lunes, 22 de enero de 2018

DÍ LO QUE HACES, Y HAZ LO QUE DICES



Es el principio de calidad. Se usa en la empresa, principalmente, a través de sistemas de implementación de parámetros de calidad en la gestión, tanto a nivel comercial, como logístico, gerencial, publicitarios, en márketing, o de empleados, entre otros aspectos de la empresa.

Pues bien, ¿sería prudente, necesario o útil, el hecho de realizar el mismo nivel de exigencia en la política? Yo creo que sí, y además de prudente, útil o necesario, sería en estos momentos, urgente. Es necesario que en la gestión de la política sea exigible que existan niveles de calidad contrastables para conseguir que la política sea algo más serio de lo que es ahora mismo. Que sea algo garantista, que tenga contenidos y que ofrezca confianza y tranquilidad a la hora de ir a votar, así como incentivo a la hora de que la gente participe más motivada a la hora de acudir a urnas y a la hora de colaborar a que todo sea más fácil, transparente, efectivo y de garantías democráticas.



Exigir calidad en la política, debería ser algo que partiera de la voluntad popular, de la ciudadanía. Considero que deberíamos ser más exigentes con nuestros políticos, y exigirles que sean más serios y responsables, así como que cumplan con el papel para el que en un principio están destinados, que no es otra cosa que el servicio a las personas, al pueblo.



Consentir, dar por válido, asumir, que los políticos hagan y digan mentiras, deberíamos desterrarlo, y para ello, no solo está nuestra exigencia hacia el respeto que nos merecemos, sino que también está en ser más contundentes a la hora de desechar a todo aquel que se prodigue en promesas o en grandilocuencias, con el único ánimo de ganarse la voluntad popular para poder alcanzar el poder con suma facilidad, para a continuación hacer todo lo contrario e incumplir sus promesas electorales. Para conseguir eso, nada mejor que utilizar unos filtros que no son otros que la calidad en la formación y promoción de los políticos que regirán los destinos de nuestro país.
Pero los diferentes índices de calidad, no sólo están es su elección, sino que también habría que aplicarlo a la gestión, y cuando el político, o los políticos, no tienen un comportamiento acorde a determinados y concretos parámetros de calidad, se debe exigir su inmediata dimisión. Es más, creo que deberíamos alcanzar un nivel de calidad de cota total, y cuando un político, o un Gobierno, no cumplen, deberían ser ellos, de motu proprio, los que presentarían su inmediata dimisión.
Sé que en las circunstancias actuales esto suena a ciencia ficción, pero si sabemos poner los pies en el suelo, lo que menciono, en cuanto a la exigencia de sistemas de calidad en la política, es lo más esencial, es lo mínimo que se debe hacer y es, además, urgente, sobre todo porque en la actual gestión política que estamos padeciendo, no parece que haya otra opción que la tragedia, tanto a nivel social como empresarial o político. La cota tan alta de mediocridad, y principalmente del saqueo, que ha alcanzado la clase política, ante la enorme facilidad con que alcanzan el poder, y la otra monumental facilidad con que gobiernan, incumpliendo todas y cada una de sus promesas electorales, nos está llevando a situaciones que no serán nada halagüeñas para nuestra tranquilidad y nuestras ansias por vivir en paz y en democracia.
Así que, señores políticos, hágannos un favor. DIGÁN QUÉ VAN A HACER, Y HÁGANLO.
Solo la calidad y la exigencia en sistemas de calidad, nos traerá Democracia, Justicia, Libertad, Derechos y Riqueza justamente repartida. Lo contrario, será la hecatombe, la desgracia, la tragedia y el infierno a todos los niveles.
Podríamos decir que queremos política de calidad, y calidad en la política.



Tititokokoki