lunes, 31 de octubre de 2016

DE LA SESIÓN DE INVESTIDURA

Clamé al cielo, y no me oyó. Más, si sus puertas me cierra, de mis pasos en la Tierra, responda el cielo, no yo. Esto puede llegar a pensar el soberano pueblo de perseverar en su actitud sorda los dirigentes del PP y PSOE.

La sesión de investidura de Mariano Rajoy tuvo dos escenarios. Uno y principal, intramuros del Palacio de la Carrera de San Jerónimo. Otro y más informal, en los aledaños del primero. El clamor del pueblo (o de una de sus partes) contra lo que en el Congreso de los Diputados se estaba consumando (la alianza entre un partido dirigido por una gestora sorda a los mensajes de su militancia y otro, enfangado hasta los tuétanos en las sentinas de la corrupción) no obtuvo de sus destinatarios otra cosa más que el reproche. Únicamente los diputados de Unidos Podemos salieron a la calle a saludar a los manifestantes, quienes les recibieron con vítores y aplausos, circunstancia que ha llevado a numerosos comentaristas y políticos conservadores (y no tan conservadores) a atribuir el liderazgo de la manifestación a los diputados de Unidos Podemos.

Dentro del hemiciclo, la presidenta del Congreso también desoyó la solicitud de réplica de Pablo Iglesias; solicitud perfectamente fundada, ya que el portavoz del PP acababa de injuriar a Podemos, al acusarle de haber sido financiado por el Gobierno de Venezuela, hecho desacreditado por los tribunales de justicia en cuatro ocasiones.

El querulante es a la ley lo que el hipocondríaco a la salud, su perjuicio legal es como la enfermedad del hipocondriaco: imaginaria. A la vista de cómo se toma el PP la infinidad de delitos cometidos por decenas de sus miembros, cabe pensar que lo que les sucede a sus dirigentes es que piensan que todos aquellos que les acusan de sus muchos delitos son querulantes; vamos, que la corrupción de su partido es imaginaria.

El pueblo español (y muy especialmente el catalán) no es el Don Juan Tenorio de José Zorrilla. Así que cabe suponer que llegará un momento en el que el no tan soberano pueblo se hartará de clamar al cielo sin que sus representantes le hagan maldito caso y, no sé, igual deja de votar al PP (aunque, la verdad, no creo en los milagros).

Croniamental

sábado, 29 de octubre de 2016

Temporada

La nueva temporada, los árbitros y alineación indebida.

La nueva temporada política comenzó. Salieron todos al campo. 

Unos vestidos con su tradicional camiseta, la cual simboliza su pasado con el azul y también tiene evidencias de su presente por el rojo sangre. 
Las medias negras también ponen de manifiesto el futuro. 
Pero todos se fijan en la vestimenta, sin embargo nadie se da cuenta de que la alineación es indebida, ilógica e ilícita. Varios componentes del equipo, no pertenecen a él, pero lucharán juntos.

El árbitro sale con la cara roja ante la evidencia ya demostrada de su parcialidad. 
Y en este caso, tampoco nadie se percató de que el árbitro se auto-expulsó con tarjeta roja directa cuando ya demostró, durante la celebración de los partidos amistosos de pre-temporada, su parcialidad. 

Esa tarjeta roja de auto-expulsión, se archivó en los cajones para que nadie osara usarla como arma arrojadiza contra el árbitro y contra el comité de árbitros. Todo el mundo recuerda que no pitó penalti en el área del PP por clara zancadilla de Rafael Hernando a Pablo Iglesias.

Pero como fueron pillados in fraganti, cambiaron de deporte y se subieron a las motos. Y ahí enfrente, está la primera curva que tendrán que negociar: los Presupuestos Generales del Estado. Habrá empujones al estilo Valentino Rosi y alguien se va a ir a la cuneta. Pero lo gordo les viene después, cuando tengan a afrontar las primeras cuestas arriba. Ley Mordaza, Reforma Laboral, LOMCE, Sanidad, Dependencia,......muchas cuestas empinadas que dejarán ver que la potencia de las motos no es suficiente.

En el otro circuito estarán los grandes bólidos que se parapetarán todos delante juntos, en bloque, para que nadie pueda pasarlos. Serán las potentes maquinas de los Senadores que se opondrán a que nadie pase delante de ellos. Para ello contarán con otros bólidos que se colaron en la pista de manera fraudulenta y abusadora: el IBEX-35 y las grandes corporaciones de puertas giratorias. Y la Iglesia, que también tendrá su maquinón.

Y enfrente de ellos, los equipos contrarios dispuestos a dar batalla aún en inferioridad numérica y con los árbitros en contra. Sentados en los banquillos dejarán todo el campo para que los que salen en tropel fraudulento marquen todos los goles que quieran a puerta vacía. Con sus triciclos intentarán competir con las grandes cilindradas de las motos y con sus carrilanas lo intentarán contra los bólidos y las máquinas de fórmula-1del Gobierno y de sus cómplices en la batalla casi mortal y para nada justa.

