lunes, 12 de febrero de 2018

SIGAMOS HABLANDO POR HABLAR

¿De qué se puede hablar en este país? Planteo la pregunta de otro modo. ¿De qué se debe hablar en este país? Y a ambas cuestiones se les puede añadir el “no”, es decir, de qué no se puede hablar en este país, y de qué no se debe hablar.

Ambas preguntas tienen su enjundia. Tanto sea con el NO en medio como si es sin el NO.
Y hay varias razones para no responder a ambas preguntas. La Ley Mordaza, es una. La Iglesia Católica, otra. También nos podemos encontrar con un Juez, un Fiscal, un Ministro, e incluso nos podemos topar con algún tiquismiquis de los cojones, que entienda que lo que has dicho, puede ser constitutivo de un delito que, si no estaba tipificado, ahora sí lo estará.

Cualquier cosa nos puede pasar, a poco que le toquemos los huevos a alguien, y este se ponga a buscar argumentos para su defensa. Y si esos argumentos gustan a los medios de comunicación., mañana por la mañana, puede ser que tu genial idea de hablar de tal o cual asunto, sea viral, y esté recorriendo las redes en un sin parar, todos los días, y a todas horas, sobre todo cuando hay algo más importante que tapar.

Catalunya, Venezuela, Quer, las Hermandades, la última frase de Rajoy, dicha esta adrede para surtir el efecto que se busca, o la última genialidad de algún Ministro, de un periodista, o de alguien conocido por haber hecho el gilipollas en algún momento de su vida.

Sin embargo sí que hay asuntos que deberían estar en el candelero todos los días y a todas horas, pero curiosamente, son los asuntos que menos se tratan a diario en los medios, en la política, o en la barra del bar de la esquina. ¿Acaso hemos asumido que es esa la única realidad y que ya no vale la pena hablar de esos asuntos? Si es así, estamos gravemente enfermos.

Las desigualdades in crescendo, la violencia de género o la otra violencia del fútbol. Los parados sin prestaciones, los parados desahuciados de por vida para ejercer lo laboral, las mentiras con que nos gobiernan, o las gilipolleces, y las hijoputeces con que nos mangonean.

Sanidad. Educación, Dependencia, Pensiones, Servicios Sociales, la precariedad laboral, los contratos basura, los sueldos que son míseros sueldos, o la esclavitud como modo de vida moderna que, a poco que siga prodigándose, acabará por convertirse en arte contemporáneo, sin parangón en la historia del arte. La Reforma Laboral, otra. Asunto este que estaba en la agenda del PSOE y de Ciudadanos, para su abolición y que a día de hoy está sin tocar. Y sin mirar.

La rancia y caduca Constitución, sobre todo en aquellas reformas que ya claman su regeneración y su revisión para adaptarlas a las necesidades actuales. Por ejemplo, la Ley Electoral, la Deuda, el asunto de las Comunidades Autónomas, o los derechos inalienables que en ella se contemplan, pero que no se cumplen, como por ejemplo, el derecho a la vivienda, a una vida digna, al trabajo, o al Salario Mínimo. La Igualdad de Género en toda su extensión, otra.

Por último, sacar a colación el tema de las promesas electorales, el otro espinoso asunto de las mentiras políticas. ¿Por qué no se toman medidas, desde el punto de vista Constitucional, para penalizar el que un candidato prometa lo que después no cumplirá, o que mientras gobierna lo haga con mentiras?

Hablemos, pero no lo hagamos por hablar. Hablemos de lo que les duele, y verás cómo les duele.

¡Malditos sean!

ADENDA: ¿Pueden los políticos llegar a incumplir el Pacto de Toledo, en relación a las pensiones, y acabar con ellas, desobedeciendo el mandato de la Solidaridad Intergeneracional? Yo creo que sí, y además apuesto a que lo harán. Avisados estamos, desde luego. Rajoy, dixit.

Tititokokoki