sábado, 20 de abril de 2019

MANIPULACIÓN CONSUMISTA



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La publicidad nos intenta manipular para que consumamos lo que no necesitamos.

Es verdad. Pero que nadie se haga ilusiones por la revelación: no soy ningún genio por decirlo. Eso mismo lo dicen cientos de libros, miles de artículos, docenas de documentales, películas, series como Mad Men... y modestos foros como éste; lo dice el sesudo experto en psicología de masas y antropología social, y lo decía hace ya décadas el viejecillo de aldea aislada, sentado delante de un añejo telefunken que ríe con su boca desdentada: ¡cómo te intentan comer el coco estos de los anuncios, je, je!

Pocas cosas en el mundo congregan tanto consenso, como que existe una conspiración secreta consistente en trepanar nuestros cerebros para controlarlos. Suponiendo que esto sea verdad, lo sabemos o al menos lo sospechamos, o sea que para empezar no tiene nada de secreta. Y para continuar, si lo sabemos, podemos combatirlo y elegir. Esta es la clave y no otra: capacidad de elección. No consumas lo que no necesitas, si no quieres, y consume aunque no lo necesites, si quieres. Es así de sencillo. Pero hay que buscar algo detrás, una especie de subterfugio moral, porque uno mismo no puede ser culpable de las cosas malas que luego lo mortifican, no el único y completo culpable.

Por lo tanto, si la publicidad consumista es un intento de manipular para que caigamos en la red del consumo desmedido, que sí que lo es, en lo único que tiene éxito es en poner al descubierto nuestra tendencia a endilgar responsabilidades que son producto de la voluntad individual, de pura y desnuda acción volitiva, en procesos o entes impersonales. Y qué cosa más impersonal existe que la "sociedad" ¡La culpa es de la sociedad! cuantas veces habremos escuchado esto.

O mejor: la culpa es de ellos ¿Ellos, quien narices son ellos? Como no, los malvados poderosos y ricos que controlan las riendas de lo material y por extensión pretenden el control de lo mental para alimentar sin fin esa acumulación material. "Ellos" que nos manipulan a "nosotros", que nos teledirigen a dónde quieren sin darnos cuenta... a pesar del abrumador consenso mundial sobre que "nosotros" nos damos cuenta de que no nos damos cuenta. Pasmosa la contradicción, si no fuera porque está tan enrraizada que a quien se mira con extrañeza es al que la pone de relieve, y no al que se contradice.

¿Y por qué medios físicos, sensoriales, nos teledirigen, si en definitiva convivimos a diario con el bombardeo publicitario como se convive con los insectos voladores a los que apartas de un manotazo, y no por ello los insectos determinan nuestra vida?

Al parecer, "ellos" nos ponen una pistola invisible en la cabeza de "nosotros" en el acto de entrar en un centro comercial y adquirir el último modelo de IPhone. La pistola es lo suficientemente sutil en su invisibilidad para que no nos cause un estrés durante la compra  -todo lo contrario: la mayoría experimenta placer al observar la tarjeta de crédito pasando por el dispositivo de pago-  pero lo suficientemente contundente como para que no podamos resistirnos al efecto de la amenaza que su existencia plantea.... ni Freud sería capaz de analizar tal caso masivo de consciencia dentro de la inconsciencia. O de inconscencia dentro de la consciencia, vaya usted a saber.

¿Y "nosotros"? ¿quien diantres somos "nosotros"? Pues... empezando por uno mismo, todo el mundo que ese uno mismo quiera incluir, también el viejecillo pegado a su Telefunken, por qué no.


Mickdos

miércoles, 10 de abril de 2019

La España Vacía/vaciada



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Todo tema tiene título.

Un título es el mejor resumen de un tema, su síntesis. Reconozco, de entrada, que este título lo he plagiado. Voy a procurar, como compensación, a partir de aquí, personalizar el desarrollo, la hipótesis y la tesis. Anuncio así, que nadie espere nada interesante. Que todo será subjetivo, parcial, imperfecto y hasta erróneo. Que los diversos puntos de vista, surgidos de los avispados opinantes, pudieran enderezar algo este entuerto, y que, si las opiniones discurrieren por caminos ignotos, como es al uso, tampoco pasa nada.

