sábado, 9 de septiembre de 2017

¿ORGULLO? ¿SATISFACCIÓN?

En el supuesto caso de que Rajoy consiga tumbar el Procéss, me pregunto qué sentirá.

¿Sentirá orgullo por la labor cumplida a costa de una Democracia?

¿Se sentirá satisfecho por no haber dejado que la Democracia se manifestara?

¿Qué pensará cuando se dé cuenta de que ha impedido que el pueblo hablara?

¿Tendrá algún instante de remordimiento, o sencillamente se sentará a festejar su triunfo sobre la Democracia, con un vino y un puro?

Las Democracias del mundo deben de estar alucinando en colores con España. “¿Qué régimen hay en España? ¿Democracia? jajajajaja, no me lo creo", serán las frases más socorridas en aquellos países en los que la Democracia no tiene tinte español, sino que tiene esencia, tiene virtud y goza de salud.

Dejar que el pueblo exprese su opinión es la más básica y elemental parte de una Democracia que se precie de serlo. España no está en esa senda, por lo que también tengo alguna duda sobre lo que sentirá Rajoy cuando se siente a descansar de su atentado, de su patada, de su golpe en la entrepierna de la Democracia.

Sentirá que cumplió con su obligación, sentirá que cumplió con la ley, pero no se planteará en ningún momento si esa aplicación salvaje es propia de una Democracia, ni se planteará en ningún momento si esas leyes son democráticas o si esas leyes son rancias y nada adecuadas a los tiempos, las necesidades o la idiosincrasia de este país.

Rajoy solo sentirá la satisfacción de haberse llevado la razón por la fuerza, y eso tampoco es Democracia. Y eso sin contar con que use la fuerza, porque para entonces ya podremos certificar el nulo talante democrático de Rajoy y de su Gobierno, además de darle el título a nuestra falsa y caduca Democracia. No estamos en Democracia, y los hechos que lleva a cabo Rajoy, el Gobierno de España, sus más firmes aliados (Ciudadanos y PSOE), lo confirman. Conformarse con las actuales leyes, sin hacer nada por cambiarlas, no es Democracia, ya que esas leyes están obsoletas y anticuadas. Por otro lado, está el diálogo, otro de los pilares más fundamentales de una Democracia, y a eso Rajoy se negó en todo momento.

¿Qué sentirá Rajoy, su Gobierno, sus aliados (Ciudadanos y PSOE) después de haber atropellado a la Democracia? Pena, siento pena.

¿O es que son los catalanes los verdaderos culpables por querer que la gente se exprese, haciendo así uso y valor a una Democracia?


¡Malditos sean!

Tititokokoki