viernes, 9 de julio de 2021

LOS ÁNGELES DEL INFIERNO

 Tras sufrir una insuficiencia respiratoria grave y haber llamado al SUMMA 112. Los sanitarios del SUMMA hicieron un magnifico trabajo hasta que me recuperaron y me condujeron en la ambulancia al servicio de urgencias de la Paz. Allí me hicieron una extracción para una gasometría arterial que consiste en una extracción de sangre arterial de la muñeca que puede resultar bastante dolorosa pero que gracias a la habilidad de la enfermera me resultó prácticamente indolora. Después me acoplaron a una máquina que introduciéndome aire a presión en los pulmones me ayudó a poder respirar con relativa normalidad dadas las circunstancias. Rodeado de sanitarios en todo momento y tras un tiempo indeterminado con respiración forzada me hicieron una PCR (la única que se me ha hecho en toda la pandemia). Entonces me comunicaron que hasta conocer el resultado sería llevado a la zona COVID. Debido a que había pasado casi un mes de la segunda dosis de la vacuna fui muy tranquilo y más me tranquilicé cuando vi que era el único paciente en la sala.



Una vez que salió el resultado negativo de la PCR fui llevado a un nuevo servicio creado a partir de la necesidad producida por la pandemia de COVID, la UCIR (Unidad de cuidados intensivos respiratorios). Allí llegué con la máquina de ventilación forzada a la que estuve conectado toda la noche. Estaba en una sala dividida en dos partes, yo estaba en la primera cama junto a la entrada y al fondo, junto a la ventana había un hombre inmóvil tumbado boca arriba en silencio, supe que se llamaba Ángel. En la sala había otro hombre al que no podía ver pero sí oír, éste estaba bastante activo y era muy protestón.

A la mañana siguiente me quitaron la ventilación forzada y me empezaron a suministrar oxígeno mediante unas gafas nasales. Entonces empecé darme cuenta de donde estaba metido, las otras dos personas que estaban en la sala venían de haber pasado una larga temporada en la UCI a causa de la COVID, no me atreví a preguntar cuanto tiempo habían pasado  en la UCI. El estado de Ángel era lamentable, un hombre de 74 años, 1,90 de altura que no podía hablar, ni levantar los brazos, ni comer por si mismo y a penas podía tragar las papillas que le daban. Durante una cura olvidaron echar la cortina y lo que vi fue espeluznante, el hombre no tenía culo, en su lugar había una enorme llaga que no puedo ni quiero describir, solo lo vi durante la fracción de segundo que tardé en darme la vuelta para no verlo. Tampoco tenía talones. A parte de eso los dos compañeros de sala tenían que llevar pañales.

Me volvieron a hacer otra gasometría arterial y esa noche me volvieron a colocar la máscara de respiración forzada para combatir la acidosis respiratoria debido a la cantidad de CO2 que tenía en sangre.

Al día siguiente vinieron los fisios a tratar a los compañeros, empezaron haciendo ejercicios con Ángel para ayudarle para que pudiera empezar a hablar y en esto le preguntaron por su trabajo y dijo que era ganadero en Ciudad Real, le preguntaron por el tipo de ganado y dijo que criaba vacas, desde ese momento Ángel para mi se convirtió en "el vaquero". Poca rehabilitación podían hacer con él debido a su gran tamaño y sus enormes llagas, pero le sentaban en el sillón para que pudiera descansar de tanta cama.

Me hicieron otra gasometría y viendo mi mejoría pude dormir ya sin la máquina que me metía aire a presión en los pulmones.

Al día siguiente llegó otro paciente con una traqueotomía, su ánimo era como una montaña rusa, quería estar bien pero debió de haberlo pasado muy mal y debía tener bastante dolor.

Yo era el único que podía levantarse de la cama, comparado con los otros era muy afortunado.

Al día siguiente me dijeron que me pasaban a planta, cuando me sacaban me despedí de los compañeros y de Ángel me despedí con un "a mejorarse, vaquero", me pareció percibir en su cara como una ligera intención de sonreír...

Me pasaron a planta, un lugar mucho más amable pero ahí no acabó todo, si por una cosa o por otra desde que no bebo cerveza meo bastante poco, pero dejé de mear prácticamente del todo y tuvieron que meterme una sonda para poder vaciar la vejiga.

Ya poco más hay que contar de mi paso por el infierno, un infierno lleno de ángeles de colores blancos, verdes, amarillos fosforito junto un color parecido al vino tinto de los ambulancieros  y otra veces envueltos en batas verdes o moradas. Ángeles que hacen de conductores de ambulancia, limpiadoras, celadores, enfermeras, fisioterapeutas, médicos... Muchos de ellos con indignos contratos basura y que dan todo por nada, pululan por el infierno sin dar una sola muestra de desaliento aliviando el dolor de otros mientras tratan de ocultar o a lo mejor olvidar su propio dolor.

En el hospital pensaba terminar dedicando unas palabras a quienes son partidarios de que haya quien se haga millonario a costa de la labor de los ángeles deshumanizando la sanidad, la educación y los servicios públicos que todos necesitamos, no solo hay ángeles en el infierno... Pero me voy a cortar, no por miedo a que algún censor pretenda banearme, de todas formas todos conocéis el "cariño" que proceso a semejantes elementos y me parece que es más elegante así.

Mi hermano murió entre los ángeles hace un par de años tras dos transplantes de pulmón fallidos.

A mi me han mandado a casa con un aparato de oxígeno, una botella de oxígeno por si se va la luz, un tubo metido por el tubillo (el de mear) conectado a una bolsa de plástico y una proposición de estudio para un posible trasplante de pulmón.

Y un par de cosas más el de la foto del perfil fui yo con 20 años. (os pongo la foto aunque solo sea para presumir de pasado)

En un par de días me voy a ejercer de veraneante, tengo un proyecto para este verano (voy a montar una guitarra eléctrica) también hay mucho que leer y me toca ponerme fuerte para lo que venga en el futuro. Este año me llevaré el portátil, pero tampoco estoy para haceros mucho caso...




Para todos los ángeles especialmente para Matinada que ha cuidado a muchos y para Ximena que también ha cuidado a muchos y también a mi.


Wendix