miércoles, 11 de abril de 2018

LOS HOMBRES LIBRES


Por adelanto va que, cuando me expreso en el término “hombres libres”, pretendo agrupar a los seres humanos. No se trata de ninguna forma de expresarse machista. Nada más lejos de mi intención. Es una manera de simplificar lo que pretendo explicar.

¿Qué es para ti un hombre libre? ¿Aquel que puede ir a donde quiera, hacer lo que quiera y vivir como quiera?

 Está bien, quizá no te equivoques al enfocar el concepto de “hombres libres” en esa magnitud y esa dimensión. Pero el concepto de “hombres libres” que hoy quiero tocar, va más allá, tiene otras vertientes y otras variantes. El concepto “hombres libres”, deseo llevarlo a términos que a día de hoy están muy alejados de las entendederas de muchos y de muchas. El concepto “hombres libres” se ha desnortado tanto que ha llegado a desaparecer de las espectativas y de las aspiraciones de muchas personas de este país. Incluso del planeta en su totalidad, salvo raras pero gratificantes excepciones. Excepciones entre las que no está España, evidentemente.

En mi opinión, los “hombres libres” son aquellos que disfrutan de la vida sin preocupaciones, efectivamente libres. Y una de esas preocupaciones, ¿sabéis cuál es? 
En mi opinión, es aquella situación en la que las personas de un país se siente libres porque no tienen que preocuparse de sus políticos, de lo que hacen o de lo que deciden. 

El concepto “hombres libres” lo entiendo desde la perspectiva de aquellas personas que sabe que sus derechos están siendo preservados. Aquellas personas que saben que no van a ser atacados en sus derechos porque saben de antemano que los políticos no se los van a arrebatar. Ese si que es un “hombre libre”, una persona libre. Puede ir a trabajar relajado, tranquilo. Puede vivir su vida sin preocupaciones, sin sobresaltos ni alteraciones en su rutina diaria, en su forma de vida familiar, en su relación con los demás ciudadanos.

Y alguien podrá decir que cuando un político toma una decisión, siempre habrá alguien que se sienta perjudicado. Pues bien, desde esa perspectiva, también caben los argumentos a favor de los “hombres libres”, pues cuando un político toma una decisión, desde su postura de preservar los derechos de las personas, tan solo perjudicará a aquellos que desean que otros no sean “hombres libres” para que ellos, los que protestan por las decisiones que no les gustan, puedan hacer algo en contra de los “hombres libres”, por ejemplo, la esclavitud, la precariedad, la miseria o las desigualdades. Son los buitres de los “hombres libres”, son las alimañas de los “hombres libres”.

Pero fíjate bien en la paradoja. Cuando en un Estado se promueve la libertad de “los hombres libres”, desde una política igualitaria, justa y equitativa, con la preservación de los derechos, la igualdad en la justicia, o el reparto justo de la riqueza, lo que produce, lo que provoca, es que todos los “hombres sean libres”, pues permite que a aquellos a los que no les gustan las decisiones que se toman para favorecer a los “hombres libres”, el que también tengan la libertad de expresar sus creencias y sus querencias. Y de ahí se puede extraer una lectura más, pues se identifica claramente a aquellos que nos desean que los “hombres sean libres” porque prefieren otro estado de cosas en la que no existan los “hombres libres”, para que ellos, los que protestan porque los políticos preservan los derechos de los “hombres libres”, puedan hacer lo que se les ponga en los cojones enriqueciéndose gracias a que no existan “hombres libres”.

¿De verdad creéis que, en efecto, de facto, somos “hombres libres”?

Una persona jamás será libre si tiene encima el yugo de la mentira, si se deja llevar por la mentira, o si consiente ser gobernado con la mentira. Jamás.

Tititokokoki