente desarrollo artístico y urbanístico, con ciudades como la gran Bagdad en el cruce de las grandes rutas comerciales asiáticas. (La Bagdad que el señor Bush mandó destruir a los bárbaros del siglo XXI, después de 1.600 años de existencia).


La ciudad circular, Bagdad.

Si pensamos en el continente africano, toda su diversidad cultural fue omitida como forma subdesarrollada y primitivamente infantil (así la trataron los saqueadores europeos) enterrando la tradición de la cultura batú, una de las más antiguas del mundo.

El eurocentrismo también ignora el pensamiento, la ciencia y el arte en China, descubridora del papel, la imprenta, el compás, el sismógrafo, el papel moneda, la porcelana, la pólvora, y que durante siglos representó junto a la India el centro del comercio mundial. Poco o nada se ha estudiado en los centros del saber europeos a los viejos maestros Confucio y Lao-Tsé y sus filosofías basadas en la unión con la naturaleza.

Al otro lado del Atlántico ocurrió un hecho singular, que deja a la cultura europea a la altura de los mayores genocidios de la historia y de la ignorancia más supina. Cuando se dice que Colón y sus secuaces pagados por la corona de España “descubrieron” América, se demuestra un irracional etnocentrismo, pues allí vivían personas, nadie las descubrió, ya estaban allí, igual que sus culturas enraizadas en la vida y en la naturaleza




Lo que allí encontraron las bestias de cruz y pólvora pagadas por la corona española, fueron unos grupos humanos avanzados en cuanto a igualdad de la mujer, las mujeres indígenas tenían posiciones de mando, como demostraron encabezando las continuas rebeliones contra los conquistadores. El machismo que hoy existe fue importado de la “universal” Europa. En el relato que hicieron los europeos no hablaron de que muchos pueblos originarios practicaban el divorcio y la homosexualidad era libre (prohibida cuando llegaron las fuerzas inquisitoriales españolas).

Nos hablan de culturas primitivas en otros continentes, de sacrificios humanos y antropofagia, y las contrastan con el “civilizado occidente”, como si la cultura europea no hubiese sido una cultura de sangre hasta el día de hoy, y como si no  hubiesen ofrecido cuerpos humanos a las montañas de plata y oro, para luego llevarse estos elementos a la metrópoli.

Acusan a la izquierda y a los intelectuales que plantean una nueva visión del mundo, de buenismo, de practicar la teoría del buen salvaje. No deja de ser un argumento inverso para seguir perpetuando el eurocentrismo, ya que la decolonialidad no pretende otra cosa sino visibilizar tantos y tantos pueblos con sus modos de vida, sus culturas, su arte, sus construcciones, su filosofía, su pensamiento, que les fueron arrebatados por una cultura de cruz y espada impuesta a base de cañonazos.

La historia de África, de América y de Asia, ha sido distorsionada, interpretada desde una perspectiva europea y construida a base de prejuicios, incluso en países de América Latina y de África se sigue enseñando actualmente idéntica historia impuesta por los europeos. De esta forma, el eurocentrismo ha reducido al resto del mundo obviando la comprensión de la experiencia humana en su conjunto.

Los atributos que se le dan a los indígenas están en orden a convertirlos en fuerza de trabajo explotada. Hasta hoy ha sido así, la actualidad ha cambiado de cara al colonialismo, ahora no son unos conquistadores con armadura, cruz y trabucos sujetos a encomiendas y mitas, sino unas empresas multinacionales que siguen explotando los recursos en nombre de la globalización.

He intentado hacer un recorrido rapidísimo por la historia de las más conocidas culturas, casi como una mirada a mis postales aquellas tardes de verano. Creo que aquella caja me previno del prejuicio de pensar que cualquier parte del mundo fuera menos esencial que otra.

Espero haber suscitado algún hilo de debate al abrir en el recuerdo la caja de membrillo (“la caja del mundo” para mi infancia). Mi intención es compartir con el foro un viaje por los saberes que nos precedieron, por los que nos impusieron y por los que nos ocultaron.


Eirene


viernes, 4 de junio de 2021

SABER COMO SOMOS (o como nos dicen que somos)

 “Si la miseria de los hombres no se debe a la naturaleza, sino a nuestras instituciones, grande es nuestra culpa.” 

