viernes, 10 de diciembre de 2021

CIENCIA Y METAFISICA: ¿DOS VIAS DE APROXIMACIÓN A LA REALIDAD?

 A efectos de la presente entrada, voy a englobar como “científico” todo lo que describe realidades verificables, medibles o comprensibles según métodos racionales admitidos por la comunidad de académicos e investigadores. Dentro del término “metafísica” incluiré todo lo referente a lo religioso, lo espiritual y lo místico.


En estos tiempos de racionalismo y secularización parece vergonzante hablar de “conocimiento interno”, o de “experiencias interiores” ya que, por ser subjetivas en principio, sólo pueden ser reconocidas y comunicadas entre sujetos de la misma experiencia, pareciendo ajenas al resto. En consecuencia, la mayoría de las veces todo este campo de conocimiento interno (que parte de dentro) ha sido tradicionalmente relegado como irracional, mágico u oscurantista. Hoy día se hace imprescindible, no obstante, la unificación de estos dos campos de experiencia humana, ya que el racionalismo desnudo y el cientifismo de los datos y de los hechos siguen sin ofrecernos una explicación global del Cosmos y de la Vida y, en definitiva de nuestras propias vidas.


Desde hace siglos se ha fragmentado el conocimiento y la ciencia, al separar el conocedor de lo conocido, el sujeto del objeto, el experimentador de lo experimentado. Muchos científicos reconocen hoy día la imposibilidad de una absoluta objetividad científica, puesto que el observador influye en lo observado (Werner Heinserberg) y el mundo “de fuera” no es sino una creación del mundo “de dentro” (Frithof Capra).


Con gran humildad, Max Planck reconocía ya en 1930 que los medios de investigación del físico no le enseñaban nada sobre el mundo real, a pesar de constituir el conocimiento de éste su objetivo e ideal. Posteriormente, científicos como David Bohm, Neils Bohr, John Wheeler y el ya citado Fritjof Capra, entre otros, no bastándoles con la mera toma de conciencia de los límites de los postulados físicos admitidos hasta la actualidad, han emprendido estudios interdisciplinares, abriendo el campo a una “expresión científica” de la unidad entre el conocimiento científico y el conocimiento interno, entre los grandes principios de la Física moderna y las aportaciones hechas por las llamadas tradiciones espirituales.


Igualmente, en el área de la Psicología, fundamentalmente transpersonal, Richard Bucke, Abraham Maslow, Stalinaf Grof, Ken Wilber, Charles Tart y France Vaughan, entre otros, han hecho aportaciones fundamentales en el campo de la investigación de la conciencia, partiendo, en la mayoría de los casos, de experiencias o investigaciones personales. Uno de sus méritos fundamentales es el de haber ampliado la Psicología, desde el terreno de las “tradicionales” patologías psíquicas, al de la autorrealización y trascendencia. Han empezado a poner palabras “científicas” a los llamados estados ampliados, o modificados de conciencia, a las experiencias de supuesto carácter místico y las revelaciones de los grandes clásicos espirituales, que habían quedado tradicionalmente relegados como textos puramente literarios.


Es así como cada vez mayor número de personas que experimentan lo que Abraham Maslow ha denominado experiencia-núcleo o trascendental, han podido comenzar a conceptualizar sus respectivas experiencias, al tiempo que muchos profesionales de la Psicología han comenzado a abrirse a otros enfoques, hasta el punto que se haya podido afirmar la casi identidad de objetivo entre la curación psíquica y las vías de conocimiento interno.


Y es aquí donde quizá haya que distinguir entre religión, espiritualidad y mística. El fenómeno religioso, como todos/as sabemos, es un fenómeno humano vinculado a un sistema de creencias, ritos y normas morales. Como tal, puede ser considerado un fenómeno cultural vinculado a la creación, cohesión y mantenimiento de las civilizaciones que se han ido sucediendo a lo largo de la historia de la humanidad. Se podría convenir con ello en que es “espiritual” todo movimiento que parte del interior hacia el exterior, que está inspirado por el amor incondicional, que tiene una visión global y que sirve el bien de la totalidad mayor a nivel local. En este sentido lo “espiritual” estaría vinculado a un sentimiento que trasciende las necesidades materiales más básicas. En el campo de lo místico sólo incluiríamos la experiencia interna directa: la presunta aprehensión de lo real sin que haya mediación ninguna entre el experimentador y lo experimentado.