Decir España vacía es un corolario o perogrullada, un oximorón o contraste, algo que “tokiski” conoce y algo tan sangrante que hasta los políticos (en periodo electoral) lo tratan. Menos mal que no cumplen, pues lo terminarían de joder. Todos, como todo.

El término “España vaciada” es un hallazgo, la descripción teórica de los inútiles, que encuentran culpables antes de poner soluciones sobre la mesa. Pero una genialidad, porque han dado en el clavo, consciente o inconscientemente. Es un diseño, como trataré de concluir.

Acostumbramos a introducir con un preámbulo, más o menos literario, como aval argumentativo, nuestros mensajes o posts: Nadie, Mickdos … arrancando incluso desde la noche de los tiempos. No me resisto a imitarlos, por la solvencia que los acredita.

Por tratarse de un tema demográfico, hemos de suponer que superada la revolución Neolítica, tan socorrida para este tipo de relatos, el flamante homo sapiens, se fue especializando en la vida en sociedad, fundo las ciudades milenarias en los fértiles zonas bajas de los grandes ríos. Desarrolló así una cultura de producción de alimentos paralelamente al descubrimiento y elaboración de todas las ciencias, leyendas y mitos. Descubrió la técnica, perfeccionó las armas, disfrutó del arte, en definitiva, entró en el progreso, sano y sostenible. Se inició también en el progreso insano y depredador.

No siempre las ciudades perduraron. A lo largo y ancho del mundo encontramos ruinas, ciudades que fueron abandonadas, por cambios de vida, por pestes, por razones climáticas, por guerras y en algunos casos no se han podido determinar las causas de tal tragedia.

Sobre la despoblación en España hay mucha información escrita, enlaces para aburrir en internet, PDFs, tesis , publicaciones de todo rigor y extensión.  Voy solo a perfilar unos simples y breves datos para dar paso, primero a mi opinión al respecto y, ya luego, al veredicto docto de los lectores.

En España la población ha aumentado en los últimos cincuenta años. Han crecido considerablemente algunas ciudades, Madrid, Barcelona, Málaga, Valladolid (por poner un raro ejemplo en Castilla-León) y han disminuido, a veces en proporciones alarmantes, otras. 14 provincias se encuentran afectadas por la despoblación, en estado crítico algunas, a la cabeza de las cuales estarían Soria y Zamora.

El 80% de la población vive en el 15% del territorio. Un 80% de los municipios son desierto demográfico, un páramo humano. De los 8. 124 pueblos de España cerca de tres mil han entrado en zona de peligro de desaparición sino han desaparecido ya.

En los pueblos no se escuchan los griteríos alegres de los niños, se escucha el silencio triste de los ancianos. Los pueblos huelen a muerto. Se llevan con ellos una cultura rural de subsistencia, sostenible, respetuosa con el planeta. Irrecuperable. Nada apetecible, pero valiosa. Hemos dejado de ser autosuficientes para pasar a ser dependientes. Del Homo útil al Homo inútil.

Sabemos por la historia que nos invadieron los Árabes y que estuvieron con nosotros desde el comienzo del siglo VIII hasta finales del XV. Como resultado de la ocupación el territorio se despoblaron amplias zonas. Con la Reconquista se repobló. Los trabajadores nunca fueron dueños de la tierra sino sufridores de sus trabajos y paganos de diezmos y contribuciones. El beneficio lo han llevado siempre los de siempre. Antes la Iglesia, la realeza y la nobleza y ahora los gobiernos que nos explotan como si fuéramos su granja. Aquel diseño de hace casi mil años hace hoy día aguas por todos los lados.

Y es que la última plaga, peor que las narradas en la Biblia, se llama capitalismo. Salvaje, si se prefiere, porque en su evolución, ha terminado siendo criminal. Acabará destruyendo la vida humana y degradando el planeta. La justicia y la igualdad las ha prostituido ya, amén de instituir la pobreza de muchos como rehén y aval para la opulencia de unos cuantos.

 No se ha descubierto todavía la vacuna o el tratamiento de semejante monstruo mortífero. Puede que no haya futuro. Nos ha traído un mundo al revés. Ahora los obreros votan a v0x y los intelectuales siguen citando a Marx, envejecido y obsoleto. Los políticos no tienen el poder, son los comerciales de los votos, los comisionistas del atontamiento general. Sólo los depredadores económicos manejan los hilos de las marionetas.

