martes, 4 de septiembre de 2018

¡¡EUREKA!! LOS CACIQUES Y DELINCUENTES ESTÁN DE SUERTE.


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Decir que España es un país de pillos y de piratas, no tiene nada de novedad.
Lo fue en el pasado más oscuro y patético. Mientras unos pocos eran privilegiados, otros muchos eran exterminados o sencillamente disponían de poco o de casi nada.
Una vez superada aquella etapa cruda y larga, las cosas siguen igual. Hay unos pocos privilegiados, que encima esquilman, roban, estafan, engañan y timan, y encima de todo eso, quedan impunes después de sus tropelías. Y unos cuantos más, un número importante, tienen poco o casi nada.

¿En qué cambió entonces este país, después de haber pasado por una transición en la que se recoge la igualdad, los derechos y la justicia, mediante un Constitución que durante el régimen anterior no existía? En síntesis, nada cambió, las cosas siguen igual y parece que no será fácil revertir esa conducta.

España es un país en el que si se eliminara el saqueo como forma de gobernar, sería ingobernable. Aquí no se sabe, y casi no se puede, gobernar sin llenarse los bolsillos.
Ya sea por iniciativa propia, ya sea porque alguien, o algunos, obligan a ello, lo cierto es que si no es con esa condición, la gobernanza es imposible. Miremos sino las puertas giratorias, los favoritismos, los enchufes y los privilegios de aquellos que saben, quieren y además se ofrecen, a sostener a este sistema corrupto.

España es un país en el que, si se eliminara la mentira como forma de vida, esta sería imposible. No se sabría vivir si no es con mentiras. Estamos permanentemente sostenidos sobre una gran mentira. ¿O es esta la que nos sostiene? No sé cuál es la razón ni cuál el origen de todo esto. Lo que sí sé, es que si esa base mentirosa se desmoronara por alguna razón, este país caería de igual forma y poco menos que se iría al garete.

España sostiene la mayor parte del tejido empresarial, sobre la estafa, el trile, el toco mocho o la estafa directa y sin tapujos. Si se eliminara eso, España se arruinaría. Sencillamente.
No hay más que ver que los productos no se corresponden con la publicidad que nos cuentan. No hay más que ver a la clase política. Esta gana solo con mentiras, y aquel que diga verdades, pierde. Y esas verdades pueden ser del tamaño de moles y ser a la vez demoledoras, pero lo que la gente de este país necesita, e incluso diría que demanda, son mentiras de dimensiones aún mayores. Y esas sí que se las tragan.

Si tenemos claro lo que ahora mismo sucede, podremos entender y comprender que las cosas no cambiaron de forma y manera importantes, en cuanto a igualdad o justicia. La precariedad permanece y no tiene apariencia de hacer relevo con la justicia y el derecho. La esclavitud es una manera de trabajar y de contratar. Que la riqueza está en manos de unos pocos ya nadie lo puede negar, y tampoco es posible eludir la realidad de que, los que menos tenían, ahora tienen menos.
Miremos hacia un lado concreto en cuanto a la práctica de la mentira.

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN. En general, mienten, sobre todo aquellos de mayor audiencia. Tergiversan, que es otra manera de mentir, manipulan, lo que favorece enormemente el que se cuelen mentiras, y censura, que es la forma de mentir más cruel y más soez que pueda existir. Y hay que tener en cuenta una cuestión importante, ya que sean públicos, o privados, a ambos los sostenemos nosotros, bien sea a base de impuestos, ya sea a base de consumo. ¿Y no somos más exigentes con ellos?

Miremos ahora hacia el otro lado: LAS PROMESAS ELECTORALES. Sí, ya sé, es cansino, pero, ¿qué otra cosa se puede hacer si no es denunciar semejante insulto a la inteligencia, semejante aberración, semejante abuso y semejante indecencia?

En resumidas cuentas, se puede decir que España es un polvorín a punto de estallar. Estamos encima de un arsenal que a poco que se active por la fuerza de alguna naturaleza que se revele, nos enviará a todos al mismísimo infierno. Y todos habremos tenido parte de culpa en todo esto. Unos por apoyar, que serían los que más, a este sistema. Otros por su permisividad, y muchos más por no haber hecho nada, o muy poco, para denunciar y para alertar de la peligrosa mina que estamos alimentando.

Sostener todo esto, principalmente la economía, sobre los pilares endebles de la falsedad y la mentira, no es una buena noticia para los que pretendan albergar esperanzas de un futuro digno o mejor que es que tenemos delante de nuestras narices. Es preciso construir un país con bases sólidas que ofrezcan por un lado la cruda realidad, y que a continuación se comience a construir poco a poco una sociedad más sostenible en el tiempo, que se aparte y rechace todo aquello que se consigue usando la mentira y obedeciendo a la informalidad y a la permanente indecencia.

Cambiar los conceptos por los que este país se mueve, es más urgente hoy que ayer. Desde la forma de hacer política, hasta la manera de conseguir llegar a hacer política, sería importante a tener en cuenta de cara a tener más placidez en conjunto. La forma de consumir y la forma de conseguir que consumamos, también precisa de ciertos retoques y rectificaciones. Por supuesto que la propia sociedad en su conjunto, o al menos en una gran mayoría, precisa de algunos pulidos, de algunas correcciones. Es necesario, por urgente, recomponer, reestructurar, restaurar y corregir, tanto a nivel social como a nivel político, empresarial, judicial o de diversos colectivos de también diversos ámbitos. En definitiva, que lo que se debe hacer, no es más que ordenar a este país, para que los delincuentes y los indecentes, no tengan cabida o recorrido. Si se consigue eso, el resto viene añadido en el lote. O sea, justicia, libertad, derechos, Democracia,........¡en fin, todo aquello que creo que hemos dejado un poco de lado en los últimos años!
A ver si un día de estos podemos decir aquello de,

EUREKA, ESPAÑA ES, POR FÍN, DIFERENTE.


Tititokokoki