Llegados a este punto toda transmisión de la experiencia por medio de las palabras no es la experiencia misma. Es aquí donde las palabras, dentro de su contexto subjetivo, se vuelven poéticas y, como tales, puramente simbólicas, como diría un tal Maestro Eckhart: “El ojo en que veo a dios, es el mismo ojo en el que dios me ve. Mi ojo y el ojo de dios son un sólo y mismo ojo, una sola y misma visión, un sólo y mismo conocimiento, un sólo y mismo amor”… Con la misma dificultad de transmisión se han encontrado místicos cristianos como Teresa de Ávila y Juan de la Cruz, o sufís como Rumi, Djami, Indries Shah, o el indú-islámico Kabir. Sus escritos poéticos son sólo evocación y pálido reflejo de la supuesta realidad experimentada.





Esta experiencia interna ha sido llamada según las diferentes tradiciones, dioses, transcendencia, el ser, la iluminación, el estado búdico, satori, nirnava, conciencia crística, el fanâ, la revelación, el yo superior, la supraconciencia, el samadhi, etc… A la luz de la historia, de la reciente aproximación entre oriente y occidente y de la multiplicación de experiencias internas de muchas personas, me atrevería a firmar que hoy día el “conocimiento interno” y la “experiencia mística” no son sino un potencial común a cualquier ser humano al margen de su universo de creencias personales. El campo de lo “metafísico” ha dejado de ser patrimonio exclusivo de teólogos, sacerdotes, monjes, gurús, yoguis, ascetas e iniciados esotéricos. El problema que plantea esta “democratización de lo trascendente” es el de la verificación de su autenticidad o inautenticidad y la integración de su profundidad. El científico, como profesional de la Ciencia, formula teorías e hipótesis y, hasta cierto punto, es controlado por la comunidad de científicos. Pero, ¿cómo se reconoce a un “profesional de la espiritualidad” y cómo puede ser controlada su autenticidad y profundidad? No basta con que tenga seguidores, ya que debe ponerse en duda su eventual objetividad legitimadora. Es aquí donde cada persona no puede sino remitirse a la subjetividad de su propia experiencia interna, corroborándola con las de otras personas y grupos que le sirvan de espejo.


Ken Wilber, tras referirse a Marx, Freud y Habermas, elogiando su aportación fundamental emancipadora en los campos de la crítica económica-histórica, sexual-emocional y de la acción comunicativa, respectivamente, se lamenta de que todavía no se ha hecho un análisis que estudie “las opresiones de la espiritualidad, la represión de la trascendencia, la política del Tao y la negación del Ser por parte de los seres”. Pero parece que su llamada ha tenido eco y quizás, vayan apareciendo trabajos unificadores desde las diferentes disciplinas, como así es observable desde hace tiempo, que al criticar los postulados mismos en que se basa tanto la Ciencia como la Espiritualidad conocida, en su amplitud de manifestaciones, vayan eliminando los obstáculos para una comprensión más global, auténtica e integral de lo real.


Flan Sinnata





viernes, 3 de diciembre de 2021

MULTICULTURALIDAD

 “No hace mucho tiempo, la tierra estaba poblada por dos mil millones de habitantes: quinientos millones de hombres y mil quinientos millones de indígenas. Los primeros disponían del Verbo, los otros lo tomaban prestado (…). En las colonias, la verdad aparecía desnuda; las metrópolis la preferían vestida; era necesario que los indígenas la amaran (…). La élite europea se dedicó a fabricar una élite indígena”.  

 

Sartre dice esto a propósito de la colonización de Argelia por Francia (y del mundo por la cultura europea), en el prólogo del libro de Franz Fanon “Los condenados de la tierra “. Pero la colonización no es un fenómeno exclusivamente occidental sino mundial y ancestral, porque desde la noche de los tiempos el Mono Sapiens siente curiosidad por conocer, explorar nuevos territorios y conquistarlos (¡qué HDP y cabrón que es!). Y a partir de estos territorios forma jerarquías, poderes, países, estados e imperios. Y eso trae como consecuencia la coexistencia entre culturas colonizadoras y nativas, con la consiguiente multiculturalidad. 

 

Estas afirmaciones serían un poco fatalistas e irían en la línea de la visión racional de la Historia de Hegel, en la que la razón rige el mundo y la Historia Universal transcurre racionalmente: el hombre es un ser pensante y por eso, más que Historia, lo que hace es Filosofía de la Historia al contemplarla filosóficamente. Así, siguiendo el procedimiento científico hegeliano, la supuesta libertad humana sería fatalismo y la multiculturalidad sería un destino ineludible. Este fatalismo también iría en línea con la visión determinista del materialismo histórico al hablar del inevitable advenimiento de la sociedad comunista como consecuencia de las contradicciones del capitalismo (aunque esto parece que está tardando, mecachis).