Todo ha ocurrido en los últimos 70- 50 años. Hemos pasado de una economía, una tecnología y una organización cuasi medieval a una aceleración vertiginosa de los adelantos y las técnicas ( mejoras envidiables, pero de adaptación traumática y resultados penosos) En toda la península interior había unas técnicas de explotación y utensilios muy similares, muy rudimentarios. 

La explosión demográfica de la postguerra, la dureza de la vida rural y la industralización de las zonas pobladas produjo una brutal emigración interior. Como consecuencia aparece la imposibilidad del mantenimiento de los servicios, que a su vez provoca más emigración, más envejecimiento  y  más disminución de los nacimientos.

Y aquí entra el capital y el diseño político en el juego. Las explotaciones familiares fueron obligadas a modernizarse para ser más rentables al sector industrial. Hasta la desaparición de todas las que no se mecanizaron o no pudieron organizarse humanamente. Aun hoy, aquella generación de explotaciones más modernas están amenazadas de desaparición a causa del diseño del sector industrial, el capital manda y el dinero no tiene patria, en complicidad con el apoyo político 
(los chupatintas del dinero) está dando lugar a una auténtica restructuración territorial con el despojo de las tierras abandonadas que nadie trabaja ni puede heredar, el cambio de titularidad o gestión a manos de multinacionales de la producción, la creación de macrogranjas e industrias transformadoras en las mismas manos, dueños de los alimentos, de los fertilizantes, de las semillas y de control total de la nueva clase de desheredados y expulsados del sistema. Cantera del nuevo esclavismo.


Proust

jueves, 4 de abril de 2019

ELOGIO DE LA AUSTERIDAD


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Esto no tiene nada que ver con el Austericidio de Rajoy, con recortar los recursos de la sociedad para dárselos a los bancos y favorecer a las grandes fortunas y especuladores.

La primera vez que oí esa palabra fue en mi adolescencia, cuando aprendí la ley scout, cuyo 8º artículo se formulaba “el scout es austero, trabajador y cuidadoso de los bienes”.
Lo mejor de esa ley es que está formulada no con prohibiciones sino en positivo, y el hecho de cumplirla me hizo más libre y más feliz. Descubrí que hacían falta muchas menos cosas para vivir,
y que algunas que uno daba por obvias no eran tan asequibles cuando uno está en plena naturaleza:
de nada servía un billete de mil pesetas cuando se me había olvidado llenar la cantimplora y atravesábamos los campos yermos de Soria bajo el sol estival (con Machado en el corazón).

El mejor saco de dormir del compañero, relleno de plumas de ganso (el saco y también su cabeza de pijo), era inútil si no habías retirado cada piedra bajo la tienda. Y cómo agradecimos que en un refugio alguien dejara un paquete de arroz y una lata de foie gras que nos calmó el hambre: nos supo a gloria esa noche. Pero dejo las batallitas del abuelo Cebolleta y voy al presente.

Esta sociedad está construida sobre el consumismo, es lo que hace que se mueva el dinero, lo que marca la producción de bienes (la mayoría con obsolescencia programada) y genera la contaminación que puede hacernos desaparecer, o al menos enfermar gravemente. El capitalismo nos niega nuestra dignidad de ciudadanos y nos define como consumidores y productores de bienes, en colaboración cada vez más estrecha con las máquinas y robots.

Pero ese planteamiento es desmontable y tiene fecha de caducidad porque el límite de lo que la Tierra puede aguantar está cercano: el aire, los mares y los campos no aguantan tanta producción de basura y nuestra vida se va degradando a la vez que la Naturaleza a la que pertenecemos.
Nuestros padres vivieron otro mundo, y su vida fue más auténtica que la vida virtual que nos va ofreciendo el Gran Hermano de Orwell en una Matrix a la que la mayoría se somete como borregos.