Charles Darwin, Voyage of the Beagle 


Ninguna ocupación es más propia del ser humano que el catalogarse a sí mismo y a sus semejantes. Pascal llamó al ser humano “le roseau pensant” –el junco pensante-, e hizo esta definición  de la relación del ser consciente con su entorno: “El hombre no es más que un junco, el más endeble de la naturaleza, pero es un junco pensante. No hace falta que todo el universo se ocupe de aplastarlo. Un vapor, una gota de agua bastan para matarlo. Pero aún cuando el Universo lo estuviese destruyendo, el hombre sería más noble que aquello que le mata; porque él sabe que está muriendo, mientras que el universo no tiene ni idea de la superioridad que tiene sobre él”. Pero ese junco pensante , desde el inicio de su andanza por el planeta Tierra, no se dedicó sólo a explorar su relación con ese entorno natural que le era a la vez hostil y beneficioso, sino en determinar el lugar de cada individuo en la escala jerárquica de la sociedad, de la misma forma que se determinaba el valor de cada elemento material en función a su utilidad para la vida humana. Porque sin una determinación del valor de los individuos, no puede haber jerarquías. El quid de la cuestión radicó desde el principio en quien iba a establecerlas y bajo qué parámetros. 

Una vez dejadas atrás las primitivas estructuras comunales, empezó a ser el excedente de producción y la propiedad del mismo el primer determinante del puesto que ocupaba en la escala social cada individuo. El lema “Tanto tienes, tanto vales”, se convirtió en una especie de valor universal que servía para organizar las sociedades humanas. En la antigua Roma, era imposible aspirar a un cargo de peso dentro de la estructura del estado si no se disponía previamente de un peculio considerable (en realidad, esta práctica se ha perpetuado en las sociedades modernas; son raros los congresistas estadounidenses, sobre todo en el Senado, que no disponen de una buena fortuna ). Sólo así se podía llegar a ser senador o cónsul. Existía la diferencia entre patricios y plebeyos, y aunque estos llegaron a constituir su propia asamblea y elegir sus propios tribunos,  la sociedad romana siguió siendo no sólo profundamente clasista hasta su colapso, sino también esclavista. Unos esclavos que eran reclutados esencialmente entre los pueblos sometidos por el Imperio, que por su misma condición de “bárbaros”, y pertenecientes a pueblos “inferiores” tenían muy pocas posibilidades de escapar a su condición. 

El orden feudal que siguió en Europa a la desaparición de Roma presuponía la existencia de un Dios que había delegado su autoridad en los príncipes de la Iglesia y en la monarquía de derecho divino. Todo ello asentado en una cosmogonía que presuponía que la Tierra era el centro del Universo, y , a su vez, el Hombre el epicentro de toda la Creación. Por su parte, los reyes congregaban a su alrededor a una aristocracia que servía para articular de alguna forma el estado feudal y extraían del campesinado sus diezmos y demás prebendas. Era una sociedad en principio hermética y compacta, en la que también las clases populares estaban estructuradas dentro de gremios, si vivían en los centros urbanos, o bien pertenecían al campesinado. 

Pero a medida que la complejidad de la sociedad aumentaba, también lo hacía la intensidad de sus conflictos. Estos podían ser en apariencia de carácter religioso, como los conflictos entre católicos y protestantes, o claramente de clase,  como en el caso de la rebelión del reverendo Thomas Müntzer –condenado hasta la saciedad por Lutero- ,caudillo revolucionario de los campesinos , organizados bajo la llamada “Liga de los elegidos”, y derrotados a sangre y fuego en la batalla de Frankenhausen (1525). ¿Pero es casualidad que Alemania, el país que sufrió los conflictos sociales más agudos fuera también el escenario de la caza de brujas más sangrienta de la Historia? ¿O se trataba de una represión y de una “recodificación” de las diversas capas de la población en base a otros parámetros e intereses? La autora italiana Silvia Federici sostiene en su libro “Calibán y la bruja” la teoría de que :” La caza de brujas está relacionada con el desarrollo de una nueva división sexual del trabajo que confinó a las mujeres al trabajo reproductivo”, y en concreto con los inicios del capitalismo que requería acabar con el feudalismo y aumentar el mercado de trabajo, eliminando la agricultura de subsistencia y cualquier otra práctica de subsistencia autónoma ligada en ocasiones a tareas agrícolas en terrenos comunales. Federici sostiene que la irrupción del incipiente capitalismo fue “uno de los períodos más sangrientos de la historia de Europa”, al coincidir la caza de brujas , el inicio del comercio de esclavos y la colonización del Nuevo Mundo. Todavía según Federici, los tres procesos estarían relacionados; se trataba de aumentar a cualquier precio la reserva de mano de obra. 

En cualquier caso, se hacía necesario un proceso de categorización de aquellos individuos que , o bien no eran aprovechables para el sistema y por lo tanto debían ser exterminados, como las supuestas brujas,  o bien tenían que ser disciplinados y explotados, como era el caso del comercio de esclavos y de las poblaciones nativas americanas. Los grandes teólogos del protestantismo, como Lutero, Zuinglio o Calvino eran plenamente favorables a la persecución judicial de las brujas e incluso a su exterminio. Aunque las estimaciones varían según las fuentes, se estima que sólo en Alemania fueron quemadas unas 100.000 mujeres bajo la acusación de brujería. Se trataba de aquellas mujeres que no sólo ya no eran apetecibles sexualmente, sino que habían dejado de jugar un papel útil en la sociedad, salvo el de atesorar unos saberes terapéuticos que tardarían siglos en ser reivindicados por la medicina naturista. En cuanto a los esclavos negros, se daba por supuesto que el hombre blanco gozaba del derecho a traficar con ellos y explotarlos para suplir las “deficiencias” de la mano de obra indígena en América. 