 

Dejándonos de zarandajas fatalistas y deterministas sobre el “final de la Historia” de Hegel y Marx (Fukuyama es un pringao que les copió la idea), hablar de multiculturalidad es hablar de colonialismo e imperialismo. Pero estos conceptos son distintos y provocan distintas actitudes. Por ejemplo, el colonialismo es un concepto chungo y lleno de carga peyorativa, porque implica imperialismo, opresión y conquista. Pero en cambio la multiculturalidad es un concepto molón y “modelno” a tope porque indica diversidad, progreso, tolerancia, diálogo de civilizaciones (¿o era alianza?), avance económico y social, apertura de mente y mil cosas más. Todas positivas, claro. Y aquel que tenga una opinión distinta es un troglodita, además de supremacista, racista y xenófobo. Vale. Pero ¿es esto así? 

 

La respuesta a esta pregunta está en los distintos puntos de vista según las ideologías políticas. Por ejemplo, desde el análisis marxista tradicional, la multiculturalidad no sería tan importante como la desaparición de la división social entre burguesía y proletariado, entre clases explotadoras y explotadas. Y por eso el internacionalismo marxista obrero terminaría con los problemas de la agrupación de los seres humanos en etnias, pueblos, naciones y países, que serían procesos impersonales que no controlan y que, para más inri, son constructos y relatos artificiales impuestos por las clases dominantes a lo largo de los siglos. La posición en el sistema de producción social y la relación con los medios de producción serían más importantes que las distintas culturas. Por eso la izquierda es más globalista y multicultural que la izquierda.  

 

En una línea parecida a la marxista estarían los autores de la teoría decolonial, que hablan de la retórica y falsa multiculturalidad de Occidente como reflejo de la opresión y destrucción de culturas colonizadas por él. Así, Houria Bouteldja habla de la impostada multiculturalidad de un Occidente colonial, capitalista, imperialista y eurocéntrico que comete epistemicidios culturales y destruye cosmogonías. Y Enrique Dussel, que hace un pensamiento crítico transmoderno, critica la modernidad occidental que impide el desarrollo de otras culturas y habla de la necesidad de liberarse de esa “monoculturalidad occidental hegemónica”. 

 

Ante esta tensión irresoluble entre la pulsión identitaria de Occidente y la pulsión multicultural de las culturas colonizadas, los conservadores y tradicionalistas afirman que la multiculturalidad podría ser una amenaza a las identidades de las naciones y países, porque causaría una disminución de la cohesión social y la dilución de su identidad. Y ésa es una de las razones del auge de los movimientos reaccionarios e identitarios en Europa y USA (y en otros países). Estos movimientos reivindicarían las raíces culturales históricas y sociales, lo cual chocaría frontalmente con la multiculturalidad. Y por eso la derecha es menos multicultural y menos globalista que la izquierda (Hungría y Polonia se habrían pasado de frenada). 

 

Entre estas dos posturas, aparentemente irreconciliables, habría otras más posibilistas y pragmáticas. Y aquí me viene a la memoria el krausismo español, cuya influencia modernizadora en la España del XIX se tradujo en la Institución Libre de Enseñanza (Julián Sanz del Río y Francisco Giner de los Ríos). La filosofía del derecho krausista apuesta no tanto por la europeización, como por la universalización y humanización de la filosofía del derecho tradicional. De este modo el proyecto de Europa no sería necesariamente occidental e imperialista, sino progresista, tolerante, armónico con otras culturas, no paternalista y conciliador. 





 ¿Hay culturas más multiculturales que otras a lo largo de la Historia? Pues a según y depende, unas más y otras menos. En el Imperio Persa había mucha tolerancia con las distintas etnias y culturas bajo su poder, pero Alejandro Magno acabó con su multiculturalidad (Alejandro, otro cabrón imperialista). El Imperio Romano fue multicultural “de aquella manera” con los distintos pueblos colonizados y su multiculturalidad seguía el lema “si vis pacem, para bellum”. Por eso acabó regulín regulera (Julio César fue poco multicultural con Vercingetorix). El Islam no fue especialmente multicultural, se extendió a sangre y fuego, no con flores y besos, y cobraba la yizia, un impuesto especial a los no musulmanes. El Imperio azteca era poco multicultural con los Totonacas y Tlaxcaltecaspueblos avasallados y sojuzgados por los mexicas. Por eso estos pueblos oprimidos se aliaron con Hernán Cortés (este cabrón de Cortés no sé si era multicultural, pero diplomático y maquiavélico, un rato). Poco multiculturales fueron los descendientes de los colonizadores british del Mayflower con los indios, a los que, además de apiolarlos, les dejaron clarito que su destino era quedarse en las reservas con sus casinos y sus performances para turistas (los cuatro que quedaron vivos y alcoholizados). Y ya en pleno colonialismo europeo, los imperios europeos fueron poco multiculturales. El rey belga Leopoldo II no se anduvo con miramientos en el Congo, como tampoco lo hicieron los ingleses en la india con los hindúes o en Australia con los aborígenes. Ni los franceses con sus colonias de la actual Francofonía. Por no hablar del imperialismo soviético, que sería superado y mejorado por el actual imperialismo de USA (con permiso de China, claro).  Pero no todo es imperialismo chungo:  Nueva Zelanda es el ejemplo perfecto de la fusión y convivencia entre la cultura maorí y la occidental. Y en Singapur conviven culturas asiáticas y europeas. 