¿No es suicida, por ejemplo, que los padres acepten que sus hijos jueguen al Fornite? Una página web (casualmente, con mi nick traducido al inglés) afirma con cinismo:
“Common Sense recomienda Fortnite para adolescentes de 13 años en adelante, principalmente por el chat abierto y la violencia, pero cada niño y familia es diferente, y tú sabes mejor que nadie para qué tipo de contenido está preparado tu hijo”

Eso hace que los padres (tan expertos ellos en educación, pedagogía y psicología) dejen que sus retoños de ocho y diez años gasten horas diarias en un juego tóxico que consiste en asesinar a todos los demás, humillar a los vencidos y cuyas mejores armas se pueden adquirir pagando dinero real:

“El pase de batalla es un objeto premium, y cuesta 950 paVos. Puedes comprar un pack de 1.000 paVos por unos 10 euros, o conseguir paVos in-game realizando distintas actividades”. 

Así la empresa desarrolladora del juego, “Epic Games podría haberse embolsado más de tres mil millones de dólares solo en 2018”.
www.20minutos.es/videojuegos/noticia/fortnite-epic-3-millones-dolares-2018-3528515/0/

Tal dato, que supera el PIB conjunto de los 9 países más pobres del mundo, se logra a que tiene 200 millones de usuarios. Cada cual tome nota.

Vuelvo a la sabiduría de nuestros padres:

“Pobre pero honrado”, “Prefiero una sardina debajo de un puente, a no dormir con la conciencia tranquila”, “No es más rico el que más  tiene sino el que menos desea”. 

Refleja la dignidad pura: una pobreza al estilo de Francisco de Asís, que nada tiene que ver con la miseria moral, con la envidia, con la impotencia. Es una actitud ante la vida de saber que está en manos de uno el saber vivir con lo necesario, el apreciar lo que nos rodea aunque no sea de nuestra propiedad, el reconocer la evidencia de tantos imbéciles que han acabado siendo los más ricos del cementerio después de haber depredado sin medida cuanto pudieron, generando sufrimiento por donde pasaban. ¿Quieren ejemplos?:

El Botín que se libró de la cárcel porque alguien amigo dejó prescribir su causa judicial; el Blesa de Caja Madrid que hundió nuestra mejor caja de ahorros; el recientísimo Álvarez Conde, que prostituyó la URJC hasta hundir el exiguo prestigio de la universidad fundada por el PP…

¿Por qué va a ser risible la “solución habitacional” que la ministra Trujillo proponía en 2012?:

alquilar 30 metros cuadrados para una persona o una pareja bien avenida, ahora que vuelve la burbuja y en Madrid se paga entre 3000 y 6000 euros el metro habitable. ¿Hay que seguir el ejemplo del Macho Alfa, e irse a una urbanización con una casa de 268 metros cuadrados, a casi una hora del puesto de trabajo?

¿Por qué perdemos el culo por los platos de diseño que nos ofrece Master Chef y los gurús de la Nueva cocina, mientras atiborramos a nuestros hijos con comida basura? Con las legumbres diarias y el ejercicio habitual que quemaba el colesterol, muchos de nuestros padres casi alcanzan el siglo, como olivos centenarios. Mientras nuestra sociedad está con un 20% de obesidad, sobrepeso, diabetes y colesterol, fruto de la mala alimentación y el sedentarismo.

¿Por qué decir que el acceso a la cultura es caro, cuando las bibliotecas públicas prestan libros, CDs y DVDs, cuando una entrada de teatro cuesta lo mismo que una cena mediocre, cuando muchos museos son gratuitos unas horas a la semana, cuando las galerías de arte están abiertas a cualquiera, cuando las conferencias son abiertas?

Pero parece que, para muchísima gente, las series de moda son el agujero negro de su tiempo, que acaban quitándoles hasta horas de  saludable descanso. Y bien que pagan la suscripción mensual, sin reparar en gastos.

El mayor tesoro de mi padre es una biblioteca que no alcanzará los mil volúmenes, pero que cada libro ha sido leído con interés, con deseo de aprender algo nuevo, significativo para la vida o para entender algún aspecto de nuestro mundo: la historia, la Naturaleza o la condición humana. Son miles de horas de sabiduría, de reflexión, de argumentos sobre los que conversar. Un paraíso comparado con el ruido mediático y de las redes sociales.

Esto es lo que yo considero “Civilización”. No me sirve el Progreso hacia ninguna parte.


Sentido Común