Quedaban otras categorizaciones por hacer; la de los locos y la de los delincuentes. Eran los cabos sueltos que quedaban por atar en unas sociedades que aspiraban a un orden jerárquico perfecto, y al fin esos cabos se ataron aunque los grilletes tardasen siglos en forjarse por completo. Poco a poco, tanto los manicomios como las prisiones se fueron institucionalizando y perfeccionando en su mecanismo. Como el pensar en una idea como la injusticia social era inaceptable, en sociedades como la Inglaterra de finales del siglo XVIII y principios del XIX se podía ejecutar a un niño por un delito menor como el hurto o en la Francia de la restauración monárquica –Victor Hugo lo cuenta en “Los Miserables”- , una persona podía ir a parar a presidio durante años por robar comida. El inicio del siglo XIX fue la época de la concepción  del sistema carcelario tal y como lo conocemos hoy en día. Más avanzado el siglo, aparecieron figuras como la de Cesare Lombroso. Si la craneometría había “demostrado” que los negros y los indios eran especies separadas e inferiores, y, por lo tanto, aptas para su explotación, Lombroso fue unos cuantos pasos más allá: con su teoría del “uomo delinquente” y al inventar la disciplina de la antropología criminal, trató de fijar para siempre las tipologías humanas de los delincuentes. Según él, los criminales eran tipos atávicos desde el punto de vista de la evolución que perduran entre nosotros. Armado con este arsenal ideológico, llegó a determinar incluso el tipo de pies que, según él, debían tener las prostitutas: “Mis observaciones muestran admirablemente que la morfología de la prostituta es aún más anormal que la del criminal, sobre todo por las anomalías atávicas, puesto que el pie prensil constituye un atavismo”. De esta forma, la sociedad capitalista quedaba alejada y al abrigo de cualquier posible crítica a su funcionamiento y estructuras. Ni la pobreza ni las circunstancias sociales del individuo podían jugar papel alguno en las conductas delictivas; se nacía delincuente, y se moría delincuente. 

La falsa medida del hombre


Un proceder semejante se aplicó a las personas que padecían trastornos mentales hasta muy avanzado el siglo XX. De hecho, incluso hasta nuestros días. Como explicó el psiquiatra Ronald D. Laing –en realidad, uno de los iniciadores de la antipsiquiatría, aunque él rechazara ese título-, le estaba prohibido al personal médico de las instituciones psiquiátricas a mediados del siglo XX hablar siquiera con sus pacientes, ya que la ideología imperante daba por hecho que hablar con una persona con un diagnóstico era algo así como echarle leña o gasolina al fuego, y , por lo tanto, había que confiarlo todo a métodos como el electroshock, la contención mecánica o la medicación a mansalva. Tampoco aquí las situaciones de trauma social que atraviesan millones de personas en las sociedades capitalistas modernas tendrían mucho que ver con el padecimiento mental, sino que obedecerían a meras características innatas del individuo, no a una especie de síndrome post-traumático social. Por supuesto que las más interesadas en que perviva esta manera de contemplar la psiquiatría son las grandes compañías farmacéuticas, muy atentas a cualquier oportunidad de psiquiatrizar y medicar a mayores sectores de la sociedad con los consiguientes beneficios para ellas. Basta con pensar en la reciente “epidemia” de hiperactivismo que asola a nuestra población infantil.  Todo esta seudociencia ha ido acompañada de la célebre sociobiología y su primo hermano, el darwinismo social, que, al estilo de un moderno Pangloss como el del “Cándido” de Voltaire, pretenden demostrar que vivimos en el mejor de los mundos –capitalistas- posibles. 

Y es de esta forma como los juncos pensantes con una cierta influencia dentro de sus respectivas sociedades han ido catalogando y mediatizando a sus congéneres. A través del arma de la estigmatización, ya sea contra los individuos o contra grupos sociales e incluso razas enteras. Toda una panoplia de herramientas de la marginación a disposición de las clases dirigentes que se han sucedido en la Historia. 


Bibliografía: 

-Calibán y la bruja, de Silvia Federici (Ed. Traficantes de sueños)

-Vigilar y castigar , de Michel Foucault (Ed. Siglo XXI)

-La falsa medida del hombre , de Stephen Jay Gould (Ed. Orbis)

-Wikipedia: 

 https://es.wikipedia.org/wiki/Pena_capital_en_el_Reino_Unido

https://es.wikipedia.org/wiki/Caza_de_brujas


Veletri