 

 ¿Y cómo andamos hoy de multiculturalidad en el planeta? ¿hay un límite o porcentaje máximo de personas de distintas culturas a partir del cual la estructura y tejido social se resiente? ¿son todas las sociedades igual de multiculturales? Pues también a según y depende. Occidente se ve moralmente obligado a ser multicultural por su reciente pasado colonial: sería una especie de deuda histórica con sus pueblos colonizados y reconocimiento de su culpabilidad. Esta multiculturalidad occidental supone la coexistencia de distintas culturas, pero coexistir no es convivir y es frecuente que las distintas culturas no cohabiten, sino que lleven vidas paralelas y separadas, influyendo poco unas sobre otras sin ser permeables a las demás. Por eso en Europa hay zonas “no go” o guetos donde se agrupan personas no muy multiculturales que digamos y con pocas ganas de integración. Aunque este dato es discutido por la izquierda, que dice que esto no es verdad sino alarmismo, posverdad y fake de la ultraderecha. 

 

China no parece muy multicultural con los uigures, tibetanos y hongkoneses (estos cabrones no quieren ser comunistas, mecachis).  Y Taiwán está calentando, no vaya a ser que el slogan “"un país, dos sistemas" de Deng Xiaoping se lo expliquen según les meten algún portaviones en Taipéi (mientras tanto, los chinorris explican al mundo su imperialismo económico). Otra afirmación discutible, claro, y algunos foreros dirán que esto es fake también. 

 

¿Es el Islam multicultural con Occidente? Bueno, Líbano podría ser un ejemplo de multiculturalidad…cuando no están a hostias entre ellos. Hamás, Hezbollah y los talibanes son poco multiculturales y los pirados fundamentalistas de Al Qaeda, ISIS y Al Shabaab necesitarían un curso acelerado de multiculturalidad (amén de las teocracias islámicas como Arabia Saudita, Irán, etc.). En cambio, el Islam en Indonesia es multicultural con otras religiones. 

 

Aunque Samuel Huntington hablaba del choque de civilizaciones, lo que hay es un choque de estadios evolutivos o fases históricas de todas las civilizaciones: la mágico-mítica, la filosófica y la técnico-científica (como decía Augusto Comte). Cada cultura está en su fase histórica y por eso hay un choque cultural entre el Islam (fase mítica y religiosa) y Occidente (fase técnico-científica) y no hay choque cultural entre Japón o Corea del sur y Occidente (ambos en fase técnica científica). 

 

Sea como sea, la multiculturalidad ha llegado aquí para quedarse. Y hay que vivir con ella (o a pesar de ella). Las espadas siguen en alto y hay controversia entre partidarios y detractores. Al final la multiculturalidad es consecuencia de nuestra historia. Y la historia no se reescribe. Eso sería hacer un Ministerio de la Verdad de George Orwell cuando decía que “quien controla el pasado y la historia, controla el presente y el futuro”. Y controla la verdad, o sea, el relato: el relato de la multiculturalidad en este caso. Y la verdad es que las posibilidades son infinitas y no hay fin de la historia ni fatalismo ni determinismo histórico. El futuro está abierto y se llama Mono Sapiens Multicultural. Como cantaba Ana Belén "ven, contamíname y mézclate conmigo".





viernes, 26 de noviembre de 2021

LA IRREVERENCIA (O de como el prognatismo influye en nuestras vidas)

Realmente lo que yo quería era hablar de fútbol o en su defecto de la terrible atracción que
sienten algunos humanos hacia los chicles de fresa.
Expuestas las bases de la reflexión, vayamos al asunto…es un hecho irrebatible que cuanto
más verdes las siegan menos tiempo esperan a hacerlo…ay la paciencia!

