sábado, 20 de agosto de 2016

DEL EMÉRITO PARTIDO EMERGENTE (SUBYACENTE ) NARANJA Y OTROS RELATOS DE LA ERA POP.

Llamar era pop a la vivida entre las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado es un exceso, si lo comparamos con hoy (por aquellos años, nadie cazaba pokemon con smartphones ni, muchísimo menos, se calzaba condones de colores y diversos sabores). 
Andy Warhol, a la fecha de hoy, resultaría casi un neoclásico.

Si hay algo que identifique lo pop es lo ciudadano (en el sentido naranja del término). 

Ese buen rollito que lo mismo te da, que te da lo mismo, pactar con los ricos que con los pobres. El objetivo es pactar de colores, de colores son todas las flores en la primavera...

A mí lo de partido bisagra siempre me ha sonado mal. La bisagra es un conjunto de chapitas y tornillos que hace que las puertas se cierren y abran a voluntad del usuario (customer, para entendernos en la aldea global). 
Y no, un partido que puede equilibrar la balanza del poder en un sentido u otro no es una bisagra; en términos castizos, es un arrimao.

Y el partido de Albert Rivera es un arrimao pop. Cosa que liga espléndidamente con la salsa neoliberal, dando poesía a la banca, resplandor a la miseria y policromía pastelera a la democracia.

El caso es que, partiendo de ser un contrapeso al independentismo en Catalunya, Ciudadanos se ha revelado como el ketchup subyacente al propio sistema oligárquico (o plutocrático, que no sé yo) derivado de los Pactos de la Moncloa, la hamburguesa con cebollinos elaborada en la plancha de la emergente-subyacente economía comunitaria europea, al amor del fuego de la CIA y entre dos panes globalizadores-expropiadores.

Así las cosas, Ciudadanos logró una acuerdo cerrado con el PSOE, que fracasó en lo tocante a llevar a Pedro Sánchez a la Moncloa, pero que triunfó a la hora de expulsar a Podemos del tablero político, en términos de gobierno. 

Siguiendo la misma estrategia de hacer que hace para procurar un gobierno al país sin hacer nada, pacta con el PP un acuerdo cerrado al que, en esta ocasión invita a su antiguo socio (el PSOE) para, a su vez, apartarlo de toda opción para formar gobierno,

El partido de Albert Rivera trata al resto de los partidos como Guillermina Motta a los hombres: 

“Yo es que en amores soy muy ligera, trato a los hombres como si fueran ropa interior”. 

Por consiguiente, que diría el otrora dirigente del PSOE y hoy paradigma del neoliberalismo, la pregunta es: 

“¿Pedro Sánchez se va a ofrecer a Albert Rivera como ropa interior?”.

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