Incluso habrá un escenario más que presenta todas sus etapas de montaña. Ni contra reloj, ni etapas llanas. Todo montaña. Y ahí lucharán contra bicicletas empujadas ilegalmente mientras las de los demás tendrán las ruedas pinchadas y sin posibilidad de recambio. Se las robaron antes de partir.
Está visto que la temporada se presenta dura y cruda. A la vista de la desigualdad y de las traiciones arbitrales, además de alineaciones indebidas consentidas, la temporada política se presenta en inferioridad numérica y con las normas pre-establecidas a favor de los infractores.
Pero lo veremos por la televisión de pago y así conseguiremos seguir siendo engañados.
Pero de ese engaño, muy pocos se darán cuenta, y aquellos que picarán en el anzuelo de la censura y la desinformación, seguirán gritando aquello de “yo soy español, español, español”.
Y votarán de nuevo al PP.

Así es España. Y así se lo hemos contado.


¡Malditos sean!

Tititokokoki

jueves, 27 de octubre de 2016

LA LUCHA POR EL SENTIDO COMÚN EN LA PRÓXIMA LEGISLATURA

Hipérbole. Cuando digo que mi amigo tarda en mear lo que yo tardo en fumarme un cigarrillo, se me puede dar la vuelta a la oración y decirme que yo me fumo un cigarrillo en lo que mi amigo alivia la vejiga. Con lo cual, mi afirmación carece de significado. Si lo que yo quiero poner de relieve es el mucho tiempo que le lleva a mi amigo satisfacer sus necesidades diuréticas, me veré obligado a hacer uso de la hipérbole, afirmando que mi amigo tarda más en mear que lo que yo tardaría en fumarme una cajetilla de tabaco. Entonces, aun corriendo el riesgo de pasar por exagerado o mendaz, conseguiría que mi interlocutor tomara conciencia de que mi amigo tiene un problema con su vejiga, que es justamente lo que yo le quería transmitir a mi interlocutor.

Cuando Pablo Iglesias habla de tomar las calles, de las trincheras y de todo aquello que tanto le lleva a pasar, a los ojos de mucha gente, por un incendiario revolucionario del siglo pasado, en realidad, lo que está haciendo es valerse de la hipérbole. Y esto vale tanto en la península como en el cono sur. Si por las Américas vas diciendo que quieres tomar las calles, se pensarán que eres un borracho superlativo, y si se lo dices a un señor de Murcia, pensará que quieres hacer de las calles una especie de campamento de verano. Y no es eso.

Podemos es un partido surgido de la reflexión de un grupo de profesores universitarios alumbrada por el emergente activismo ciudadano propiciado, a su vez, por las catastróficas consecuencias de la economía neoliberal aplicada, a nivel mundial, desde prácticamente la caída del muro de Berlín. Consecuencias por todos conocidas y, en la mayoría de los casos, padecidas por el conjunto de la ciudadanía. Y de la identificación de buena parte de la ciudadanía con dichas reflexiones.

“Asaltar los cielos” es un expresión hiperbólica de un conjunto de propósitos que agrupan ideas tales como el desarrollo de las asociaciones ciudadanas, gremiales, profesionales, al fin y objeto (parafraseando al señor Tardá) de empoderar a la ciudadanía, esto es, hacer posible una interlocución más determinante entre el pueblo y sus representantes para abordar, con mayor acierto y transparencia, las políticas que han de regir el pacto social, la convivencia, el fortalecimiento del Estado social, el Estado de bienestar, el Estado fiscal, el Estado de las autonomías, así como la libertad de expresión y el derecho a la información; en definitiva, el Estado democrático.

En cambio, cuando Mariano Rajoy habla de la bonanza de nuestra economía, de su capacidad de diálogo, o de su fortaleza en la lucha contra la corrupción, aunque se lo pueda parecer a alguien, no está usando la hipérbole. Lo que está haciendo es mentir; con una desfachatez que ya no sorprende a nadie, pues está visto que este señor no sabe hacer otra cosa.

Esto es lo que se va a dirimir, a nivel dialéctico, en la próxima legislatura: la batalla por el sentido común (la hegemonía) entre un discurso veraz, aunque en ocasiones un tanto hiperbólico, y otro mendaz, reiteradamente acreditado. Está claro que Podemos ha introducido en el Parlamento, además de otras muchas cosas que se irán desgranando a lo largo de la próxima legislatura, un nuevo léxico que, como ya hemos visto, se va imponiendo en el debate político. Nuevo léxico al que aún apenas están familiarizados PP, PSOE y Ciudadanos, que lo chapurrean torpemente sin apenas entender lo que dicen. Ahí lo dejo.

Croniamental