-“Pa ciencia la suya Don Santiago!”, le gritaron unos estudiantes a Ramón y Cajal un día que
paseaba por los jardines de la Universidad Central en Madrid recordando aquellos años en
Cuba…..entre las fiebres palúdicas y la jodida tuberculosis el bueno de Don Santiago
aparentaba aquellos días 50 años más de los que tenía.

Aparentar…las apariencias, ¿qué somos realmente sino lo que aparentamos?, podremos decir
constantemente que somos emprendedores y activos, pero si te la pasas bostezando, lo que
aparentas es un gañán, que es lo que eres en realidad, lo que aparentas.
Volviendo al tema de la entrada, puedo decir alto y claro que me declaro admirador
incondicional de los escanciadores de sidra, qué arte señores, esa puntería, ese pulso, ese no
mirar, ese rematar con garbo el giro final de muñeca, varias tardes pasé en la Catedral de
Murcia admirando a estos grandes profesionales…..a propósito del sitio, me viene a la
memoria el Cardenal Belluga, qué gran hombre!...gracias a el, tenemos a la luminosa Valencia
como capital de la Comunidad…..no te jode que el tonto de Felipe V se emperró en trasladar la
capitalidad del Reino de Valencia desde Valencia a Orihuela… Y MIS COJONES 33!! Le dijo el
cardenal con voz profunda y sin bajarse del caballo….y claro, el monarca hubo de recular.

Recular, dícese de aquello que no está ni bien ni mal, que es corrientucho…aunque tal vez me
esté confundiendo con otro término parecido…no importa, en cualquier caso lo importante es
no desviarse del tema.


Lo que quería dejar patente con esta reflexión es la escasa concordancia que se da entre el
sujeto y el predicado en el idioma letón, ¿se han dado ustedes cuenta?....vaya pregunta!, pues
claro que si…al final todos acabamos llegando a la misma reflexión...lo mismo que me decía mi
madre mientras me cambiaba los pañales….”Pero hijo, qué vas a esperar de una lengua
flexiva!”.

No puedo yo acabar esta brillante exposición sin tener un recuerdo cariñoso hacia los
jugadores amateurs de ping-pong, el esfuerzo y dedicación del que hacen gala a diario debiera
servirnos a los demás como ejemplo de superación y entrega.

Que me dice mi agente editorial que no estaría de más que hiciese alguna referencia a la
actualidad, mas que nada para que quedase claro que el estar al cabo de la calle no está reñido
con la erudición….erudito, todavía me emociono cuando al pasear en estas otoñales tarde de
domingo bajo los chopos de la Alameda las muchachas me lo dicen, algunas de viva voz y
otras, más prudentes, me lo susurran….¿Y por qué no le dedica algo de su tiempo a la
astrofísica?, me planteó hace unos días la señora que asa las castañas junto a la farmacia de

Don Julián….”Verá usted, realmente es un tema que me la suda” tuve a bien
responderla…”Siendo así, no se hable más”, me replicó….pero seguimos hablando, como unas
dos horas, pero de temas de mucha más enjundia claro….hasta que llegamos a Aristófanes, la
muy ignorante no tuvo reparos en defender a semejante majadero, llegó incluso la señora
castañera a mostrar su total coincidencia con aquello de denostar la retórica!!!, argumentando
letra por letra su misma reflexión…”

-"Un orador entrenado en la nueva retórica puede utilizar su talento para engañar al jurado y
desconcertar a sus oponentes con tanta profundidad que el juicio pierde toda apariencia de
imparcialidad".

“Y MIS KOJONES 33!”… La respondí utilizando la cita del Cardenal Belluga….una de las cosas
que peor llevo es el desprecio a la retórica….después di media vuelta haciendo un teatral pero
efectivo gesto de indignación con la capa, arremolinándola artísticamente y embozado
desanduve lo andado…..hube de volverlo a desandar pues de la indignación marché de allí sin
pagar las castañas…..


Se me quedaba en el tintero un sentido homenaje a los entomólogos, qué poco se valora la
labor de estas personas, un sueño incumplido es el de trotar alegre por la campiña con un
Salakot, pantalones cortos caqui con medias blancas de media caña blandiendo esa gran red
delicadamente pero con firmeza…chas, chas, chas….hasta poder decir que al fin conseguí
capturar al menos un ejemplar de cada una de las más de un millón de especies descritas…
Esperando sepan perdonar este derroche de actualidad política, otro día hablaremos sobre
banalidades, deseo que sirva pa que alguno más se anime a iluminarnos con escritos de
parecido nivel académico.



Pajarrako